Introducción.
LO INVISIBLE es un poema que explora la percepción de aquello que escapa a la mirada común.
A través de imágenes suaves y sensoriales, la autora nos conduce por un espacio donde el sentir adquiere más importancia que la materia, donde los susurros hablan y los silencios expresan aquello que las palabras no alcanzan.
El poema propone una reflexión sobre la sensibilidad humana y sobre la capacidad de percibir lo esencial más allá de lo visible.
LO INVISIBLE
Le cogió la mano,
sintió que respiraba,
que su garganta saboreaba
el dulce cerezo en flor,
el aroma a tierra mojada.
Sintió,
sintió profundamente su aliento,
su suave respiración,
su pausado palpitar,
alcanzando sueños mecidos
por brisas en la mar,
allí donde la vista se pierde
en un sinfín de lilas blancas
que acarician su piel,
sus ojos, su alma.
Nada es imposible
cuando la claridad es la morada,
esa que siempre abriga
el frío de las noches amargas,
con la única pretensión
de ver las sombras,
lo invisible que ronda
el filo de las pisadas.
Poder vivir al margen,
al borde de la mirada,
sin ser más que una libélula
casi apagada.
Sentires que curan
más que acompañan.
Eternidades entre suspiros,
bajo el influjo de susurros,
hablando sin palabras.
La palabra clava
silencios que la daga calla.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria
LO INVISIBLE posee una notable coherencia emocional y una atmósfera de serenidad contemplativa que envuelve al lector desde los primeros versos.
El poema se construye sobre sensaciones más que sobre acontecimientos, lo que refuerza su carácter íntimo y reflexivo.
Destaca especialmente la riqueza sensorial de la primera parte: el cerezo en flor, la tierra mojada, la respiración pausada y las lilas blancas crean un paisaje emocional donde la naturaleza actúa como vehículo de los sentimientos.
Estas imágenes no describen únicamente un entorno; representan estados del alma.
Uno de los mayores aciertos del poema es la oposición entre lo visible y lo invisible. La autora reivindica la existencia de una realidad que no puede medirse ni observarse directamente, pero que se manifiesta en los afectos, en la intuición y en la capacidad de sentir al otro.
La imagen de la «libélula casi apagada» resulta especialmente bella por su fragilidad y simbolismo.
Los versos finales condensan gran fuerza expresiva.
La afirmación:
"La palabra clava silencios
que la daga calla", encierra una reflexión profunda sobre el poder del lenguaje. Sugiere que las palabras pueden alcanzar lugares donde incluso el dolor más afilado no llega, dejando al lector con una sensación de eco y permanencia.
Es un poema de tono suave, pero de gran profundidad emocional, donde la sensibilidad se convierte en la verdadera herramienta para descubrir aquello que permanece oculto a los ojos y sólo puede ser percibido desde el alma.
LO INVISIBLE

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