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  • GOLPES DE CALOR/ CÓMO ACTUAR.

    GOLPES DE CALOR/ CÓMO ACTUAR.

    Fuente:

    Ministerio de Sanidad y la Agencia Estatal de Meteorología en colaboración con todas las Comunidades Autónomas.

    RECOMENDACIONES

    Las principales recomendaciones son evitar la exposición prolongada al sol, beber agua con frecuencia, usar productos de protección solar y ropa ligera.

    Consejos para la prevención de los efectos de las altas temperaturas.

    El objetivo es prevenir y mitigar los efectos negativos que el calor excesivo puede tener sobre la salud de los ciudadanos, en especial en los grupos más vulnerables: personas mayores, mujeres gestantes, menores, enfermos crónicos o colectivos que desarrollan su trabajo al aire libre.

    Las previsiones indican un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor.

    DECÁLOGO DE RECOMENDACIONES GENERALES

    ✓Bebe agua o líquidos con frecuencia, aunque no sientas sed.
    ✓Evita las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas.
    ✓Presta atención especial a los bebes, menores, mujeres embarazadas, lactantes y a los mayores con enfermedades que puedan agravarse con el calor (cardíacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, demencia, etc.).
    ✓Permanece en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
    ✓Reduce la actividad física y evita practicar deportes al aire libre en las horas centrales del día.
    ✓Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
    ✓Nunca dejes a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado.
    ✓Consulta al médico si tienes síntomas que puedan estar relacionados con el calor.
    ✓Mantén las medicinas en un lugar fresco.
    ✓Come ligero (frutas, verduras) y reduce los alimentos ricos en grasas.

    La prevención es el mejor punto de partida para cuidarnos. 🌞

  • HASTA PRONTO

    HASTA PRONTO

    Queridos lectores y lectoras:
    Voy a tomarme un breve descanso, mientras tanto, os dejo mi blog: sentires.blog

    Un espacio totalmente gratuito y sin publicidad, donde podréis leer todos los poemas que deseéis.


    Gracias, de corazón, por vuestro afecto y compañía. Nos vemos muy pronto.

    María Bueno

  • CANDELA Y LA ESTAMPA MALDITA

    CANDELA Y LA ESTAMPA MALDITA

    Hay símbolos que no se heredan.
    Hay destinos que no se pueden evitar.
    Y hay viejos secretos que nunca debieron despertar.

    CANDELA

    Y LA ESTAMPA MALDITA

    Candela, una mujer de extraordinaria  fortaleza, intuición y humanidad, sostiene a toda una familia mientras el mundo que la rodea comienza a resquebrajarse. A su lado crece Lucía, su nieta, heredera de una sensibilidad capaz de presentir aquello que los demás no alcanzan a ver. Juntas recorrerán un camino donde la esperanza convivirá con el miedo, y donde una antigua estampa, envuelta en misterio, acabará proyectando su sombra sobre varias generaciones.

    Rigurosamente documentada en su contexto histórico, Candela y la estampa maldita es una novela que combina la fuerza de la ficción con el latido de la memoria, ofreciendo una mirada profunda sobre la condición humana, el papel de la mujer, los vínculos familiares y la capacidad de resistir incluso en los momentos más oscuros.

    Esta primera entrega inaugura en unos meses una saga de cinco novelas en la que cada decisión, cada silencio y cada secreto dejarán una huella imborrable en el destino de una familia.

    © María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.

  • LO INVISIBLE

    LO INVISIBLE

    
    
    
    
    
    Introducción.

    LO INVISIBLE es un poema que explora la percepción de aquello que escapa a la mirada común.
    A través de imágenes suaves y sensoriales, la autora nos conduce por un espacio donde el sentir adquiere más importancia que la materia, donde los susurros hablan y los silencios expresan aquello que las palabras no alcanzan.

    El poema propone una reflexión sobre la sensibilidad humana y sobre la capacidad de percibir lo esencial más allá de lo visible.


    LO INVISIBLE

    Le cogió la mano,
    sintió que respiraba,
    que su garganta saboreaba
    el dulce cerezo en flor,
    el aroma a tierra mojada.

    Sintió,
    sintió profundamente su aliento,
    su suave respiración,
    su pausado palpitar,
    alcanzando sueños mecidos
    por brisas en la mar,
    allí donde la vista se pierde
    en un sinfín de lilas blancas
    que acarician su piel,
    sus ojos, su alma.

