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  • ÉCHAME UN CABLE

    ÉCHAME UN CABLE

    Introducción al poema:

    El poema «El cable» es una reflexión sobre la dualidad de lo cotidiano.
    Tomé un objeto aparentemente frío y utilitario —un cable— y lo transformé en un puente de emociones, tanto humanas como naturales, en un contraste entre la fealdad percibida y la vida que alberga.

    El poema invita a mirar con otros ojos lo que nos rodea, a descubrir belleza donde solemos ver sólo lo práctico. La imagen de las aves posándose y retomando su vuelo, como si el cable fuera un punto de descanso en su viaje, tiene un punto evocador. Y el juego de palabras con «echar un cable» son sutilezas que me permito.

    La fotografía, realizada por mí, despierta mi sensibilidad, y me recuerda que la vida está llena de submundos esperando ser vistos.

    María Bueno.


    EL CABLE

    La línea larga del cable se curva,
    salvando distancias
    entre las casas de vecinos.

    Hasta una pantalla
    llega el flujo mágico
    de risas, llantos
    y noticias en vivo.

    Los anuncios parecen
    grandes producciones
    proyectadas en pantallas
    de cinemas desaparecidos.

    Esos cables llevan
    divertimento, lágrimas,
    miedos, noticias,
    de lugares lejanos,
    de sitios escondidos.

    Nos acompañan
    desde las primeras horas del día,
    de la tarde, en la cena,
    y hasta nos mecen
    las noches de vacío.

    ¡Pero qué curioso!
    Hoy miré esos cables
    con otros ojos,
    viendo algo más
    que la fealdad que muestran
    en calles, plazas y senderos
    que atraviesan campos
    y montes de verdes olivos.

    ¡Algo llamó mi atención!
    Primero se posó uno,
    después se acercó otro,
    y en escasos minutos
    llegó un pequeño grupo de aves
    volando por mi camino,
    inundándolo con aleteos
    de juegos escondidos.

    Se acomodaron
    sobre los cables,
    formando una imagen
    llena de vida
    y pequeños sonidos.

    Con sus diminutas alas
    de colores vivos,
    tomaban aliento
    para seguir su destino.

    Qué hermoso puede ser
    un simple cable torcido,
    entre calles y plazas,
    con pequeños seres
    que, con sus cantos,
    agradecen que les echemos un cable
    para descansar,
    para tomar un respiro.

    Submundos que no se ven
    porque no miramos con mimo.

    Deja que tus ojos se acerquen
    a los pequeños detalles
    que, cada día,
    dan vida a tu recorrido.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • SÓLO POR UN DÍA

    SÓLO POR UN DÍA

    Introducción al poema:

    Este poema es un homenaje a la determinación cotidiana, al impulso invisible que empuja a muchas mujeres a sostenerlo todo cada día, aún cuando la vida solo les conceda un breve respiro para sí mismas.
    SÓLO POR UN DÍA es un poema que transita entre la urgencia y la esperanza.

    En él, la cotidianidad de una mañana cualquiera se convierte en un acto de valentía silenciosa. María no camina sólo hacia el mundo exterior, sino hacia la responsabilidad íntima de sostener la vida, de proteger aquello que la espera y la define. El poema eleva lo cotidiano a la categoría de gesta humana.

    SÓLO POR UN DÍA

    A las siete de la mañana,
    cargada de ilusiones,
    marchaba María.

    María camina rápido,
    con determinación,
    con osadía,
    con el descaro necesario
    frente a la vida.

    Ni uno de sus pensamientos
    se atrevería
    a interponerse en su camino,
    a frenar su marcha,
    su lucha,
    su propia vida.

    Debía conquistar el mundo,
    aunque fuera
    sólo por un día.
    Un día tras otro,
    pero sólo un día
    que le permitiera llenar
    de vida y alegrías
    esa casa que guardaba
    toda su existencia,
    todo lo que la nutría.

