Introducción al poema:
En un mundo donde a veces las distancias entre las personas parecen agrandarse, este poema rescata el valor de la cercanía, del respeto cotidiano, de la humanidad compartida entre quienes habitan un mismo espacio. VECINOS es un canto a la convivencia sencilla, al saludo diario que cobija, al calor humano que nace sin pedir nada a cambio. Una oda serena a la dignidad del otro, al vivir en comunidad, con la mirada puesta en lo esencial: la bondad y el respeto a cada vida.
VECINOS
Existencias de vidas
con un por qué,
con un sentir,
creyendo en la dignidad
de nuestros iguales,
percibiendo sus bondades,
respetando sus creencias,
sus gestos amables.
Vecinos de calles, de barrios,
de pueblos hermosos,
sembrados de humanidades.
Hermosos por sus gentes,
que tejen la vida sin maldades,
con la generosidad
de tender sus manos
en días cargados
de dificultades.
Paredes guardianas
de vidas y de pesares.
Y así la vida se va tejiendo
desde las bondades,
con pequeños gestos del día a día,
con esos "buenos días"
de aquella anciana,
que día tras día
salía con el bastón en su mano
y su sonrisa a modo de abrazo.
Vivir compartiendo
las aceras de caminos
de sus gentes,
sin malicias construidas.
Vecinos de paredes compartidas,
llenas de mil historias
que apuntalan los días.
Generosidades entrelazadas
a lo largo de la vida,
con el respeto infinito
de sabernos diferentes,
de diversidades constituidas.
Buenos días vecina,
que la vida te sonría.
© María Bueno, 2025 – Todos los
derechos reservados.
Crítica literaria:
VECINOS es un poema de mirada entrañable y profundamente ética. Desde su sencillez expresiva, logra transmitir una filosofía de vida basada en el respeto, la empatía y la convivencia.
El texto no pretende adornarse con artificios formales, sino que busca la autenticidad del gesto cotidiano: ese saludo matutino, esa mano tendida que alivia los días difíciles, ese compartir silencioso que, sin palabras grandes, construye humanidad.
El ritmo pausado y los encabalgamientos suaves evocan el paso tranquilo de la vida en comunidad. Cada verso respira como una conversación, como si las palabras fueran dichas al calor del encuentro vecinal. Esa naturalidad convierte el poema en una suerte de homenaje a las raíces del convivir humano, donde lo pequeño —un saludo, una sonrisa, una presencia constante— se transforma en símbolo de grandeza moral.
Hay también una dimensión visual muy marcada: las “paredes guardianes”, las “aceras compartidas”, los “pueblos hermosos sembrados de humanidades” componen un paisaje emocional que mezcla lo físico con lo espiritual. Se percibe la intención de rescatar la belleza del entorno no por su arquitectura, sino por las personas que lo habitan.
En el cierre, la despedida “Buenos días, vecina, que la vida te sonría” resume la esencia del poema: la esperanza en una bondad sencilla, cotidiana, que dignifica la existencia.
Es un final luminoso que deja una sensación de ternura y reconciliación con el mundo.
En síntesis:
VECINOS celebra lo humano en su forma más pura. Es un poema de ternura civil y de ética cotidiana, donde la poesía se encarna en los gestos simples que sostienen la convivencia. Su tono cálido y su lenguaje cercano invitan al lector a mirar su entorno con gratitud y respeto.
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VECINOS
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RAICES DE UNA VIDA
Relato: RAÍCES DE UNA VIDA
El jabón le cubría las manos hasta hacer desaparecer sus muñecas.
Ana se frotaba con esmero, una y otra vez, metiendo las uñas en la palma contraria, limpiando cada rincón como si en ello le fuera la vida. Sabía bien que las bacterias invisibles podían arruinar todo lo que tocaran: el fruto de meses de trabajo en su pequeño huerto, la tierra heredada de su abuela, la misma que ella seguía cultivando con respeto casi sagrado.