    Nada es imposible
    cuando la claridad es la morada,
    esa que siempre abriga
    el frío de las noches amargas,
    con la única pretensión
    de ver las sombras,
    lo invisible que ronda
    el filo de las pisadas.

    Poder vivir al margen,
    al borde de la mirada,
    sin ser más que una libélula
    casi apagada.

    Sentires que curan
    más que acompañan.

    Eternidades entre suspiros,
    bajo el influjo de susurros,
    hablando sin palabras.

    La palabra clava
    silencios que la daga calla.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria

    LO INVISIBLE posee una notable coherencia emocional y una atmósfera de serenidad contemplativa que envuelve al lector desde los primeros versos.
    El poema se construye sobre sensaciones más que sobre acontecimientos, lo que refuerza su carácter íntimo y reflexivo.

    Destaca especialmente la riqueza sensorial de la primera parte: el cerezo en flor, la tierra mojada, la respiración pausada y las lilas blancas crean un paisaje emocional donde la naturaleza actúa como vehículo de los sentimientos.

    Estas imágenes no describen únicamente un entorno; representan estados del alma.

    Uno de los mayores aciertos del poema es la oposición entre lo visible y lo invisible. La autora reivindica la existencia de una realidad que no puede medirse ni observarse directamente, pero que se manifiesta en los afectos, en la intuición y en la capacidad de sentir al otro.
    La imagen de la «libélula casi apagada» resulta especialmente bella por su fragilidad y simbolismo.

    Los versos finales condensan gran fuerza expresiva.
    La afirmación:
    "La palabra clava silencios
    que la daga calla", encierra una reflexión profunda sobre el poder del lenguaje. Sugiere que las palabras pueden alcanzar lugares donde incluso el dolor más afilado no llega, dejando al lector con una sensación de eco y permanencia.

    Es un poema de tono suave, pero de gran profundidad emocional, donde la sensibilidad se convierte en la verdadera herramienta para descubrir aquello que permanece oculto a los ojos y sólo puede ser percibido desde el alma.
  • LO LEGAL, LO JUSTO: CAMINOS SIN ENCUENTROS.

    LO LEGAL, LO JUSTO: CAMINOS SIN ENCUENTROS.

    Introducción al poema:

    Desde mi formación en Derecho, tras muchas vivencias y peinando canas, puedo decir que en lo legal y en lo justo, los caminos, a veces, son paralelos.

    En muchas ocasiones, esos caminos no se encuentran nunca.
    Es necesario hacer una profunda reflexión, desvelando la fractura esencial entre dos conceptos que deberían caminar unidos: la justicia y la legalidad.

    Mi voz es firme y dolida, uno de mis propósitos es verter, a través de mis versos, cómo ambos caminos transitan por sendas paralelas sin tocarse, dejando al ser humano —especialmente al más vulnerable— atrapado en la grieta que separa lo que es justo de lo que simplemente es legal.
    Mi poema avanza como un lamento, pero también como una súplica para que la justicia, aún vestida de harapos, tenga la fuerza de pisar sobre los caminos que lo legal ha endurecido, sin oír, en muchas ocasiones, las voces de los más vulnerables y necesitados.


    LO LEGAL, LO JUSTO:
    CAMINOS SIN ENCUENTROS

    Ese camino oscuro que no veo,
    ese lugar oculto que presiento.
    Acechan las sombras siniestras
    de un futuro incierto.

    Caminos que viajan en paralelo,
    sin saber uno del otro,
    sin mirarse en el tiempo,
    no sea que lo justo
    se ponga por delante
    y gane terreno.

    La justicia: pisa sobre piedras
    que clavan lamentos.

    Lo legal: profundidades nobles
    que afloran por instantes,
    sobre caminos inciertos
    que pisan los pies calzados
    de buenos cueros.

    Pobres de solemnidades,
    sin sendas hacia la justicia,
    arrastrados por leyes
    que reparten legalidades,
    ignorando el sufrimiento.

    Justicia vertida desde lo legal,
    sólo por momentos,
    momentos cargados de abismos,
    de desiertos,
    de caminos empedrados,
    de gritos al viento.