    ¡Volvería,
    digo, sí volvería!
    Y así fuiste trenzando,
    día tras día,
    ramas que dieran cobijo
    a la vida,
    aunque fuera,
    sólo por un día.

    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria:
    El poema se construye sobre una voz clara y directa, sostenida por un ritmo firme que acompaña el avance de la protagonista.

    La repetición del sintagma “sólo por un día” actúa como eje simbólico: no es resignación, sino resistencia. Cada día conquistado es suficiente cuando se vive con plenitud y propósito.
    La figura de María funciona como arquetipo: mujer, sostén, impulso vital. No hay épica grandilocuente, sino una épica íntima, doméstica y profundamente humana.

    La imagen de la casa como espacio que “guarda toda su existencia” refuerza la idea de refugio y raíz, mientras que el verbo trenzar aporta una metáfora orgánica y maternal: la vida se construye con paciencia, día tras día.
    El cierre del poema es especialmente eficaz, porque regresa al inicio sin cerrarse del todo, dejando la sensación de continuidad. No hay final, hay persistencia. Y ahí reside su mayor fuerza: en la dignidad de seguir, aunque sea —y precisamente— sólo por un día.

  • UNA SOLA META

    UNA SOLA META

    Introducción al poema:

    Este poema reflexiona sobre la ambición y la búsqueda de sentido en la vida.

    La protagonista, inmersa en una carrera sin pausa hacia un objetivo grandioso, descubre que la verdadera plenitud no reside en alcanzar metas lejanas, sino en saborear los pequeños logros del día a día. Es un poema sobre el despertar interior, el equilibrio y la reconciliación con uno mismo.

    UNA SOLA META

    Quiere alcanzarla,
    a toda costa la irá trazando;
    es una meta gigante
    que la llevará por caminos
    de esfuerzos titánicos.

    Lo sabe,
    serán muchos los años
    que necesitará
    para alcanzar la cima
    de un propósito tan alto.

    Trabaja duro,
    vive esclava para lograrlo.
    Los días van pasando,
    se convierten en años.

    Un día cualquiera
    frena de golpe,
    sintiendo el fracaso.

    —¿Qué estoy haciendo?
    ¿Esto es lo soñado?
    Ya no quiero dejarme la piel
    en sueños imaginados.
    Quiero tener metas
    que alcance a diario.

    La suerte la acompañó
    poniendo ante sus ojos
    a un monstruo llamado fracaso.

    Ahora vive construyendo sus días
    poco a poco,
    paso a paso.

    Cada mañana siente
    el aire fresco,
    la luz del día,
    los abrazos.

    Cada día atesora
    las buenas y pequeñas cosas
    que vive a diario,
    que sirven de muros
    al devenir
    de las tristezas y los fracasos.

    Su cabeza reposa sobre la arena,
    ante un mar de azules claros.

    Respira hondo la brisa,
    el aroma a sal,
    evocando recuerdos
    que visten su alma cada día,

    dejando vagar su rastro.

    Cosas pequeñas
    que va apilando,
    que dan altura de miras
    y goce
    a su vivir diario.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria:

    El poema “Una sola meta” transmite con claridad la evolución emocional de su protagonista: del ansia por conquistar grandes sueños al redescubrimiento del valor de lo cotidiano. La estructura versal pausada refuerza el contraste entre la prisa del inicio y la serenidad del final.

    La autora logra un tono íntimo y sincero, casi confesional, que conecta con la realidad.

    El recurso de la repetición —“cada día”, “poco a poco”— enfatiza la transformación interior, y la metáfora del “monstruo llamado fracaso” aporta fuerza simbólica al cambio de perspectiva.

    El cierre es claro y sereno: una reivindicación de la calma, del presente y de la belleza en lo simple. Es un poema de madurez vital, con resonancias universales y hondura emocional.

  • ¡BUENOS DÍAS TENGA!

    ¡BUENOS DÍAS TENGA!