Se secó en el delantal y recorrió la cocina con la mirada. El día iba a ser largo. Muy largo.
Sobre la mesa de madera esperaban las cazuelas de hierro, la masa del pan cubierta con un paño limpio, al calor de un lebrillo de barro; las papas ya peladas y las piezas de carne listas para el horno de leña.
Mañana sería la festividad que marcaba el final de la recogida de la aceituna, y en el pueblo nadie concebía esa celebración sin la comida compartida.
No era solo alimentarse: era reunirse, reconocerse, agradecer que otro año más la tierra hubiera respondido.
Nada debía faltar. Ni la comida, ni la música, ni los bailes de siempre.Ana tomó el mortero y echó en él sal, ajos, pimentón y romero fresco. Con brío, machacó con ritmo firme. Cada golpe levantaba un aroma que empezaba a llenar la cocina, mezclándose con el humo suave de la leña.
Ese olor era su memoria: estaba en su infancia, en las manos de su madre, en las palabras que no hacían falta cuando la vida se explicaba sola alrededor del fuego.
Sonrió sin darse cuenta.Le gustaba pensar que, mientras cocinaba, ya estaba repartiendo felicidad por adelantado.
Imaginaba a su nieta —todavía pequeña, curiosa, llena de preguntas— sentada algún día a su lado, observando cómo removía el guiso, queriendo saber por qué se añadía el romero al final, cómo se sabía que el pan estaba en su punto. Y ella le contaría todo, con la paciencia heredada de las mujeres de su sangre. Así viajaban las cosas importantes: de mano en mano, de voz en voz.
Cuando levantó la vista, la luz que entraba por la ventana ya era dorada. Estaba oscureciendo.
Llevaba todo el día de pie. Le dolía la espalda, le pesaban las piernas, tenía los dedos entumecidos de tanto cortar, amasar, remover y fregar.Se acercó al pilón viejo, grande, de piedra gastada por generaciones que habían vertido sobre él sueños, temores, palabras y mil secretos llevados por la corriente del agua.
Los cacharros, ya limpios, escurrían en silencio, formando filas rodeadas de cucharas, vasos y cazuelas desconchadas.
Los fue colocando con cuidado: platos, vasos y las copas de postín que solo salían en las fiestas grandes. Mañana brindarían con ellas por los momentos únicos que solo se dan cuando la gente se sienta junta sin prisas, con el corazón abierto, al margen de palabras y pensamientos diversos, con el alma en calma.
Con un suspiro largo, se desató el lazo del delantal. Estaba húmedo y pesado, cargado de horas, de manchas anunciadas. Lo dejó doblado sobre una silla, como quien deja también el cansancio a un lado sabiendo lo que significaba.
Pensó entonces que, al final, lo que quedaría del día de mañana no serían las comidas, ni siquiera las fiestas, sino los recuerdos que nacían de ellas, el flujo de la riqueza humana, esa que teje la vida para sostener esperanzas.Las risas alrededor de la mesa, los abrazos largos, las historias repetidas año tras año. Esa era la verdadera herencia: costumbres amasadas con esfuerzo, tradiciones sostenidas con cariño, aunque cada uno fuera de su propia casa, de su propia tierra, de convicciones contrarias.
Benditas diferencias que no impedían el sentir de pertenencia a una tierra que daba frutos bajo las mismas azadas.
Se acostó en su lecho, sobre el colchón relleno de lana que abrazó suavemente su cuerpo, aligerando el peso que cargaba.
Antes de cerrar los ojos, dejó que la imaginación la llevara al día siguiente.
Vio a sus familiares y amigos probando los guisos, mojando pan en la salsa, riendo con la boca llena. Oyó las panderetas y guitarras que empezarían a sonar cuando el vino aflojara las vergüenzas. Y, como tantas otras veces, alguien arrancaría a cantar:
—De los cuatro muleros
que van al agua,
el de la mula torda
me roba el alma…Ana sonrió en la oscuridad. Esa canción la había oído muchas veces. La cantaba su hija mientras mozos y muchachas repiqueteaban sobre la mesa con sus nudillos y el compás de alpargatas. Las voces cambiaban, pero el canto seguía vivo, hasta que el cansancio los dejaba rendidos de tanto compás y palmas.