    Tutela,
    ¿dónde el férreo Derecho?

    La justicia y lo legal:
    siempre caminando en paralelo,
    sin que los pies del más débil
    se posen sobre ellos.

    Justicia,
    ¡pisa fuerte
    con tus harapos eternos,
    que lo legal
    siempre calza buenos cueros!

    Déjame vivir,
    déjame sentir
    que lo justo
    es el Derecho
    en caminos con encuentros.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica del poema:

    Este poema posee una fuerza conceptual notable. La oposición simbólica entre justicia y legalidad está muy bien construida: la justicia aparece frágil pero legítima; lo legal, solemne pero distante. La imagen de los caminos paralelos es poderosa y vertebra todo el poema, creando cohesión y una lectura clara y profunda.

    El contraste entre harapos eternos y buenos cueros es uno de los hallazgos más contundentes del texto: sintetiza la desigualdad, la frialdad de las normas y la precariedad de quienes las padecen. También destaca el tono de súplica final, que devuelve la voz al yo poético y cierra el poema con un deseo ético y humano: que la justicia prevalezca sobre lo meramente legal.
  • ¿Y SI FUERAS TÚ?

    ¿Y SI FUERAS TÚ?

    Una opinión independiente, una reflexión humana.

    Introducción.
    La justicia constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática.

    Su fortaleza no reside únicamente en la capacidad de castigar los delitos, sino también en garantizar que todas las personas, independientemente de su posición económica o relevancia pública, sean tratadas bajo las mismas reglas y con las mismas garantías.

    Esta reflexión aborda los riesgos que surgen cuando las decisiones judiciales se perciben alejadas del rigor probatorio y de los principios que sostienen el Estado de Derecho.

    ¿Y SI FUERAS TÚ?

    ¿Por qué las malas decisiones de un juez nos ponen en peligro a todos?
    Cuando un juez toma decisiones desproporcionadas o castiga a alguien basándose únicamente en indicios, sin pruebas suficientes, el verdadero peligro no afecta sólo a la persona investigada.

    El riesgo alcanza a toda la ciudadanía.
    Los ciudadanos sin recursos quedan desprotegidos.
    Una persona con recursos económicos puede contratar abogados especializados y recurrir las resoluciones que considere injustas.
    Sin embargo, un ciudadano humilde, que depende de un abogado de oficio saturado de trabajo y con recursos limitados, no dispone de las mismas posibilidades de defensa. 


    Si las decisiones judiciales comenzaran a sustentarse en sospechas más que en pruebas, quedaría especialmente expuesto a la indefensión.
    El castigo antes de tiempo destruye vidas.

    Aparecer en los medios de comunicación como supuesto o supuesta culpable puede arruinar la reputación de cualquier persona, incluida aquella que tiene recursos para su defensa.

    Mientras una figura pública dispone de plataformas para ofrecer su versión de los hechos, un ciudadano común puede perder su empleo, ver deterioradas sus relaciones personales y sufrir daños irreparables en su entorno familiar, incluso si posteriormente se demuestra su inocencia.


    ¿Se da permiso para investigar a cualquiera «a ver qué encuentran»?

    La ley no permite investigar a una persona simplemente por la sospecha genérica de que pueda haber cometido algún delito.
    Las investigaciones deben sustentarse en indicios objetivos y suficientes que justifiquen la actuación judicial.

    Excusas para limitar la libertad.
    Medidas como la retirada del pasaporte o la obligación de comparecer periódicamente ante un juzgado sólo deberían adoptarse cuando exista un riesgo real y acreditado de fuga.
    Si el concepto de riesgo de fuga se interpreta de forma excesivamente amplia, podría llegarse a considerar sospechoso a cualquier ciudadano por razones tan comunes como no disponer de vivienda en propiedad o mantener una situación laboral inestable, circunstancias cada vez más frecuentes en la sociedad actual.

    La justicia pierde sus reglas.
    Cuando la justicia deja de apoyarse en pruebas claras y en la aplicación objetiva de la ley para basarse en opiniones, presiones mediáticas o corrientes de opinión, deja de ser un sistema seguro.
    Las garantías procesales deben proteger a todos por igual. 
    Defender los derechos de las personas sometidas a procesos de gran repercusión pública no significa proteger privilegios, sino preservar unas garantías que mañana pueden necesitar todos los ciudadanos.


