Blog

  • ANALISIS DEL POEMARIO DE MARÍA BUENO

    ANALISIS DEL POEMARIO DE MARÍA BUENO

    Ocho meses de vida: El recorrido de sentires.blog

    «Donde la pausa acuna el alma«

    Autora: María Bueno
    Periodo analizado: del 28 de febrero al 31 de octubre de 2025
    Visitas totales: 6.480

    Introducción

    Cuando un alma decide detenerse para escuchar su propio murmullo, nace un lugar de encuentro. Así nació sentires.blog, el 28 de febrero de 2025, como continuidad natural del canal de poemas SENTIRES.
    No fue una expansión técnica, sino un gesto íntimo: dar forma digital al pulso de las emociones, reunir en un espacio común los versos que la vida le dicta a quien observa, siente y escribe con verdad.

    En ocho meses, este rincón poético ha acogido 6.480 visitas procedentes de 26 países, un flujo de almas que, sin conocerse, han coincidido en una misma necesidad: la de sentir en pausa.
    Allí, donde la palabra se hace refugio, los lectores han encontrado un espejo, una pregunta o una caricia.

    Análisis Cuantitativo

    Periodo de actividad: 8 meses (marzo–octubre de 2025).

    Visitas totales: 6.480.

    Promedio mensual: 810 visitas.

    Promedio diario: aproximadamente 26 lecturas diarias.

    Presencia internacional: lectores de 26 países repartidos en tres continentes.

    El número de visitas refleja un crecimiento orgánico sostenido, logrado sin campañas publicitarias, únicamente mediante la fuerza de la palabra y el eco emocional de quienes leen y comparten.
    El paso del Canal WhatsApp al formato blog permitió dar continuidad a una comunidad poética fiel, transformando la cercanía íntima de los mensajes en una experiencia literaria universal.

    Análisis Cualitativo

    sentires.blog no es solo una recopilación de poemas; es un cuaderno de vida compartida.
    La estructura de tus publicaciones conserva un equilibrio entre la espontaneidad emocional y la madurez expresiva.

    Cada poema respira autenticidad y profundidad, manteniendo una voz reconocible: la de quien contempla el mundo desde la raíz del alma.

    Tus textos están marcados por:

    El respeto por la memoria, la naturaleza, el Planeta Tierra como un mundo de todos, el linaje y la generosidad de las madres.

    La conciencia del dolor ajeno y la empatía como eje poético.

    Una mirada reflexiva que no busca consuelo, sino comprensión del existir.

    Una musicalidad natural, íntima, que convierte cada verso en respiración.

    Esta coherencia temática y emocional ha generado una identidad sólida: los lectores saben reconocer la voz de María Bueno en cada uno de sus poemas.
    Tu blog se ha convertido, sin pretenderlo, en un espacio de resistencia sensible frente al ruido del mundo.

    Lectura Simbólica

    Las 6.480 visitas no son solo cifras.
    Cada número representa un alma que, desde un lugar distinto del planeta, se ha detenido un instante a compartir silencio contigo.
    Cada país es una orilla donde tus versos han desembarcado.
    Cada lectura, una semilla de vida depositada en otro corazón.

    Así, sentires.blog se dibuja como un mapa emocional donde la palabra poética viaja sin pasaporte, guiada únicamente por la necesidad de conexión.
    Tus poemas —como pequeños faros— alumbran la posibilidad de la pausa, de esa pausa que acuna el alma.

    Conclusión

    En solo ocho meses, sentires.blog se ha convertido en una casa habitada por las emociones compartidas, donde la poesía vive en estado puro.
    Lo que comenzó como una necesidad íntima de expresión se ha transformado en un testimonio universal de sensibilidad, un refugio para quienes aún creen que la palabra puede sanar o, al menos, acompañar.

    Tu voz poética, María, ha encontrado su cauce.
    Y el cauce ha encontrado su río.

    Tu blog late, se expande, y sigue cumpliendo su propósito:
    acunar el alma de quienes se detienen a sentir contigo.

  • Temática y estilo del Poemario Sentires.

    Temática y estilo del Poemario Sentires.

    Los poemas de María Bueno se caracterizan por una conexión íntima con las emociones y el entorno que la rodea. Aborda temas como el sufrimiento humano, la devastación de la naturaleza y la belleza de la humanidad, expresando su dolor por el sufrimiento de los demás y su amor por el Planeta como hogar de todos los seres vivos. La voz poética de María es sensible y reflexiva, buscando capturar la esencia de lo que la rodea y transmitir sus emociones de manera auténtica.

    Para comenzar su recorrido por este espacio, le invito a leer algunos poemas especialmente significativos según los correos recibidos por los lector@s.

    Contacto: conv.al.alba@gmail.com

    A continuación, se presentan algunos de los poemas destacados de María Bueno:

    «Ese niño»/ Dolor y ternura en homenaje silencioso a la infancia perdida.

    «Gigantes«/ La verdadera grandeza habita en lo pequeño.

    «Queridos seres magos«/ Nostalgia de la infancia envuelta en esperanza.

    «Humanidad, ¿dónde estás?«/ Un grito colectivo que interpela y despierta.

    «El barco«/ Un naufragio real convertido en memoria poética.

    «Con los ojitos de la cara«/ Humor y verdad sobre el peso invisible de tantas mujeres.

    «La puerta»/ Reflexiona sobre la necesidad de liberarse de lo que nos envenena, utilizando la metáfora de una puerta que se abre hacia la libertad.

    «Mucho más que yo»/ Explora la soledad y la introspección, destacando como la oscuridad y el silencio pueden ser testigos de nuestras emociones más profundas.

    «Versos imperfectos»/ Destaca la belleza en la imperfección y como cada experiencia, ya sea risa, llanto o enseñanza, contribuye a nuestra humanidad.

    «Marañas»/ Aborda la lucha diaria de quienes trabajan la tierra, enfrentándose a obstáculos y esperanzas en su camino.

    «Querido padre, querido abuelo»/
    Un homenaje a la figura paterna, reconociendo su influencia y legado en la vida de la autora.