    Introducción al poema:

    En este poema, María nos acerca a la ternura del encuentro humano en su forma más sencilla: un saludo. A través de la figura de una anciana que camina apoyada en el bastón labrado por su esposo, la autora nos invita a mirar con calma la vida que transcurre en las aceras, donde cada palabra amable se convierte en un lazo invisible que une almas.
    El poema es una reflexión sobre la soledad, el paso del tiempo y la grandeza de los gestos cotidianos. En ese “buenos días” que nace del corazón se esconde toda una filosofía de vida: la de quien comprende que la bondad no necesita razones, y que incluso con el peso de los años o de un bastón, siempre hay espacio para desear al otro un día hermoso.


    BUENOS DÍAS TENGA

    La anciana camina
    buscando la sombra
    que la cobije frente al sol.

    Su mano derecha se apoya en un bastón,
    con señales grabadas en la madera
    que su esposo labró.

    Lleva mucho tiempo en soledad
    desde que él se marchó.
    Sabe que hay un lugar donde la espera,
    donde el infinito atesora el amor.

    La anciana pasea cada mañana
    para llenar su alma con sentires
    de buena gente que va encontrando,
    entre aceras,
    buscando con la mirada
    ese saludo bondadoso
    que nutre su ánimo,
    su corazón.

    —¡Buenos días!—
    —¡Buenos días tenga, vecina!—
    Sólo dos palabras que llenan y acompañan,
    creando hilos de vidas
    sin necesitar razón.

    Qué grandeza en pocas palabras
    vertidas con sencillez y humanidad,
    sin pretender motivo ni intención.

    Sólo es necesario mirar para ver
    que todos necesitaremos
    un día un bastón,
    que soporte el peso del día a día,
    que nos permita caminar
    cruzándonos con otras almas,
    atesorando palabras nobles,
    palabras sencillas con infinito valor:

    Buen y bonito día,
    aunque lleve bastón.



    Crítica del poema:

    BUENOS DÍAS TENGA... es una pieza de ternura sobria y hondura moral, donde el gesto cotidiano de saludar se eleva a símbolo de comunión humana.
    María logra que lo simple adquiera resonancia espiritual: un “buenos días” se transforma en vínculo, bálsamo y memoria compartida.

    La figura de la anciana concentra la sabiduría de los años y la fragilidad del cuerpo, pero también la fortaleza emocional que surge del contacto con los demás.
    El bastón, con las señales grabadas por su esposo, se vuelve un relicario del amor y del tiempo; es a la vez peso y herencia, herramienta y testimonio.

    El poema se sostiene en un tono narrativo que no abandona la musicalidad del verso libre.
    La cadencia es pausada, como el andar de la protagonista, y el lenguaje —sencillo y directo— refuerza la autenticidad del sentimiento. La autora logra así una cercanía inmediata con el lector: no hay artificio, sólo vida observada con ternura y respeto.

    En el cierre, la frase “Buen y bonito día, aunque lleve bastón” encierra la esencia del poema: la aceptación del paso del tiempo sin perder la belleza ni la dignidad del vivir.
    Es un canto a la humanidad que se mantiene viva en los saludos, en la mirada, en la palabra que reconoce al otro.

    En su conjunto, este poema celebra la bondad anónima y la humildad luminosa de los días, recordando que en los gestos más pequeños se halla el verdadero sostén del alma.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • LO INVISIBLE

    LO INVISIBLE

    Introducción al poema:

    En Lo invisible, la voz poética se adentra en un territorio donde lo sensorial y lo espiritual se entrelazan. El poema nace en el instante íntimo en que una mano sostiene a otra y, desde ese contacto mínimo, se abre un universo de percepciones profundas: aromas, pulsos, brisas, colores.
    Es un viaje hacia lo que no se ve, pero se siente intensamente; hacia aquello que habita en los márgenes de la existencia, donde lo frágil y lo eterno conviven.