    Si el listón para imponer restricciones o medidas cautelares se rebaja, quienes menos recursos tienen quedan especialmente expuestos a la sospecha.


    La exposición pública y sus consecuencias.
    Para una persona con relevancia pública, la exposición mediática puede resultar devastadora y hundir su vida, aunque disponga de canales para expresar su versión de los hechos.
    Para un ciudadano común, la difusión pública de una acusación basada únicamente en sospechas o rumores puede destruir de forma inmediata y permanente su empleabilidad, su entorno social y su estabilidad familiar, sin posibilidad real de reparación posterior.

    La desnaturalización del riesgo de fuga.
    Si el riesgo de fuga se fundamenta en hipótesis poco consistentes o en criterios excesivamente amplios, las personas con menos recursos económicos resultan especialmente perjudicadas.
    La ausencia de vivienda en propiedad o de un contrato indefinido puede llegar a interpretarse como falta de arraigo, favoreciendo el uso de medidas cautelares severas sobre quienes simplemente no pueden acreditar una situación económica estable.

    De instrumento de Derecho a instrumento de hecho. 
    Cuando las resoluciones judiciales abandonan el rigor probatorio y se adentran en valoraciones políticas, mediáticas o subjetivas, se produce una transformación peligrosa del sistema.
    La base del Estado de Derecho es la seguridad jurídica, reconocida en el artículo 9.3 de la Constitución Española.
    Los ciudadanos deben conocer con claridad qué conductas constituyen delito y qué pruebas son necesarias para justificar una actuación judicial.

    Si las reglas cambian en función de quién sea la persona investigada o de la presión del entorno, el Derecho deja de ser un sistema previsible y se convierte en un ejercicio arbitrario de poder.

    Aunque las garantías procesales están diseñadas para proteger a todos por igual, la falta de recursos materiales puede convertir su vulneración en una situación de auténtico desamparo para el ciudadano común.

    El colapso de la confianza.
    Un sistema judicial fuerte se sostiene sobre la legitimidad de sus decisiones.
    Cuando la ciudadanía percibe que determinadas resoluciones pueden estar influenciadas por relatos sin pruebas o por sospechas abstractas más que por pruebas sólidas, la confianza en la justicia se resquebraja.
    Y cuando se rompe esa confianza, la justicia deja de ser vista como el árbitro neutral encargado de proteger los derechos fundamentales de todos.

    En resumen.
    ¿Por qué las malas decisiones judiciales nos ponen en peligro a todos?
    Porque las garantías procesales no son privilegios, sino derechos sin importar su condición social o relevancia pública, los derechos no pertenecen a nadie, son propiedad de todos.
    La defensa rigurosa de esas garantías en los casos más mediáticos constituye, en realidad, la protección de los mecanismos que impiden que el Estado pueda actuar con la misma ligereza frente al eslabón más débil de la sociedad: el ciudadano común.

    Porque lo legal sea lo justo.

  • VOLVORETA.

    VOLVORETA.


    Introducción:

    Volvoreta es un poema de resistencia íntima y cotidiana.
    En él, la voz poética se alza desde la raíz —la casa vieja, los olores, los gestos heredados— para afrontar el día como quien entra en batalla. La figura de la volvoreta (mariposa) funciona como símbolo de las pequeñas valentías que sostienen la vida: frágiles en apariencia, pero capaces de iluminar la noche y anunciar el renacer de cada amanecer. Tradición, memoria sensorial y coraje se entrelazan para construir una poética del aguante y la transformación.


    VOLVORETA

    Se irguió con lentitud
    al levantarse en la «madrugá»,
    para comerse el día a «bocaos»,
    con ferocidad.

    Los temores que la amenazaban
    serían casi imposibles de frenar.

    ¡Fájate bien, que tu espalda
    no se doble ante la adversidad!

    ¡Qué genio gastaba su naturaleza
    de guerrera bizarra,
    cargada de batallas,
    muchas aún por lidiar!

    Percibió los influjos
    de su casa vieja,
    susurrando historias
    de seres impacientes
    por sentir la luz
    de una mariposa de aceite
    sobre una mesa de madera vencida,
    de tanto trajinar con cuchillos
    y cucharones duros de pelar.