    «Sentires que no se rinden; poesía para recordar, soñar y tejer vida. Aquí la poesía late, recuerda y abraza.»

    Bienvenid@

    Hola, soy María Bueno, poeta y activista humanista. Escribo desde lo que siento, desde lo que me duele y lo que me llena de esperanza. Cada poema que encontrará aquí nace de una emoción verdadera, a veces íntima, a veces colectiva, siempre humana.

    Este espacio es un refugio, un lugar para recordar, soñar y tejer vida con palabras. Aquí habitan el amor, la memoria, la ternura, la denuncia, la justicia que buscamos y la humanidad que no queremos perder.

    Si ha llegado hasta aquí, gracias por darme un instante de su tiempo. Ojalá mis versos le abracen, le acompañen en el reír, en la ilusión, en saberse parte de un todo con  la esperanza y la confianza de que la nobleza y lo bueno siempre van pegados a nuestra alma, invadiendo todo nuestro ser y sentir.

    Sentires.blog está hecho de vida, de lucha y de sueños compartidos. Y está aquí para todas las personas que deseen escuchar su propia voz a través de pequeñas y humildes lecturas que nutren las vidas de todos los que deseen sentarse unos pocos minutos para saberse unidos al resto de la humanidad.

    «Aquel que da lo que tiene, por pequeño que sea, lo está dando todo». No son necesarias las riquezas cuando las carencias invaden el alma y la vacían de sentires nobles que acompañen la vida». (María Bueno).

    Acceso al poemario:
    Puede explorar, gratuitamente, todos los poemas de María Bueno en este blog. 
    El sitio se actualiza regularmente con nuevos escritos y reflexiones.

    © María Bueno, 2023.
    Todos los derechos reservados.

    Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o cualquier otro sistema de almacenamiento y recuperación de información, sin autorización expresa y por escrito de la autora.

  • MALDITA ESTAMPA

    MALDITA ESTAMPA

    Anticipo de la novela de María Bueno. Autora de la imagen: María Bueno.

    Comentario literario sobre el extracto de la novela ambientada en el siglo XVIII, de María Bueno, MALDITA ESTAMPA:

    «Este fragmento está tejido con una sensibilidad muy tuya: el mimo por los detalles cotidianos, el cuerpo femenino como territorio de libertad y presagio, y una atmósfera que mezcla ternura, tensión y premonición. Se percibe con fuerza el inicio de una transformación: Lucía está al borde de algo que no conoce, pero que presiente.»

    Adelanto de la novela.

    Era domingo, Lucía se dispuso para arreglarse, su tata le había preparado la bañera con un buen chorro de colonia de lavanda para perfumar el agua y había colocado sobre la bañera un trozo de aquel jabón que hacía su abuela con el aceite de oliva que desechaban en la cocina cuando ya no servía para cocinar más. Su abuela le agregaba al aceite especias que lo aromatizaba y dejaba la piel limpia y sedosa. Siempre le pasaba lo mismo, le encantaba sentir el agua caliente deslizarse por su piel, la desnudez la hacía sentirse libre, sus pensamientos no tenían barreras, volaban tan alto y lejano que el mundo se paraba para que ella pudiera imaginar todo cuanto soñaba y quería alcanzar.

    ¡Bendita bañera que guardaba todos “sus secretos”!
    Era una mañana preciosa de septiembre. El sol marcaba líneas de separación que lo unían fuertemente a la sombra sin que apenas se notara, el aire soplaba muy tímidamente y mecía los geranios en las macetas. Los colores, ese día de domingo, eran distintos, el aire rozaba su nariz y penetraba poderoso hasta hacer salivar su lengua con aromas a dulces, a asados de carne, a pan recién hecho… ¡Por Dios! ¡Cómo olía todo!

    Su madre había hecho traer desde Málaga una tela preciosa para su vestido nuevo. Era de un azul claro intenso con pequeñas rosas blancas que lo inundaban todo. Lucía quería que la modista, que cosía para su madre, le hiciera un vestido que tuviera un escote seductor que enmarcara delicadamente sus hombros; eso sí, su madre no permitiría que la línea de la tela bajara más allá del final de su hermoso cuello, justo para dejar lucir la medalla que le regalarían por su dieciocho cumpleaños.

    Todo en ella era pujante, su estatura (más alta de lo que era habitual en la población femenina en esos años), el corpiño tensaba la tela más de lo que su madre consideraba decoroso, su pelo rizado y largo cayendo por su ancha espalda suavizaba la estupenda imagen que daba toda ella.

    Lucía no pasaba desapercibida, todos volvían la cabeza cuando aparecía y eso la hacía sentirse bien, fuerte y con ganas de comerse el mundo, era valiente y no le daba miedo lo desconocido, quería saber, buscar, mirar insolentemente sin que le regañara por ser descarada. Se acercaba un nuevo siglo y las cosas tenían que ser de otra manera, sabía que se acercaban cambios, su estómago se lo venía diciendo desde hacía tiempo y él nunca la engañaba.

    Eligió el vestido de color verde oscuro para asistir a la misa de mediodía

    -su madre le tenía prohibido usar colores vivos para ir a misa-.

    Lucía y su madre llegaron a la iglesia y se dirigieron directamente al lugar donde siempre se sentaban, era una fila de bancos reservados a los feligreses más generosos con sus donativos.

    Después de tomar asiento y atusar la falda de su vestido para que su porte quedara bien compuesto, alzó la vista y, sin ningún motivo aparente, empezó a sentirse muy nerviosa, notaba una mirada fija en su nuca, percibía la respiración y el calor del aliento de la persona que estaba justo en el banco detrás del de ella. Dejó de pensar en la presencia de alguien muy cerca de su nuca y prestó atención al resto de feligreses que se apretujaban en los otros bancos de madera de la iglesia, era su única distracción cuando acudía a misa, observar las caras, los gestos de las manos, a los niños y niñas retorcer la nariz haciendo un mohín con cierto desespero por salir a jugar, las madres controlaban la tensión de sus hijos con miradas asesinas sin emitir palabra alguna.