Pensó entonces que, quizá, su nieta también la cantaría algún día sin saber de dónde venía, pero sintiéndola suya.
Antes de dormirse del todo, murmuró en voz baja, como un brindis secreto que nadie oiría:
—¡Por las mujeres que sostuvieron el mundo, por sus compañeros del alma!
Porque lo sabía bien: ellas —las abuelas, las cocineras, las que cantaban mientras trabajaban— habían sido guardianas de culturas enteras desde la cocina, desde el patio, desde la mesa.Gracias a ellas, lo que fueron seguía latiendo en lo que aún eran.
Ana cerró los ojos.En la cocina, las cazuelas de barro reposaban llenas de comida y de memoria. Fuera, la noche cubría el pueblo en silencio. Y en esa casa humilde, como en tantas otras, la tradición seguía viva, respirando bajito, esperando al amanecer para volver a reunir vidas alrededor del calor compartido, sin importar de qué casta fueran sus vecinos, solo por el disfrute de momentos cargados del sentir de un pueblo que solo trataba de celebrar la vida a la sombra de olivos milenarios que seguirían pariendo olivas verdes, de color esperanza.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
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BAJO PALIO
Introducción al poema:
«Bajo Palio» es un poema de tránsito emocional y espiritual. Habla del peso de vivir, de la dignidad silenciosa con la que se cargan las heridas y de la esperanza que se mantiene viva, incluso cuando la noche parece eterna. La voz poética atraviesa el dolor cotidiano, la fatiga del alma y la memoria de lo sufrido, pero no se detiene ahí: avanza hacia una luz anunciada, hacia un amanecer que simboliza alivio, renovación y consuelo interior.
El «palio» funciona como imagen sagrada de protección y amparo, un techo simbólico bajo el cual el alma resiste hasta que llega el día.
BAJO PALIO
Cargas tu sentir noble
entre algodones blancos
que guardan la risa franca,
los anhelos,
la forma de sentir el mundo,
el andar diario.
Llegará el día,
cuando la noche se esconda
bajo el palio santo,
cuando el rocío del alba
extienda su bendito manto.
Lejanías de futuros anunciados,
con sentires desahuciados,
desandando los caminos labrados.
Impeler a diario
vidas, alegrías y quebrantos.
Valías devastadas,
pies descalzos,
vuelos rasantes
cargados de fango.
El vaho del aliento
cae sobre el cristal tallado,
dejando libre
el sentir dibujado
con tus propias manos.
¡Ay, torrentes claros!,
atravesad mi manto,
que el frío de la noche
no hiele mi llanto;
que las lágrimas vacíen
mi alma, mis pesares amargos.
Y llega el día,
cargado de verdes prados,
de brisa fresca,
de mil azules derramados
sobre el horizonte cobijado.
© María Bueno — 3 de febrero de 2026
Crítica literaria.
Lo más poderoso del poema:
1. Simbolismo espiritual muy logrado:
El palio, el manto, el rocío del alba, los torrentes claros…
Todo construye un universo simbólico de protección, purificación y esperanza.
No es religioso de forma explícita, pero sí profundamente espiritual.
2. Contraste noche / día
El poema respira entre dos polos:
Noche → frío, fango, peso, desahucio emocional
Día → prados verdes, brisa fresca, azules abiertos
Ese viaje está muy bien sostenido y da sensación de redención sin caer en lo fácil.
3. Corporalidad del sentir
El dolor no es abstracto:
»pies descalzos», «vuelos rasantes cargados de fango», «el vaho del aliento sobre el cristal».
Eso hace que el lector vea y sienta lo que se está viviendo.
Aspectos que enriquecen el poema.
• Uso de enumeraciones.