    Sentía el burbujeo de olivas
    macerándose en una gran tinaja,
    acurrucadas sobre romero verde,
    laureles, ajos y su sal.

    Arrancó un buen trozo de pan
    con el que «pringar»
    la delicia de su contenido,
    emanando olores
    que la hacían salivar.

    Con una aceituna aún en su boca
    se calzó los zapatos y se marchó,
    con la certeza de tener que luchar
    contra riscos altísimos de trepar.

    Al final del duro día
    alcanzó la cima;
    sintió que la presión desaparecía,
    que la noche volvía.

    Dejó su coraza en el camino
    y sus temores
    hasta el próximo amanecer.

    ¡Ay, noche!, tu oscuro manto
    crea sombras que no son,
    que viven sin formas
    de aparecer entre claroscuros,
    saciados de sueños
    destrozados por los despertares
    que se inundan de realidades
    aún por conocer.

    Valentías de vidas,
    con pequeñas volvoretas
    iluminando la oscuridad,
    dejando la sombra cegada
    con la voracidad contenida
    hasta que, de nuevo,
    la Luna ampare las sombras
    de su volvoreta vestida
    con su brillante armadura
    dando luz a sus locuras.

    Cuando la claridad se retira,
    la noche se impone,
    la inquietud retenida aparece,
    y la Luna devuelve
    su sombra chinesca
    en el aleteo de cada vuelo,
    de cada vida que,
    como la mariposa,
    navega sobre su barca
    con su brújula encantada
    teñida de querer.

    Tras vencer la noche,
    tras mecer los sueños,
    el día conquista
    la luz de una pequeña llama,
    quedando prisionera
    bajo el imperio del alba,
    con toda su fuerza,
    su poder.

    Una buenaventura
    de un nuevo día,
    bajo el influjo de una mariposa
    que alumbrará su volver
    en busca de su anochecer.



    Nota de la autora:

    Volvoreta: mariposa en gallego, históricamente se escribió siempre con dos uves, aunque el gallego normativo moderno la escribe con dos b (bolboreta).
    Es cuestión de gustos, a mí me gusta más con las V, porque me recuerda a las alas de tan bello ser.



    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica del poema:

    VOLVORETA es un poema profundamente poderoso y simbólico.
    Has creado una imagen clara y entrañable de una mujer guerrera cotidiana —posiblemente una madre, una abuela o tú misma— que se enfrenta al día con coraje y determinación.
    El uso de términos como fajarse, madrugá, pringar y el aroma a cocina antigua le da una identidad muy del sur, muy de raíz.

    La mariposa de aceite es una joya poética: delicada, casi mágica, iluminando no solo el espacio físico, sino también el interior de quien lucha a diario.
    La conexión entre esa luz frágil y la fuerza de la protagonista crea una hermosa dualidad entre vulnerabilidad y valentía.

    Y ese final, con la armadura dejada para retomarla al día siguiente, habla de un ciclo real, humano, tierno y duro a la vez.
    Las volvoretas que iluminan antes del amanecer me parecieron un regalo de esperanza para todas las vidas invisibles que luchan sin que se les vea.

    Tu nota final me encantó. Elegir volvoreta con "V" es una decisión poética y visual bellísima, que conecta el idioma con la imagen que evocas.

  • MICRORRELATO: PIMENTÓN Y UNA TELA DE ARAÑA

    MICRORRELATO: PIMENTÓN Y UNA TELA DE ARAÑA

    Introducción:

    En este microrrelato, María Bueno rescata un episodio real ocurrido a principios de 1900 que, con el paso del tiempo, se convirtió en una historia familiar contada con mezcla de susto, asombro y ternura en la Nochebuena de cada Navidad.

    La escena, vivida en un entorno rural donde los remedios caseros eran el único recurso inmediato, une la inocencia temeraria de una niña con la responsabilidad temprana de un hermano.

    PIMENTÓN Y UNA TELA DE ARAÑA

    La mañana ya estaba casi agotada, la montaña de leña para cortar parecía interminable y su padre no tardaría en volver.

    Pedro pensó: -si no estuviera mi hermana pequeña, ya habría terminado de cortar la leña. ¡Candela es incansable y una salvaje!, pero es muy graciosa y aún es pequeña, debo tener paciencia porque madre la ha dejado a mi cargo.