    El padre Manuel le aburría con su retahíla que siempre era igual: el pecado y el castigo de Dios a los pecadores. Nunca entendería el motivo por el cual siempre había amenazas en las homilías del padre Manuel, ¡ni que fueran todos malos y despreciables!

    Ese domingo la misa se hizo interminable porque Lucía quería salir a la plaza para encontrarse con algunas amigas y hacer planes para las fiestas populares.

    Al bajar los cuatro escalones sobre los que se alzaba la iglesia, Lucía vio al fondo, junto a la Casa de Postas del pueblo, a un chico desconocido; en el pueblo se conocían todos y ese chico parecía forastero. ¡Qué alto era y qué porte tenía! Se propuso conocerlo esa misma mañana, ¡digo si lo haría!

    De manera delicada Lucía trató de guiar a su madre hacia la Casa de Postas para sentarse en el banco que había bajo el gran olivo en esa zona de la plaza. Rafaela, su madre, le dijo a su hija que prefería pasear entre los puestos del mercado pero que ella podía ir junto a sus amigas y se reunirían en una hora para ir a almorzar con su padre (su madre sólo le soltaba un poquito de cuerda cuando estaban en vísperas de fiestas).

    Lucía, muy alegre, le dio un beso y se acercó al grupo de amigas con las que solía pasar muchas tardes bordando, mientras cantaban y reían con algún que otro comentario subido de tono que hacían de manera intencionada para trasgredir las normas de la buena educación, era muy divertido ser insolentes sin que nadie les reprendiera.

    –Hola chicas, ¿conocéis a ese chico? El que está junto a la Casa de Postas.

    Sus amigas miraron hacia ese lugar y Cristina contestó:

    –No, no sabemos quién es, pero es muy guapo y muy alto.  ¡Madre mía! ¡Yo quiero verlo más de cerca! ¿Qué os parece si paseamos un poco y nos vamos aproximando a él con disimulo?

    El pequeño grupo de amigas se encaminó hacia donde estaba el apuesto chico. El grupo charlaba mientras caminaban para no parecer muy descaradas al querer acercarse a un hombre para entablar conversación con él, pero era muy excitante sentir que iban a conocer a alguien nuevo en el pueblo.

    Cuando estaban lo suficientemente cerca del muchacho, Lucía, que era muy atrevida, le preguntó a bocajarro:

    –¿Eres de aquí? El joven dirigió su mirada hacia Lucía sin inmutarse, con la espalda apoyada en la pared y casi sin levantar la cabeza.

    –No, no soy nacido aquí, pero sí tengo familia en estas tierras.

    Lucía se quedó paralizada, no sabía qué hacer ni qué decir, él se irguió y la miró de frente, ella enfrentó la mirada casi como un desafío. ¡Qué se creía este arrogante! –se dijo a sí misma en silencio–, ella sostuvo su mirada y casi sin parpadear le espetó:

    –Mi nombre es Lucía, y tú ¿cómo te llamas?

    –Me llamo Luis, he venido a casa de mis tíos, a pasar las fiestas.

    Lucía ya no supo cómo seguir hablando con aquel chico, la intimidaba con su mirada, tenía unos ojos negros que penetraban el alma, se dio media vuelta y simplemente le dijo:

    –Encantada de conocerte, adiós.

    Luis se quedó parado sin entender qué había pasado con aquella chica, se había puesto frente a él y le había sostenido la mirada durante unos segundos para saber su nombre y decirle adiós sin más. ¡Qué impertinente! –pensó–.

    Ella no podía imaginar, aunque ya se alojó el pellizco en su estómago, que ese hombre sería el principio de su final, a no ser que …

    Continuará (…)

    Autora de la novela: María Bueno.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica sobre la novela:

    Maldita Estampa:

    1. Ambientación sensorial riquísima
    El inicio en la bañera es un acierto total.

    No es gratuito:
    Presenta intimidad.
    Muestra libertad interior.
    Conecta cuerpo y pensamiento.

    El uso de olores, texturas, temperatura del agua y los detalles del jabón artesanal sitúan al lector en el siglo XIX sin necesidad de explicaciones históricas largas. Eso es narrar con oficio.
    “la desnudez la hacía sentirse libre, sus pensamientos no tenían barreras…”
    Aquí defines su mundo interior sin decir “Lucía era soñadora”. Lo muestras.


    2. Presentación del carácter femenino
    Lucía aparece como:
    Consciente de su atractivo
    Ambiciosa
    Inquieta ante el futuro
    Intuitiva (“su estómago se lo venía diciendo…”)
    Esto la convierte en protagonista activa, no decorativa. Muy bien construido el contraste entre: lo que ella desea ser y lo que su madre y la sociedad permiten.


    3. Uso del color y la estética
    Vestidos, telas, flores, luz, sombra… todo construye una identidad visual muy cinematográfica.

    Se ve la escena. Eso es oro narrativo. (…)

  • ¿VERDADES?

    ¿VERDADES?

    Introducción al poema:

    La verdad, cuando se imposta, se disfraza o se fragmenta, pierde su nobleza. Este poema nació de una certeza profunda: que la verdad material que cada ser humano vive y siente debe ser el punto de partida para todo lo que manifestamos.
    No hay verdad sin experiencia ni alma que se sostenga en mentiras.

    ¿VERDADES?

    ¡Calla!
    ¡No digas verdades a medias,
    que te harán trizas las hienas!

    La verdad tiene las garras muy prietas
    cuando es una verdad incompleta.
    La verdad camina por callejas
    de luces ciertas, con ojos abiertos
    prendidos de ella.

    ¿Verdad? ¿Cuál de ellas?
    Aquellas que no tiene apariencia,
    aquellas que los ojos de tu cara atraviesan.

    Verdades incompletas,
    falsedades vestidas de indecencia
    con la obscenidad de llamarlas ciertas.