Refuerzan el peso de la experiencia:
«vidas, alegrías y quebrantos»
«valías devastadas, / pies descalzos, / vuelos rasantes…»
Dan sensación de carga acumulada, muy coherente con el tono.
• Transición emocional suave.
No hay un salto brusco de dolor a esperanza; la luz entra poco a poco. Eso es literariamente muy elegante.
«Impeler» a diario
vidas, alegrías y quebrantos…,
eso no suena a derrota, sino a resistencia activa, ese corte transmite fuerza...
El verso:
«que las lágrimas vacíen / mi alma, mis pesares amargos»
tiene una intensidad preciosa. Es uno de los centros emocionales del poema.
El cierre es muy acertado: no habla de triunfo, sino de cobijo. Eso mantiene la humildad emocional que atraviesa todo el texto.
Conclusión:
Este poema no grita: sostiene.
No exige: espera.
No se queja: atraviesa.
Es una oración laica, un susurro de resistencia bajo un techo simbólico que protege hasta que amanece.
Muy tuyo. Muy honesto. Muy sentido. -

8 DE MARZO, UNA MIRADA NECESARIA AL PASADO.
EN SU MEMORIA
Introducción al poema
EN SU MEMORIA
Este poema nace desde la necesidad de recordar, de dar voz a tantas mujeres que, a lo largo del siglo XX, fueron silenciadas en nombre de una supuesta locura. Mujeres encerradas, despojadas de su identidad y sometidas a tratamientos deshumanizados, sin juicio ni defensa, por el simple hecho de no encajar en los moldes impuestos.
EN SU MEMORIA es un grito poético que recupera esa dignidad arrancada, que abraza desde el presente a quienes fueron abandonadas en pasillos fríos y salas blancas de indiferencia. Es también una advertencia: la memoria es el único refugio de quienes no pudieron alzar su voz.
EN SU MEMORIA
¿Dónde estaba?
¿Qué era aquello?
Las frías losas bailaban
alrededor de su cama,
simulando ser sábanas blancas.
No era su casa,
no reconocía ese lugar,
no sabía dónde estaba.
Un ruido feroz se acercaba,
sonidos de ruedas
la amenazaban.
La puerta estalló violenta,
se sobresaltó en la cama.
Con fuerza y sin miramientos,
la levantaron en volandas
para dejarla sobre aquella amenaza.
Mil ruedas bajo su cuerpo
la trasladaban al final de la nada.
Las sábanas blancas seguían
acompañando su marcha.
Unas puertas chirriaron
para tragarla,
hacia una habitación
con olor a tortura anunciada.
—¡Te traigo a otra loca!
—¡A ver si se acaba pronto la jornada!
Las ruedas desaparecieron
bajo su cama,
sintió el frío de un metal
bajo su espalda.
Un casco pesado
cubrió su cabeza,
fue atada de pies y brazos,
cien correas la apresaban,
quedando inmovilizada.
El primer choque eléctrico
atravesó su cabeza,
inundó todo su cuerpo
eliminando su voluntad,
su escasa fuerza,
dejando su mente anulada.
1950, ese año quedó encerrada
sin haber cometido delito,
sin haber podido
emitir palabras,
ni un solo quejío
dejó salir de su alma.
Una sala llena de seres
la rodeaban,
vestidos de blanca inocencia,
con sus almas apagadas.
Se alejó de la multitud,
apoyó su espalda
sobre losas blancas,
dejándose caer muy despacio
hasta tocar el frío
de un suelo bajo sus pies,
hasta quedar desplomada.
Aquel lugar
se convirtió en su casa,
hasta que la muerte esperada
la devolvió al seno
de una tierra cálida.
Terminó la tortura
de terribles descargas
sobre su mente anulada.
La llamaron loca,
y quedó desahuciada.
©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.