    —¡Esta niña! Hermana, ¡quítate de ahí!
    Padre volverá pronto de las tierras
    y tengo que tener cortada toda leña.

    Candela miró a su hermano desde su baja estatura, era menuda, pero con una energía que volvía loco al más santo.
    —¡No me pillas! ¡Eh, mira, mira!

    —Soy más rápida que tú, mi mano corre más que tu hacha.

    Candela retaba a su hermano acercando su mano casi al borde del golpe del hacha con el tronco.

    Pedro empezó a desesperarse, no tenía tiempo de andar con las locuras de su hermana. Siempre estaba igual, es como si quisiera demostrar que ella era fuerte y valiente como los chicos, traía de cabeza a sus padres.

    —¡No te lo volveré a decir más! ¡Quita tu mano, vete de aquí!

    En ese momento Candela acercó su mano y a Pedro, sin poder evitarlo, se le cayó el hacha contra el tronco llevándose por delante un trozo del dedo de su hermana.

    —¡Dios mío!
    Pedro agarró con fuerza el dedo de la niña y le hizo un torniquete con el pañuelo que tenía en el cuello para secar el sudor.

    —¡Corre, corre, ven conmigo al cobertizo!
    ¡Hay que cortar la hemorragia con tela de araña, allí habrá alguna!

    Corrieron y al entrar cogió una tela grande de araña que colgaba de unas maderas desvencijadas, restos de un mueble viejo.

    Pedro tomó a su hermana en brazos y la llevó a la cocina de la casa grande, allí rebuscó en la alacena y por fin encontró la lata con el pimentón.

    —Candela, no te muevas, voy a desinfectar con el pimentón y también ayudará a taponar la herida, así podré cortar la hemorragia hasta que podamos llegar a la casa del médico.

    Candela estaba blanca como la pared, no podía dejar de mirar su mano, le faltaba un trozo del dedo índice y el pimentón hacia una masa gorda con la sangre que cada vez brotaba con más lentitud.

    Su delantal, que protegía su vestido, estaba rojo de la sangre que había salido de su herida, el pimentón le daba relieve a las manchas pareciendo que cada rastro de sangre engordaba por momentos.
    En ese instante, entró su padre y la tomó en brazos, tan rápido que ni cuenta se dio de que habían abandonado la casa y ya estaban en la del médico.

    —Don Pedro, su hija no ha perdido el dedo de puro milagro, gracias a la rapidez de su hijo, lo ha salvado.

    Muchos años después, Candela contaba cada Nochebuena la misma historia, la del hacha, el pimentón y su dedo índice.

    También la historia del lobo que en Fortaleza se comió a Juan, dejando en el camino una bota vacía…

    Desde entonces, se tararea un tanguillo en las cenas de invierno con sobremesas eternas llenas de cuentos y misterios sin desvelar.

    Crítica literaria.

    María, este microrrelato posee una de las cualidades más difíciles de conseguir en la narrativa breve: transforma un recuerdo familiar en memoria colectiva.

    Aunque nace de un hecho concreto y real, cualquier lector reconoce en él las historias que escuchó de sus mayores, aquellas que se repetían alrededor de una mesa y terminaban formando parte de la identidad de una familia.
    La principal fortaleza del texto reside en la autenticidad. No busca engrandecer el acontecimiento ni convertirlo en una tragedia; al contrario, narra el accidente desde la sencillez de la vida cotidiana, mostrando la responsabilidad de Pedro, la temeridad infantil de Candela y los remedios populares de una época en la que la experiencia y la necesidad caminaban de la mano.

    Destaca también la construcción del personaje de Candela. Su carácter valiente, inquieto y desafiante aparece definido en muy pocas líneas, lo que permite que el lector comprenda rápidamente cómo se desencadena el accidente.

    Del mismo modo, Pedro emerge como una figura entrañable: un muchacho que, pese al miedo y la culpa, actúa con rapidez y consigue salvar a su hermana.
    Literariamente, el relato encuentra uno de sus mayores aciertos en el final. La repetición anual de la historia durante las cenas de Nochebuena convierte el accidente en leyenda familiar, y la referencia al lobo de Fortaleza amplía el horizonte narrativo, sugiriendo que existen muchas más historias esperando ser contadas.