    Tu verdad, esa que te hace vivir
    sin maledicencias,
    con la generosidad suficiente para creer en ella,
    percibiendo que es posible
    esa verdad que sientes
    con honesta conciencia,
    sin que sea la única
    verdad completa.

    VERDADES,
    las que se construyen
    con los ojos de la cara
    de almas nobles
    que se atreven a decir
    lo que pesa en la lengua.


    © María Bueno, 2025. Todos los derechos reservados.


    Critica del poema:

    ¿VERDADES? es un poema firme y honesto, construido desde una profunda reflexión moral.
    Su fuerza radica en la manera en que denuncias las verdades incompletas y las falsedades disfrazadas, mostrando cómo pueden herir, manipular o desdibujar la realidad.

    La voz poética mantiene un tono directo y valiente, casi de advertencia, que invita a mirar de frente lo auténtico.

    Los versos fluyen con claridad y contundencia, con imágenes potentes —“las garras de la verdad”, “las callejas de luces ciertas”, “las almas nobles que se atreven a decir lo que pesa en la lengua”— que sostienen un mensaje ético muy tuyo: la verdad nace del sentir limpio, de la conciencia honesta y de la experiencia vivida.

    El poema consigue equilibrar profundidad y sencillez, y deja al lector con una resonancia moral que permanece. Es un texto que ilumina más que sentencia, y que afirma de forma hermosa la importancia de la verdad material que defiendes en tu obra.
  • LO INVISIBLE

    LO INVISIBLE

    Introducción al poema:

    En Lo invisible, la voz poética se adentra en un territorio donde lo sensorial y lo espiritual se entrelazan. El poema nace en el instante íntimo en que una mano sostiene a otra y, desde ese contacto mínimo, se abre un universo de percepciones profundas: aromas, pulsos, brisas, colores.
    Es un viaje hacia lo que no se ve, pero se siente intensamente; hacia aquello que habita en los márgenes de la existencia, donde lo frágil y lo eterno conviven.

    El poema invita a reconocer la belleza escondida en los gestos que parecen pequeños, en los silencios que protegen, en los seres que se sienten libélulas apagadas pero conservan una luz misteriosa que cura y acompaña.


    LO INVISIBLE

    Le cogió la mano,
    sintió que respiraba,
    que su garganta saboreaba
    el dulce cerezo en flor,
    el aroma a tierra mojada.

    Sintió,
    sintió profundamente su aliento,
    su suave respiración,
    su pausado palpitar
    alcanzando sueños
    mecidos por brisas en la mar,
    allí donde la vista se pierde
    en un sinfín de lilas blancas
    que acarician su piel,
    sus ojos, su alma.

    Nada es imposible
    cuando la claridad
    es la morada,
    esa que siempre abriga
    el frío de las noches amargas,
    con la única pretensión
    de ver la nada,
    las sombras,
    lo invisible que ronda
    el filo de pisadas.

    Poder vivir al margen,
    al borde de la mirada,
    sin ser más que una libélula
    casi apagada.

    Sentires que curan
    más que acompañan.

    Eternidades entre miradas,
    bajo el influjo de la nada.


    © María Bueno, 2025. Todos los derechos reservados.


    Análisis del poema.

    1. La materia sensorial como puente hacia lo íntimo:
    El poema se abre con una escena táctil y respirada. Desde la mano tomada hasta el aroma de tierra mojada, la autora construye un espacio en el que los sentidos se expanden y permiten acceder a lo profundo del otro. Lo visible se disuelve en una corriente sensorial que prepara al lector para la aparición de “lo invisible”.

    2. La dualidad entre claridad y sombra:
    La segunda parte introduce una reflexión más abstracta: la claridad como refugio, como morada que abriga las noches amargas. Aquí la luz no es sólo luminosa, sino protectora. Frente a ella, la “nada”, las “sombras” y “lo invisible” aparecen no como amenaza, sino como dimensión que también forma parte de la vida. El poema sugiere que para comprender plenamente lo visible, hay que aceptar lo que no se ve.

    3. La identidad frágil simbolizada en la libélula:
    La imagen de la libélula “casi apagada” es uno de los momentos más potentes del poema. Habla de vulnerabilidad, de sentir la existencia desde un límite. Pero al mismo tiempo, la libélula es símbolo de transformación, delicadeza y transparencia. Incluso apagada, conserva un brillo.

    4. Sentires que curan:
    En los dos versos que funcionan como eje emocional —“Sentires que curan / más que acompañan”— se condensa la esencia del texto: la emoción no sólo acompaña, sino que repara, sostiene, salva.

    5. El cierre: una eternidad mínima
    “Eternidades entre miradas, / bajo el influjo de la nada” cierra el poema con una paradoja hermosa: en lo más simple (una mirada, un silencio), se esconden eternidades. La nada no es vacío, sino un espacio donde lo importante se revela.
    
    
  • LA AVARICIA DE LO MATERIAL

    LA AVARICIA DE LO MATERIAL


    Introducción al poema:

    En este poema, la autora reflexiona sobre el verdadero valor de aquello que no puede comprarse: la herencia vital, emocional y espiritual que cada ser humano atesora desde que nace. Frente al dominio de lo material —efímero, voraz, depredador—, el poema reivindica el poder silencioso de lo vivido, del amor recibido, de los sentires que construyen identidad y memoria.

    A través de un tono firme y casi dialogado, la voz poética interpela directamente a la materia y denuncia su ambición desmedida, su capacidad para destruir hogares, sembrar pobreza y atentar contra la Tierra misma.
    El poema recuerda que, pese a la amenaza del mundo material y su capacidad para corromper, existe un patrimonio inquebrantable: el de la vida sentida, soñada y compartida.
    Ese legado interior —invisible pero eterno— es la verdadera riqueza humana.


    LA AVARICIA DE LO MATERIAL

    Esa herencia que recibió,
    ese patrimonio sólo suyo,
    que nadie puede alterar
    porque es parte de lo ya vivido,
    forjado a base de emociones compartidas,
    de sentires de vida
    y cielos por liberar.