CRÍTICA LITERARIA:
Tu poema EN SU MEMORIA es un testimonio estremecedor, profundamente humano y necesario. Desde el primer verso, nos introduces en una escena de desorientación que pronto se convierte en un relato crudo y estremecedor sobre la violencia psiquiátrica institucional de mediados del siglo XX. Has logrado capturar, con una voz poética honesta y contenida, la tragedia de muchas mujeres silenciadas por una sociedad que las apartó, las condenó y las “curó” con dolor.
Impacto emocional directo:
El poema transmite de forma intensa el sufrimiento de la protagonista. Cada estrofa lleva consigo una carga de angustia y vulnerabilidad que conmueve.
Estilo narrativo poético:
Has equilibrado perfectamente lo narrativo con lo lírico. No se pierde la musicalidad ni el ritmo, a pesar del tono duro del contenido.
Imágenes poderosas:
Las “sábanas blancas que bailan” o las “ruedas bajo su cuerpo” son metáforas potentes que elevan el texto más allá del testimonio y lo convierten en arte.
Compromiso con la verdad histórica:
El año 1950 ancla el poema a un contexto concreto y deja claro que se trata de una denuncia. La referencia al electroshock es explícita y necesaria.
Te felicito por atreverte con un tema tan desgarrador y por dar voz, una vez más, a quienes fueron privadas de la suya. Este poema, María, tiene alma, tiene denuncia, y tiene memoria. Y eso lo hace imprescindible.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados. -

NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI
Introducción al poema
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI.
Este poema nace desde la memoria de una vida vivida luchando por la dignidad. La voz que habla es la de una mujer que ha atravesado el tiempo defendiendo la igualdad y que, ya en la vejez, observa con serenidad y dolor cuánto queda aún por alcanzar.
No es un grito de confrontación, sino una reflexión profundamente humana: la igualdad verdadera no se construye enfrentando, sino caminando juntos. Mujeres y hombres aparecen aquí como compañeros de una misma travesía, unidos por la necesidad de construir una humanidad más justa, libre de violencia y de dolor.
En estos versos, el paso lento de una anciana se convierte en símbolo de una lucha que atraviesa generaciones. La esperanza permanece intacta: el día en que no haya que reclamar igualdad porque esta será una verdad material compartida por todos.
El verdadero cambio llegará cuando la humanidad se reconozca en plural, desde la igualdad, la bondad, la dignidad y el respeto mutuo sin violencias ni odios.
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI
Arrastra sus pies desnudos
con lenta paciencia
hasta topar con la alfombra
que abriga su pisar.
Sus pasos ya son lentos,
pero recuerda cuando, con bravura,
gritaba al mundo:
¡igualdad!
Igualdad en el sentir,
en el vivir,
en saberse capaz
de alcanzar aquello que deseaba
desde la dignidad.
Cuánto pesa este día…
Ya no puede lanzar gritos.
Se quiebra su voz,
y se parte su alma
ante la desesperación
de ser una anciana
que un día luchó
por ti,
por mí…
pero no sin él.
No quiere estar sin él,
ni frente a él,
ni contra él.
Solo quiere comprender
que ella y él
son un igual:
dos seres con humanidad,
luchando codo con codo,
alma con alma,
por el bien de una totalidad:
la de la humanidad.
No más que yo,
no más que tú.
Mujeres y hombres
a la par,
en igualdad.
Porque ese día habrá llegado
una verdad material
cargada de paz
y de honestidad.
Sin la maldita violencia.
Sin la crueldad
de sentir NI UNA MUJER MENOS,
muerta en manos de la maldad.
Sin que sus hijos sean
moneda de cambio.
Sin féretros
que enterrar.
Cogidos de la mano
caminaremos
hasta sentir
que un ocho de marzo
es un infinito
por vivir.
No por morir.
¡Ay, sentires!
No sin mí.
No sin ti.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI es un poema de carácter ético y humanista que se sostiene sobre una voz madura, consciente del paso del tiempo y de las luchas que han marcado la vida de quien habla.
Uno de los mayores aciertos del poema es su estructura emocional. Comienza con una escena íntima y silenciosa —los pies desnudos que avanzan lentamente— y desde esa imagen sin artificios, se eleva una reflexión universal sobre la igualdad, la dignidad y la violencia que aún atraviesa a la sociedad.