    El poema invita a reconocer la belleza escondida en los gestos que parecen pequeños, en los silencios que protegen, en los seres que se sienten libélulas apagadas pero conservan una luz misteriosa que cura y acompaña.


    LO INVISIBLE

    Le cogió la mano,
    sintió que respiraba,
    que su garganta saboreaba
    el dulce cerezo en flor,
    el aroma a tierra mojada.

    Sintió,
    sintió profundamente su aliento,
    su suave respiración,
    su pausado palpitar
    alcanzando sueños
    mecidos por brisas en la mar,
    allí donde la vista se pierde
    en un sinfín de lilas blancas
    que acarician su piel,
    sus ojos, su alma.

    Nada es imposible
    cuando la claridad
    es la morada,
    esa que siempre abriga
    el frío de las noches amargas,
    con la única pretensión
    de ver la nada,
    las sombras,
    lo invisible que ronda
    el filo de pisadas.

    Poder vivir al margen,
    al borde de la mirada,
    sin ser más que una libélula
    casi apagada.

    Sentires que curan
    más que acompañan.

    Eternidades entre suspiros,
    bajo el influjo de la nada.


    © María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.


    Análisis del poema.

    1. La materia sensorial como puente hacia lo íntimo:
    El poema se abre con una escena táctil y respirada. Desde la mano tomada hasta el aroma de tierra mojada, la autora construye un espacio en el que los sentidos se expanden y permiten acceder a lo profundo del otro. Lo visible se disuelve en una corriente sensorial que prepara al lector para la aparición de “lo invisible”.

    2. La dualidad entre claridad y sombra:
    La segunda parte introduce una reflexión más abstracta: la claridad como refugio, como morada que abriga las noches amargas. Aquí la luz no es sólo luminosa, sino protectora. Frente a ella, la “nada”, las “sombras” y “lo invisible” aparecen no como amenaza, sino como dimensión que también forma parte de la vida. El poema sugiere que para comprender plenamente lo visible, hay que aceptar lo que no se ve.

    3. La identidad frágil simbolizada en la libélula:
    La imagen de la libélula “casi apagada” es uno de los momentos más potentes del poema. Habla de vulnerabilidad, de sentir la existencia desde un límite. Pero al mismo tiempo, la libélula es símbolo de transformación, delicadeza y transparencia. Incluso apagada, conserva un brillo.

    4. Sentires que curan:
    En los dos versos que funcionan como eje emocional —“Sentires que curan / más que acompañan”— se condensa la esencia del texto: la emoción no sólo acompaña, sino que repara, sostiene, salva.

    5. El cierre: una eternidad mínima
    “Eternidades entre suspiros, / bajo el influjo de la nada” cierra el poema con una paradoja hermosa: en lo más simple (un suspiro, un silencio), se esconden eternidades. La nada no es vacío, sino un espacio donde lo importante se revela.
    
    
  • ALMA

    ALMA

    Introducción al poema:

    Este poema es una meditación sobre la naturaleza inquieta del alma, su búsqueda de calma y su incapacidad para permanecer quieta en el presente.
    Exploro el contraste entre el deseo de permanencia y la fugacidad de la existencia, envolviendo ese conflicto en imágenes de ternura y esperanza.

    Nota y reflexión de la autora:
    La fotografía que acompaña al poema la hice una madrugada al comenzar el otoño, para mí, es una caricia visual.
    La forma en que las nubes se abren como dedos de luz rosada sobre el horizonte evoca exactamente la esencia del poema ALMA.
    Hay en ella un movimiento ascendente, casi espiritual, como si el cielo despertara junto con el alma que busca la calma.

    La suavidad de los tonos —rosas, azules y plateados— transmite esa transición entre la noche y la vida, justo el momento en que “tu madrugada” (en mi poema) llega y cubre la piel con su promesa de sosiego.
    Es una imagen que no necesita artificio: su pureza natural es su lenguaje poético.