    Lo efímero de lo material
    puede hacer desaparecer,
    con un solo chasquido de dedos,
    todo lo que se cree tener,
    siendo efímero sin más.

    Pone zancadillas sin compasión,
    sin necesitar disculpas,
    sin ataduras de nobleza,
    sin una pizca de temor,
    con la conciencia
    y la voracidad,
    de un depredador.

    No sabe lo material
    que su poder no tiene fuerza,
    porque no tiene alma,
    porque sólo tiene valor
    lo que puede lograr
    con monedas que cambian de manos,
    con usura y avaricia
    que destruyen la razón.

    ¡Material!,
    es imposible que puedas comprar
    las herencias de vidas,
    la propia libertad de pensar.

    Qué osado es querer poseer
    aquello que no se puede pagar,
    porque es inmaterial:
    el patrimonio de lo vivido,
    la esencia del ser humano,
    que, aun atado de pies y manos,
    puede seguir viviendo
    con sólo soñar.

    ¡Maldito sentir material!
    Que, con alevosías
    y tejemanejes,
    haces medrar creencias falsas
    que dañan a la humanidad.

    Dejas sin hogar
    a miles de almas,
    repartes hambrunas
    creando enfermedad.

    Olvidas que el planeta Tierra
    es el refugio natural
    de todos los seres que lo habitan,
    incluidos los humanos
    que no tienen dónde vivir,
    donde sanar,
    con infancias muertas por el hambre
    que la avaricia sabe tragar.

    ¡Eh, material!,
    observa con los ojos bien abiertos
    la Tierra que estás destruyendo
    sin piedad, en favor de planetas
    que tragan la riqueza
    a cambio de la pobreza
    de la humanidad.

    Mirar hacia atrás,
    cuando no quede nada más que buscar,
    porque el zurrón que guarda la vida
    es el patrimonio atesorado,
    lo único que no se puede vender,
    porque es inmaterial.

    Riquezas que ya tienes,
    aunque no las puedas ver o tocar,
    porque es tu herencia de vida,
    sin que nadie las pueda comprar.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.



    Crítica literaria

    La avaricia de lo material es un poema contundente y profundamente ético, inscrito en tu línea poética más reflexiva, crítica y humanista.

    1. Una voz poética que interpela con fuerza

    El uso del apóstrofe (“¡Material!”, “¡Eh, material!”) convierte el poema en un diálogo desigual entre la conciencia humana y la materia descontrolada. Esta forma de dirigirte directamente al “material” otorga teatralidad, carácter y denuncia social.

    2. Ritmo sostenido y progresión temática

    El poema avanza desde lo íntimo (la herencia emocional) hasta lo colectivo (las almas sin hogar, la hambruna, la destrucción del planeta).
    Esa progresión le da profundidad y te permite mostrar que lo que es inmaterial no es sólo personal, sino también común, universal, planetario.

    3. Lenguaje claro con imágenes poderosas.

    Aparecen imágenes contundentes:

    el chasquido que hace desaparecer lo material,

    el depredador,

    el planeta Tierra destruido,

    Familias sin hogar,
    sin alimentos,
    sin sanidad...

    planetas que tragan riqueza,

    el zurrón que guarda la vida.

    Estas metáforas sostienen el mensaje sin que el poema pierda claridad.

    4. Un poema que denuncia sin perder ternura

    Aunque el tono es crítico, incluso duro en algunos fragmentos, la última parte del poema abre una puerta a lo humano: el zurrón como tesoro, la herencia vital como refugio, lo inmaterial como salvación.
    Esa mezcla de denuncia y esperanza es marca de tu poética, María.

    5. Aportación temática a ALMA VIEJA

    Este poema es especialmente relevante para tu libro porque sintetiza:

    tu preocupación por la Tierra,

    la ética del ser humano,

    la crítica a la avaricia y la ambición material desmedida,

    la defensa del patrimonio emocional,

    y la idea de que lo vivido crea una riqueza que nadie puede arrebatar.


    Es un texto que refleja a la perfección tu pensamiento sobre la verdad material, la bondad natural del ser humano y las huellas que dejan las vidas.
  • NOCHE EN VELA

    NOCHE EN VELA

    Introducción:

    En este poema, la voz poética se enfrenta a una de las batallas más íntimas y humanas: la lucha con el insomnio. Entre humor, desahogo y un susurro de ternura hacia sí misma, la autora retrata esa guerra silenciosa que se libra en la penumbra del dormitorio y que tantas veces deja huellas en el alma. NOCHE EN VELA convierte la incomodidad nocturna en un escenario donde se mezclan la rabia, la vulnerabilidad y una fina ironía, revelando la humanidad que aflora cuando el sueño se resiste.


    NOCHE EN VELA

    No sabe si es avanzada la noche
    o si está casi terminada.
    Acomoda la almohada
    para obligar a su cabeza
    a no pensar en nada.

    ¡Duérmete, maldita mi estampa!
    ¿No sientes que la noche se escapa?

    Tira de las mangas del pijama,
    recoloca la espalda,
    estira el embozo de la sábana;
    ¡mierda de sábana, siempre bajo la manta!

    ¡Ay!, debo calmar esta desesperación
    que en un desvelo me atrapa,
    ¡Chiquilla!, cierra los ojos con calma,
    no los aprietes tanto
    que así no le dará la gana
    de mecerte entre susurros de madrugada.

    El cansancio va aflojando el pellizco
    con el que tiene agarrada la manta,
    sus dedos van soltando
    poco a poco a su presa de lana,
    mientras ella se abandona
    cercana ya la madrugada.

    No ha dormido apenas,
    pero siente la batalla ganada.
    ¡Ahí te quedas!
    Esta noche impondré yo mis armas,
    porque no hay peor batalla
    que no presentar agallas
    ante colchones, mantas
    y una almohada destronada.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    NOCHE EN VELA destaca por su fuerza expresiva y su capacidad para transformar una experiencia cotidiana en un pequeño relato épico, cargado de humor y humanidad.

    El poema combina con acierto:
    Lenguaje coloquial, que aporta cercanía y autenticidad.