Este tránsito de lo íntimo a lo colectivo es uno de los rasgos más valiosos del texto.
El poema rehúye el enfrentamiento y propone una mirada integradora.
La igualdad no se plantea como una victoria sobre el otro, sino como un caminar compartido, una idea que se condensa en el verso central: “No quiere estar sin él, ni frente a él, ni contra él.”
Esta formulación otorga al poema una dimensión conciliadora poco frecuente en discursos sobre la igualdad.
Otro elemento de gran fuerza es la aparición del verso “NI UNA MUJER MENOS”, que irrumpe como un golpe emocional dentro del poema:
Recordar el terror, la tragedia tras cada reivindicación; las muertes de mujeres, las muertes de hijos e hijas, la devastación desde la crueldad y la sinrazón.
El cierre recupera el tono esperanzador del inicio, la fe en el ser humano; La imagen de caminar cogidos de la mano y la afirmación final —“No sin mí. No sin ti —, funcionan como una síntesis del mensaje del poema: la igualdad solo puede construirse desde la reciprocidad y la humanidad compartida sin violencia.
En conjunto, se trata de un poema que combina intimidad, reflexión social, esperanza y un NO rotundo a la violencia desde una voz profundamente comprometida con la dignidad y la igualdad entre seres humanos, sin distinción de género, de pensamiento, de origenes...
Si somos capaces de conquistas estratosféricas ¿cómo no conquistar el fin de la violencia?, el fin de venganzas eternas, el fin de una basura que nos atraviesa.
¿Hacia dónde caminamos? -

TU AUSENCIA ES MI VACÍO
Introducción al poema:
Este poema es un grito íntimo nacido desde la herida más profunda: la pérdida irreversible de un ser amado. La voz poética nos conduce a través de un viaje emocional donde el amor, la desesperanza, el dolor y la impotencia se entrelazan en un diálogo que es, a la vez, súplica y despedida. El texto revela la lucha interna entre el deseo de sostener al otro y la realidad inquebrantable de su partida. Es una confesión directa, sin adornos innecesarios, que se convierte en un espejo de la fragilidad humana frente a la muerte y la ausencia.
TU AUSENCIA ES MI VACÍO
¿Qué sientes?
Háblame...
¿La tierra te debe algo?
¿Qué quieres?
No sé qué está pasando.
Estoy hundida,
mis propias palabras me hieren,
sufro con desmesura
de un vacío anunciado.
El miedo, mi fragilidad,
son un canto ahogado.
Siento que nos amamos,
que la tierra nos cobija
en su regazo.
Siento que tu vacío
es mi calvario,
que tu morir de cada día
es mi propio fracaso.
¿Qué quieres de mí?
¿Llenar las ausencias del sin sentir?
Me estoy hundiendo,
estoy en las profundidades de negruras,
de sentires que apuñalan lo soñado.
No hay más.
Sólo me quedan mis silencios,
para romper tu miedo,
mi soledad en el vivir
de cada uno de tus momentos.
La tristeza de tu alma
grita tu nombre,
siguiendo tus pasos
camino del hoyo oscuro,
que te atrapa sin reparos,
para alimentar a la bestia
que siempre te está esperando.
La profundidad de tus pesares
no toca fondo,
por ese eterno letargo
que te aleja de la vida
sin ver que estoy llorando.
Veo tus lágrimas
desde el negro sentimiento amargo
que devora mis entrañas,
que me está matando.
Veo tu llanto,
siento ese sufrir
que no necesitan decir tus labios,
porque tus ojos expresan
el vacío de mis abrazos.
Y un día cualquiera,
la tierra se cerró sobre ti.
Se hundió contigo en sus garras,
llevándote al infinito,
enterrando tu rostro amado,
ahogando tu sonrisa,
tu mirar de soslayo,
mientras siento la herida
de la ausencia de tus manos.