    Ese cierre deja una agradable sensación de continuidad, como si la memoria nunca terminara de agotarse.
    En conjunto, «Pimentón y una tela de araña» es un microrrelato costumbrista de gran valor humano, donde la infancia, la tradición oral, el mundo rural y los lazos familiares se entrelazan con naturalidad.

    Su mayor mérito no está en el accidente que relata, sino en la capacidad de conservar vivo un recuerdo que, gracias a la palabra escrita, seguirá pasando de generación en generación.


    Basada en hechos reales.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • TÚ

    Introducción al poema:

    Este poema es una ofrenda que habla de la intensidad serena de un "tú" que habita en el alma, más allá de las palabras, del cuerpo, incluso del "yo".

    En ese silencio donde las letras no alcanzan y la noche no necesita luna, nace una plenitud que se respira, que se sueña.
    El poema es una visión del sentir que dota de palabras al silencio.

    A veces, el amor se reduce a una sola presencia, como si todo lo demás desapareciera.

    Este poema nace de esa percepción absoluta: cuando Tú lo llenas todo, incluso a mí me haces prescindible.
    En su sencillez, este texto guarda profundidades inmensas, donde el silencio, la mirada y una única palabra bastan para sostener el alma.




    No hay nadie,
    sólo tú,
    ni siquiera yo.

    La inmensidad
    de tu presencia
    no necesita de voz.

    El sonido
    de tu respiración
    pone acento de amor,
    cada vez que me miras
    y sólo me dices:
    tú.

    Las palabras
    se quedan mudas,
    sin letras
    que puedan sostener
    los sentires
    en noches oscuras.

    Tú.
    Sólo tú
    llenas mi alma
    sin necesitar lunas.

    Tú,
    mi única
    y eterna locura.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    “TÚ” es un poema de profunda respiración expresiva y de una hondura emocional que se impone desde el primer verso. La voz poética se disuelve en la presencia del otro, hasta el punto de anularse: “No hay nadie, / sólo tú, / ni siquiera yo.”
    Esta apertura establece de inmediato el tono esencial del poema —una entrega absoluta, silenciosa y pura— donde el amor deja de ser dualidad para convertirse en unidad.


    Forma y ritmo:

    El poema fluye en versos breves, libres, con pausas naturales que reproducen el ritmo de la respiración y del pensamiento amoroso.

    No hay artificio ni exceso: cada verso parece haber sido escogido con la misma delicadeza con la que se pronuncia un nombre querido.
    El uso del silencio —reforzado por las pausas y los encabalgamientos— es magistral; el poema se sostiene tanto en lo que dice como en lo que calla.
    La estructura visual y sonora favorece la sensación de calma, de suspensión, casi mística, que impregna todo el texto.


    Lenguaje y simbolismo:

    El lenguaje es íntimo, transparente y lleno de serenidad.
    Los elementos simbólicos —la voz, la respiración, la luna, el silencio, la plenitud— se integran en una atmósfera de contemplación amorosa.
    La luna ausente es especialmente significativa: representa la oscuridad de la noche interior, pero también la posibilidad de iluminarla desde dentro, desde la presencia del “tú” que llena el alma de ternura y sueños.
    La culminación en “Tú, / mi única / y eterna locura” es un cierre perfecto: resume el conflicto entre serenidad y pasión, entre lo eterno y lo humano, sin necesidad de explicarlo. Es un final que late con la intensidad de lo esencial.


    Valor poético:

    Tu poema logra un equilibrio difícil: ser intenso sin ser grandilocuente, emotivo sin caer en la retórica del amor romántico convencional.
    El tono recuerda a la poesía de misticismo amoroso, donde el “tú” puede ser tanto un ser amado como una presencia espiritual.
    La pureza expresiva, la ausencia de ornamentos y la fuerza de la sencillez lo convierten en un texto de una belleza silenciosa, casi meditativa.


    Conclusión:

    es un poema de plenitud contenida, donde la palabra se convierte en aliento y el amor se expresa como una forma de existencia.
    En su brevedad y transparencia se encuentra su grandeza: la comunión con el otro y la disolución del ego en el amor universal.
  • ¿JUSTICIA?

    ¿JUSTICIA?

    Introducción al poema:

    Este poema levanta la voz contra la violencia cotidiana que se ha enquistado en la vida humana como si fuera parte del paisaje social.