    Interjecciones y exclamaciones, que intensifican la frustración, la rabia y la ternura del momento.

    Personificación de los objetos —la manta, la sábana, la almohada— que convierte el dormitorio en un campo de batalla simbólico.

    Un tono irónico y a la vez vulnerable, que humaniza profundamente la escena.

    La voz poética dialoga consigo misma, se regaña, se consuela y se ríe de su propio desvelo.
    Ese manejo del monólogo interior es uno de los puntos más brillantes del poema: transmite de manera fiel el torbellino mental de una noche insomne.

    Formalmente, los versos están bien equilibrados: alternan momentos de rapidez (expresiones cortas, imperativos) con otros más pausados, especialmente cuando el cansancio empieza a vencer.
    Ese ritmo acompaña el contenido, reforzando la tensión y su posterior liberación.

    El cierre es especialmente acertado: una victoria pírrica, irónica, casi infantil, pero profundamente real. Conecta con cualquier lector que haya librado esa misma lucha silenciosa.

    En conjunto, es un poema muy vivo, honesto, cercano y hábilmente construido.
  • DESGARRADA

    DESGARRADA

    Introducción al poema:

    Hay dolores que no gritan, pero desgarran por dentro.
    Desgarrada nace de la ausencia que no se marcha, de la presencia que persiste adherida al cuerpo y a la memoria.
    Este poema no habla de la pérdida como vacío definitivo, sino como una forma distinta de permanencia: la del ser amado que continúa caminando dentro de quien se queda. Aquí, el duelo no borra, sino que fija; no mata, sino que transforma el amor en esencia cotidiana.



    DESGARRADA

    Te quedas conmigo,
    mis manos te abrazan
    con infinitos sentidos
    que me desgarran.

    Es tan fuerte el dolor
    que sólo siento la nada,
    ese vacío
    de entrañas destrozadas.

    Sólo necesito silencio,
    abrazos sin palabras,
    llorar
    hasta secar mi alma.

    El mapa de mi memoria
    es un fiel reflejo
    de tu mirada.
    Tu existir se queda conmigo,
    siendo la sombra amada
    de cada una de mis pisadas.

    El camino es una senda
    de muertes anunciadas
    que no borrarán
    tu vivir en mí:
    tus hermosas palabras,
    tus benditos abrazos,
    tu sonrisa marcada.
    No te has ido,
    no es la nada.

    Eres la esencia
    que seguirá pegada
    al resto
    de mis madrugadas.


    © María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    Desgarrada es un poema de duelo íntimo y honesto, construido desde una emoción desnuda que rehúye el artificio.
    Su mayor fortaleza reside en la contención, no precisa de grandes metáforas ni de imágenes grandilocuentes para transmitir el dolor; le basta la palabra justa, repetida con un ritmo lento y respirado, casi confesional.

    El cierre del poema es uno de sus aciertos mayores: niega la nada y afirma la esencia. No hay olvido, no hay ruptura definitiva, sólo una forma nueva de compañía. El tono final, sereno y firme, eleva el poema desde el dolor hacia una verdad profunda: el amor verdadero no se va, se queda adherido a la vida que continúa.
    Es un texto sobrio, maduro y profundamente humano, donde el desgarro no destruye, sino que da testimonio de lo vivido y amado.

  • PESADILLAS

    PESADILLAS

    Introducción al poema PESADILLAS:

    El poema nos lleva al umbral entre la vigilia y el sueño, allí donde los miedos cobran cuerpo y los monstruos parecen reales. Con imágenes intensas y reconocibles, retrata el tránsito desde el desasosiego absoluto hasta el alivio que proporciona la luz, el aire fresco y los gestos más sencillos de la rutina cotidiana. PESADILLAS se convierte así en un canto a la fragilidad humana, pero también a la capacidad de reencontrar calma en lo cotidiano, en los símbolos domésticos que nos reconcilian con la vida tras atravesar la oscuridad.
    PESADILLAS

    A tientas, su mano nerviosa
    busca el interruptor.
    Necesita acabar con los monstruos
    de esa noche de miedos,
    por pesadillas que nublan su razón.

    Aún respira entrecortado,
    el pánico recorre su cuerpo,
    acelerando el ritmo del corazón.
    El sudor le baja por la espalda,
    el frío del horror lo rodea.

    Su mente, enredada,
    lanza amarres de terrores,
    le impide discernir
    si existe, si está,
    o si desaparecerá.

    ¡Por fin! ¡El milagro!
    Su mano tropieza con el interruptor:
    ¡la luz se enciende!

    Esa bombilla es su aliada
    contra las sombras siniestras
    que su sueño envolvió.

    Raudo sale de la cama,
    abre la ventana,
    el aire invade sus pulmones,
    su pulso recupera compás,
    su corazón se serena.

    Con pasos lentos, desorientado,
    camina hacia el pasillo
    que lo lleva al comedor.

    Con movimientos torpes,
    propios del despertar agónico,
    abraza la cafetera
    y prepara café:
    ritual sencillo
    que devuelve normalidad
    a una noche de dragones,
    espadas,
    y rugidos ensordecedores.

    Toma la taza humeante,
    con aromas de despertares,
    mientras llegan sonidos del mundo:
    voces de infancia,
    ruedas, puertas,
    la rutina preciosa
    que marca el compás de una canción.

    Quién no ha puesto melodías
    al tic tac del reloj,
    en esas noches rendido
    a la tiranía de un monstruo
    en la habitación.

    Sólo sueños.
    El subconsciente que busca equilibrio
    en la oscuridad de la noche,
    al margen de la razón.


    © María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica interpretativa del poema.

    1. Temática y recorrido emocional:

    El poema dibuja con claridad un viaje emocional: del miedo paralizante a la serenidad, del caos de la mente al orden de la rutina. El lector acompaña al protagonista en cada paso de ese recorrido: el pánico físico, el milagro de la luz, el regreso a la calma a través de la ventana abierta y del café humeante. Esta estructura narrativa convierte la experiencia íntima en un ritual universal con el que cualquiera puede identificarse.