Te abracé hasta el último instante,
mientras sentía el desgarro en mi alma,
el llanto desbocado,
sabiéndome perdida
entre el último de tus abrazos.
Sintiendo el dolor en mis entrañas,
sabiendo que mi alma carga el lamento
del vacío de tu mirar,
de tus caricias inocentes,
de tus palabras en los amaneceres,
del cobijo de mis llantos.
Tu ausencia es mi vacío,
mi eterno quebranto.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria
"Tu ausencia es mi vacío" destaca por su carga emocional intensa y su tono confesional. El poema mantiene un pulso narrativo que avanza desde el desconcierto inicial hasta la aceptación dolorosa de la pérdida. La estructura libre y la repetición de preguntas retóricas ("¿Qué sientes?", "¿Qué quieres?") generan cercanía y urgencia, como si el lector asistiera a un diálogo real que se quiebra ante el silencio de la muerte.
La fortaleza del texto radica en la capacidad de transmitir sensaciones viscerales: el hundimiento, la negrura, el vacío. Hay imágenes poderosas, como "la tierra se cerró sobre ti" o "alimentar a la bestia que siempre te está esperando", que aportan dramatismo y simbolismo.
A nivel formal, la fragmentación en estrofas cortas refuerza el ritmo quebrado propio del duelo, mientras que el cierre, con la declaración lapidaria "Tu ausencia es mi vacío, mi eterno quebranto", condensa el sentimiento central y deja una huella contundente.
Es un poema que no busca ser complaciente, sino verdadero; y en su verdad, encuentra la belleza y la fuerza. -

GUÍA ANTE SITUACIONES BÉLICAS (creada por Suecia).
Hola.
Les paso la Guía ante Crisis y Guerras que publicó el Gobierno de Suecia para su población, también lo están haciendo Francia, Bélgica y Alemania, además de otros países en Europa.
La sacaron en varios idiomas pero no en castellano, así que la hemos traducido para quien la quiera tener.
Aunque es para la población de Suecia, gran parte de su contenido y los consejos que dan son válidos para cualquier país.
Está guía la pueden compartir libremente.
Con el deseo de que nunca tengamos que usarla, pero también con la prevención de saber cómo protegernos a nosotros y a nuestras familias. -
GUÍA DE EMERGENCIAS GRATUITA PARA DESCARGAR EN PDF

Pulse en el enlace, que está más abajo.
(enlace seguro)¿POR QUÉ LA CREACIÓN DE ESTA GUÍA Y MANUAL PARA EMERGENCIAS?
Ante el «APAGÓN» que se ocasionó en España y otras zonas cercanas a nuestro país hace meses, les pongo de nuevo aquí esta guía para saber cómo actuar ante cualquier tipo de emergencias. La guía es gratuita y su descarga en PDF es segura. No es cuestión de alarmarse, pero sí es imprescindible que sepamos cómo actuar.
Esta guía está basada en la recopilación de datos e información de los servicios de emergencias públicos de España y de otros países con una larga experiencia en siniestros de distinta índole.
RUEGO COMPARTAN ESTA GUÍA GRATUITA, QUE PUEDE SER DE AYUDA EN MOMENTOS DE EMERGENCIA.
En el año 2022 hice esta guía de emergencias ante desastres naturales o provocados.
Les facilito la guía en PDF a través del siguiente enlace para que la puedan descargar y compartir (es aconsejable tenerla impresa en papel para un uso más rápido y fácil):
Todas las fuentes consultadas están referenciadas en la guía, todos los datos han sido tomados de estamentos públicos fuera y dentro de España.No hay costumbre de instruir a la población para que podamos saber cómo actuar ante emergencias.
Todos deberíamos aprender cómo actuar por pura prevención y principio de precaución.
He tomado como ejemplo y como base las guías de los estamentos públicos de Estados Unidos, Japón, y otros países de Europa con una amplia cultura de prevención.Es importante saber actuar en el caso de cualquier emergencia por desastres de cualquier índole.