    Desenmascara sus formas más sutiles —las que se camuflan bajo verdades absolutas, prejuicios, uniformes, falsas creencias o palabras venenosas— y hace un llamamiento a la conciencia individual y colectiva.
    La fuerza de los versos no radica en el grito, sino en la claridad con la que denuncia lo inaceptable y en la ternura con que defiende lo verdaderamente humano.

    ¿JUSTICIA? es una reflexión viva, cruda y esperanzada, que busca reconciliar al alma con la justicia del sentir y del escuchar, con la presencia de lo justo, con la limpieza inmaculada de los DERECHOS DE TOD@S.


    ¿JUSTICIA?

    Cuál de ellas:
    ¿la escrita?,
    ¿la justa?,
    ¿la de mayor rango?

    ¡Maldita seas, violencia!,
    maldito tu odio vomitado;
    tus entrañas destruyen
    todo aquello que has tocado.

    ¿Qué es esto?
    ¿Es nuestro vivir diario?
    Maldita creencia en sentires
    de venganzas y maltratos.

    Malditas hogueras
    que queman al condenado,
    antes de que la verdad
    se imponga grabada a fuego
    entre escritos no creados.

    Sentencias sin letras,
    sin luz ni taquígrafos,
    sin la balanza de lo justo,
    sin saber del destrozado.

    Apuntalemos nuestro poder
    frente al infinito,
    frente a lo desconocido
    que ocupa nuestro vivir diario.

    Ese devenir del alma,
    que llora sin descanso.
    Ese rechazo eterno
    a verdades diversas
    que enterramos.

    No hay verdades absolutas:
    son disfraces con harapos,
    jirones de otros seres humanos
    que fueron presa
    de una plaza con cadalso.

    Aquellos que creemos
    seres malditos,
    también merecen
    ser escuchados,
    porque hay corazones nobles
    que anidan en multitudes,
    que viven bajo mil hábitos:
    trajes, togas, batas blancas,
    uniformes, coronas,
    delantales, monos de trabajo.

    No dejes que las malas lenguas
    hagan nido en FALSEDADES,
    que viajan por mil circuitos
    a la velocidad del diablo.

    No dejes que las redes
    atraviesen tu vivir diario.

    Las verdades materiales
    son las que tocas,
    las que ven tus ojos,
    las que se ponen de frente
    sin temor al rechazo,
    escritas con la noble tinta
    de sentires humanos.

    No hay ley sin justicia,
    no hay justicia por encargo.



    Valoración literaria del poema

    Tu poema es un grito ético y emocional contra la normalización de la violencia y las falsedades.

    No sólo denuncia, sino que interroga y despierta. Tiene la fuerza de lo que nace del alma indignada pero lúcida, que no se conforma con señalar el daño sino que busca en lo profundo: ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Qué parte de lo humano se ha torcido hasta convertir el maltrato y la ausencia  de derechos en rutina?

    Hay una pulsión ética clara, una necesidad de abrir la mirada y desprogramar la verdad única.

    Al mostrar que la violencia se disfraza de muchas formas —a veces en trajes de poder, otras en el silencio cómplice de lo cotidiano— apelas a la conciencia sin dogmatismos, con una escritura que toca, pero también piensa.
    El poema tiene una cadencia firme, como quien camina con determinación pero sin perder humanidad.

    Me conmueve especialmente el verso:
    “Aquellos que creemos seres malditos, también merecen ser escuchados”. Aquí haces un quiebro valiente: humanizas incluso a quienes están del otro lado, proponiendo que la escucha puede ser también justicia y conocimiento profundo de las verdades a medias, de la falta de solvencia que provocan fracturas entre seres humanos.

    Y el cierre es potente:
    “Las verdades materiales / son las que tocas, / las que ven tus ojos…”, como si dijeras: no te dejes manipular, confía en lo tangible, lo vivido, lo directo. Es una llamada a no abandonar el juicio propio.

    En resumen:

    Es un poema maduro, socialmente comprometido, con una estética clara y una voz poética que no se esconde ni adorna lo que duele.

    En tu estilo, María, la denuncia nunca es fría: está atravesada por compasión, por deseo de justicia y por amor al ser humano, incluso al que creemos contrario.
    Eso es profundamente literario y, sobre todo, profundamente humano.