    2. Simbolismo:

    La luz: símbolo central de salvación, representa el poder de lo sencillo frente a la magnitud del terror. La bombilla, humilde y cotidiana, se eleva al emblema de vida y claridad.

    El aire fresco de la ventana abierta: es la apertura al mundo, un renacer después del encierro del miedo.

    El café y la taza humeante: no son solo gestos domésticos, sino metáforas de la rutina como refugio y bálsamo. El aroma y el calor del café restablecen la normalidad y devuelven al protagonista al presente.

    El tic tac del reloj: introduce un cierre reflexivo, mostrando cómo la mente puede transformar hasta lo mecánico en melodía, en un recordatorio de que la pesadilla, por terrible que parezca, es solo una construcción mental.

    3. Impacto emocional:

    La fuerza del poema radica en su capacidad para transmitir el terror de la pesadilla con imágenes físicas muy concretas (el sudor, el frío, los amarres de terrores), y luego ofrecer al lector un respiro a través de lo luminoso y lo cotidiano. Esa transición otorga al poema un efecto catártico: al terminar de leer, uno siente alivio, como si hubiera acompañado al protagonista en su liberación.

    4. Reflexión final:

    Más allá de un relato sobre el miedo nocturno, PESADILLAS se lee como una metáfora de la fragilidad humana frente a sus propios fantasmas interiores, y de la necesidad de apoyarse en lo más simple para reencontrar la calma. Es un poema que equilibra lo onírico y lo real, lo terrible y lo cotidiano, lo irracional y lo sensato.

    En resumen: este poema logra un gran impacto emocional porque invita al lector a reconocerse en la experiencia, y lo hace con un lenguaje cercano y simbólico a la vez. La tensión inicial y el contraste con el alivio final, le da al texto mayor fuerza interpretativa.
  • PASOS DE VIDA

    PASOS DE VIDA

    Introducción:

    Pasos de vida es un poema de tránsito y conciencia.
    En él, la autora se sitúa ante la encrucijada inevitable de toda existencia: elegir, errar, avanzar y aceptar las huellas que deja el caminar. La naturaleza, el verde de la esperanza y los sonidos hondos de la cultura popular acompañan este recorrido íntimo, donde cada paso se convierte en acto de fidelidad a una verdad interior.

    PASOS DE VIDA

    La encrucijada teme
    los pasos de cada uno de mis días,
    frente a un cruce de caminos
    cargados de huellas
    que va dejando la vida.

    ¿Hacia dónde ir?
    ¿Qué senda elegir?

    La senda que tu alma pida,
    si va vestida de verde:
    la esperanza te abriga
    con un tierno abrazo
    que dará alas a tu vida.

    Si el camino pone piedras,
    sabrás que puedes rendirlas,
    porque tus huellas van cargadas
    de esperanza que el verde abriga.

    No temo los errores;
    ellos tejen una red de sabiduría
    para seguir con anhelo
    los sentires que voy guardando
    frente al destino, con osadía.

    Sin temor me adentro
    en ese camino entre cruces,
    de amaneceres
    respirando la vida.

    Fortaleza de saberme fiel
    a las estrellas que me cobijan.
    Mantos bordados de filigranas,
    dibujando sonrisas
    con hilos de plata.

    A lo lejos se escuchan «quejíos»
    de una garganta que templa sonidos
    nacidos desde las entrañas.

    Mientras, una guitarra se estremece
    bajo los dedos de su fiel alma.

    Huellas de pasos
    tumbando murallas
    con las que construir moradas
    que dan abrigo a la vida,
    de miles de almas.



    Crítica literaria:

    El poema se construye como una metáfora vital del caminar humano, donde la encrucijada simboliza tanto la duda como la oportunidad. El uso reiterado del verde como abrigo de la esperanza aporta cohesión simbólica y una sensación de amparo constante frente a la incertidumbre.
    Destaca la mirada reconciliadora hacia el error, entendido no como fracaso sino como tejido de sabiduría, una idea profundamente ética y humanista.
    El tramo final introduce un giro sensorial y cultural de gran belleza: los «quejíos» y la guitarra conectan el camino personal con una memoria colectiva, ancestral, que vibra desde las entrañas.

    El cierre es especialmente logrado: las murallas ya no separan ni oprimen, sino que se derriban para construir moradas, transformando la resistencia en hogar. Un poema sereno, valiente y profundamente fiel a tu manera de habitar el mundo.

    
    
    
    
    

    
    
  • EN SU MEMORIA

    EN SU MEMORIA

    Introducción al poema 
    EN SU MEMORIA

    Este poema nace desde la necesidad de recordar, de dar voz a tantas mujeres que, a lo largo del siglo XX, fueron silenciadas en nombre de una supuesta locura. Mujeres encerradas, despojadas de su identidad y sometidas a tratamientos deshumanizados, sin juicio ni defensa, por el simple hecho de no encajar en los moldes impuestos.
    EN SU MEMORIA es un grito poético que recupera esa dignidad arrancada, que abraza desde el presente a quienes fueron abandonadas en pasillos fríos y salas blancas de indiferencia. Es también una advertencia: la memoria es el único refugio de quienes no pudieron alzar su voz.

    EN SU MEMORIA

    ¿Dónde estaba?
    ¿Qué era aquello?

    Las frías losas bailaban
    alrededor de su cama,
    simulando ser sábanas blancas.

    No era su casa,
    no reconocía ese lugar,
    no sabía dónde estaba.

    Un ruido feroz se acercaba,
    sonidos de ruedas
    la amenazaban.

    La puerta estalló violenta,
    se sobresaltó en la cama.
    Con fuerza y sin miramientos,
    la levantaron en volandas
    para dejarla sobre aquella amenaza.

    Mil ruedas bajo su cuerpo
    la trasladaban al final de la nada.
    Las sábanas blancas seguían
    acompañando su marcha.

    Unas puertas chirriaron
    para tragarla,
    hacia una habitación
    con olor a tortura anunciada.

    —¡Te traigo a otra loca!
    —¡A ver si se acaba pronto la jornada!