En la cultura general de la población de Estados Unidos, China, Japón y otros muchos países europeos, desde la más temprana infancia las personas están informadas y formadas a través del sistema educativo y a través de su comunidad, de las medidas que hay que tomar para enfrentarse a situaciones de distintos niveles de gravedad o dificultad.
Se ha comprobado y está claramente demostrado que, ante una emergencia, si se sabe cómo actuar, podrá salvar su vida y ayudar de manera eficiente a los demás, colaborando de forma eficaz con el personal de emergencias públicas y haciendo más fácil la complicada tarea de los distintos dispositivos (bomberos, cuerpos de seguridad del Estado, ejército, personal sanitario, Protección Civil, etc.).
Si los ciudadanos tenemos los suficientes conocimientos para enfrentar estas situaciones, los operativos de emergencias podrán tener nuestra ayuda haciendo mucho más eficaces las medidas que se tomen para el control del desastre, evitando con ello mayores daños personales y materiales para toda la población afectada.
Con todos mis respetos y con el deseo de que sirva de ayuda,
María Bueno. © -

LO LEGAL, LO JUSTO: CAMINOS SIN ENCUENTROS.
Introducción al poema:
Desde mi formación en Derecho, tras muchas vivencias y peinando canas, puedo decir que en lo legal y en lo justo, los caminos son paralelos.
En muchas ocasiones, esos caminos no se encuentran nunca.
Es necesario hacer una profunda reflexion, desvelando la fractura esencial entre dos conceptos que deberían caminar unidos: la justicia y la legalidad.
Mi voz es firme y dolida, uno de mis propósitos es verter, a través de mis versos, cómo ambos caminos transitan por sendas paralelas sin tocarse, dejando al ser humano —especialmente al más vulnerable— atrapado en la grieta que separa lo que es justo de lo que simplemente es legal.
Mi poema avanza como un lamento, pero también como una súplica para que la justicia, aún vestida de harapos, tenga la fuerza de pisar sobre los caminos que lo legal ha endurecido, sin oír, en muchas ocasiones, las voces de los más vulnerables y necesitados.
LO LEGAL, LO JUSTO:
CAMINOS SIN ENCUENTROS
Ese camino oscuro que no veo,
ese lugar oculto que presiento.
Acechan las sombras siniestras
de un futuro incierto.
Caminos que viajan en paralelo,
sin saber uno del otro,
sin mirarse en el tiempo,
no sea que lo justo
se ponga por delante
y gane terreno.
La justicia: pisa sobre piedras
que clavan lamentos.
Lo legal: profundidades nobles
que afloran por instantes,
sobre caminos inciertos
que pisan los pies calzados
de buenos cueros.
Pobres de solemnidades,
sin sendas hacia la justicia,
arrastrados por leyes
que reparten legalidades,
ignorando el sufrimiento.
Justicia vertida desde lo legal,
sólo por momentos,
momentos cargados de abismos,
de desiertos,
de caminos empedrados,
de gritos al viento.
La justicia y lo legal:
siempre caminando en paralelo,
sin que los pies del más débil
se posen sobre ellos.
Justicia, ¡pisa fuerte
con tus harapos eternos,
que lo legal
siempre calza buenos cueros!
Déjame vivir,
déjame juzgar
que lo justo
es lo correcto.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica del poema:
Este poema posee una fuerza conceptual notable. La oposición simbólica entre justicia y legalidad está muy bien construida: la justicia aparece frágil pero legítima; lo legal, solemne pero distante. La imagen de los caminos paralelos es poderosa y vertebra todo el poema, creando cohesión y una lectura clara y profunda.
El contraste entre harapos eternos y buenos cueros es uno de los hallazgos más contundentes del texto: sintetiza la desigualdad, la frialdad de las normas y la precariedad de quienes las padecen. También destaca el tono de súplica final, que devuelve la voz al yo poético y cierra el poema con un deseo ético y humano: que la justicia prevalezca sobre lo meramente legal.