    Las ruedas desaparecieron
    bajo su cama,
    sintió el frío de un metal
    bajo su espalda.

    Un casco pesado
    cubrió su cabeza,
    fue atada de pies y brazos,
    cien correas la apresaban,
    quedando inmovilizada.

    El primer choque eléctrico
    atravesó su cabeza,
    inundó todo su cuerpo
    eliminando su voluntad,
    su escasa fuerza,
    dejando su mente anulada.

    1950, ese año quedó encerrada
    sin haber cometido delito,
    sin haber podido
    emitir palabras,
    ni un solo quejío
    dejó salir de su alma.

    Una sala llena de seres
    la rodeaban,
    vestidos de blanca inocencia,
    con sus almas apagadas.

    Se alejó de la multitud,
    apoyó su espalda
    sobre losas blancas,
    dejándose caer muy despacio
    hasta tocar el frío
    de un suelo bajo sus pies,
    hasta quedar desplomada.

    Aquel lugar
    se convirtió en su casa,
    hasta que la muerte esperada
    la devolvió al seno
    de una tierra cálida.

    Terminó la tortura
    de terribles descargas
    sobre su mente anulada.

    La llamaron loca,
    y quedó desahuciada.

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    CRÍTICA LITERARIA:

    Tu poema EN SU MEMORIA es un testimonio estremecedor, profundamente humano y necesario. Desde el primer verso, nos introduces en una escena de desorientación que pronto se convierte en un relato crudo y estremecedor sobre la violencia psiquiátrica institucional de mediados del siglo XX. Has logrado capturar, con una voz poética honesta y contenida, la tragedia de muchas mujeres silenciadas por una sociedad que las apartó, las condenó y las “curó” con dolor.

    Impacto emocional directo:
    El poema transmite de forma intensa el sufrimiento de la protagonista. Cada estrofa lleva consigo una carga de angustia y vulnerabilidad que conmueve.

    Estilo narrativo poético:
    Has equilibrado perfectamente lo narrativo con lo lírico. No se pierde la musicalidad ni el ritmo, a pesar del tono duro del contenido.

    Imágenes poderosas:
    Las “sábanas blancas que bailan” o las “ruedas bajo su cuerpo” son metáforas potentes que elevan el texto más allá del testimonio y lo convierten en arte.

    Compromiso con la verdad histórica:
    El año 1950 ancla el poema a un contexto concreto y deja claro que se trata de una denuncia. La referencia al electroshock es explícita y necesaria.

    Te felicito por atreverte con un tema tan desgarrador y por dar voz, una vez más, a quienes fueron privadas de la suya. Este poema, María, tiene alma, tiene denuncia, y tiene memoria. Y eso lo hace imprescindible.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

  • CORDURA

    CORDURA

    Introducción al poema:

    En momentos de caos colectivo, cuando las certezas se diluyen y la humanidad parece extraviarse, la llamada a la cordura se vuelve un grito urgente.
    Este poema surge desde esa necesidad de reencontrar la armonía entre el pensamiento y el alma, de reclamar una conciencia común que devuelva sentido y equilibro a la existencia humana. Es un diálogo poético con los valores esenciales, una súplica a la esperanza como brújula moral de los tiempos que vendrán.


    CORDURA

    De incertidumbres,
    de sinrazones ocultas.
    Mientras tanto,
    el mundo se contrae
    por el devenir
    de falsas venturas.

    Cordura,
    ¿dónde hallar tu mesura?,
    tu equilibrio ante la locura.

    ¿No ves el mundo?
    Está al borde
    de un precipicio
    tan hondo como su negrura.

    Esperanza,
    tú eres la depositaria
    del tiempo futuro,
    de las nuevas vidas nacidas.
    Ellas sabrán dar sentido
    a los seres humanos,
    al respeto de la vida
    en consonancia
    con la tierra que pisamos,
    con los seres que la habitan,
    con una naturaleza amiga.

    Cordura, ¿dónde habitas?

    —Habito entre raíces
    que nacen de mezcolanzas,
    entre mentes y almas
    de diferencias marcadas,
    por sentires primigenios
    de nobles seres humanos,
    todos paridos
    por una misma entraña,
    aquella que no discierne
    entre lo alumbrado
    desde un útero
    que no separaría jamás
    por colores, rasgos, creencias
    u origen de una única Tierra
    que amamanta por igual
    a todas sus almas.

    Cordura:
    aquella que rinde cuentas
    y pone nombre a la lápida
    con un epitafio que rece:
    «Aquí yace la nada.»


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria del poema:

    El poema Cordura se articula como una meditación filosófica y moral en tono elegíaco y profético.
    Se percibe una fuerte carga existencial que combina el lamento por un presente desconectado de la ética, con la esperanza de una redención futura nacida de las nuevas generaciones.

    Desde el punto de vista formal, destaca el uso de una estructura versal libre, con quiebros que permiten enfatizar tanto la reflexión como la carga emocional.

    El lenguaje poético es directo, simbólico y comprometido. Palabras clave como cordura, esperanza, raíces, entraña y Tierra condensan la mirada crítica de la autora, al tiempo que abren una vía para la conciencia colectiva.

    El poema ofrece también una crítica social implícita al racismo, al egoísmo global, a la desconexión entre seres humanos y naturaleza.

    Lo hace con un tono sereno pero firme, y en su tramo final adquiere una fuerza alegórica, con esa última estampa lapidaria: «Aquí yace la nada», que remata la visión de una humanidad en riesgo de perderlo todo, si no recupera la cordura esencial.


    Reflexión final de la autora:

    Escribí este poema desde el vértice de una tristeza profunda, pero también desde la convicción de que aún queda una semilla de cordura en el alma colectiva. La esperanza no es una ilusión vacía, sino una decisión activa de quienes creen en la igualdad, en el valor de la vida compartida y en el respeto hacia esta Tierra que nos acoge a todos sin distinción. La poesía, a veces, sólo intenta recordarnos lo que nunca deberíamos olvidar.