    Reflexión:

    Capturar un amanecer es detener el pulso del tiempo.
    Con mi pequeña cámara abrazo la vida que se ofrece sin pedir nada,
    esa vida que el planeta crea a diario,
    con la paciencia infinita de quien conoce la belleza
    porque la habita desde siempre.

    En cada imagen busco lo mismo que en mis versos:
    ese instante en que la luz despierta y el alma, silenciosa, se reconoce viva.


    ALMA

    ¡Ay, alma!,
    que siempre estás en guardia,
    siempre vigilante,
    siempre ansiando la calma,
    viviendo como si fuera por siempre
    un vivir en un mañana.

    Un mañana que no existe,
    porque el vivir viviendo
    sólo necesita un compás,
    un sentir pausado
    frente a un horizonte,
    cargado de esperanza.

    Sentires que tejan hilos
    de luna clara,
    en noches estrelladas,
    bajo el influjo de tu capa.

    Esa que cubrirá tu piel erizada
    antes de que llegue
    tu madrugada.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    “Alma” es un poema que transmite serenidad y reflexión, con un tono íntimo y una voz que se siente en diálogo consigo misma.
    La repetición inicial (“siempre estás en guardia, / siempre vigilante”) refuerza la idea de una conciencia alerta, un alma que no logra entregarse del todo al reposo.
    Ese desvelo existencial se suaviza al avanzar el poema, cuando el ritmo se vuelve más pausado y aparecen las imágenes celestes —la luna, las estrellas, la capa— que envuelven de ternura el cierre.

    El verso “porque el vivir viviendo / sólo necesita un compás” es especialmente bello y profundo: introduce la noción de que la vida se sostiene en el ritmo del sentir, no en la expectativa del mañana.

    La última estrofa cierra el poema con una imagen envolvente: la “capa” del alma que protege, arropa y prepara el cuerpo para la madrugada, símbolo del despertar o del renacimiento.

    Valoración general:

    Un poema delicado y contemplativo, con una cadencia interior que combina la duda y la paz.
    Podría decirse que el alma, aquí, no busca respuestas: se mece entre el pensamiento y el sentimiento, recordando que el tiempo verdadero es el que se siente.
  • DESGARRADA

    DESGARRADA

    Introducción al poema:

    Hay dolores que no gritan, pero desgarran por dentro.
    Desgarrada nace de la ausencia que no se marcha, de la presencia que persiste adherida al cuerpo y a la memoria.
    Este poema no habla de la pérdida como vacío definitivo, sino como una forma distinta de permanencia: la del ser amado que continúa caminando dentro de quien se queda. Aquí, el duelo no borra, sino que fija; no mata, sino que transforma el amor en esencia cotidiana.


    DESGARRADA

    Te quedas conmigo,
    mis manos te abrazan
    con infinitos sentidos
    que me desgarran.

    Es tan fuerte el dolor
    que sólo siento la nada,
    ese vacío
    de entrañas destrozadas.

    Sólo necesito silencio,
    abrazos sin palabras,
    llorar
    hasta secar mi alma.

    El mapa de mi memoria
    es un fiel reflejo
    de tu mirada.
    Tu existir se queda conmigo,
    siendo la sombra amada
    de cada una de mis pisadas.

    El camino es una senda
    de muertes anunciadas
    que no borrarán
    tu vivir en mí:
    tus hermosas palabras,
    tus benditos abrazos,
    tu sonrisa marcada.
    No te has ido,
    no es la nada.

    Eres la esencia
    que seguirá pegada
    al resto
    de mis madrugadas.


    © María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    Desgarrada es un poema de duelo íntimo y honesto, construido desde una emoción desnuda que rehúye el artificio.
    Su mayor fortaleza reside en la contención, no precisa de grandes metáforas ni de imágenes grandilocuentes para transmitir el dolor; le basta la palabra justa, repetida con un ritmo lento y respirado, casi confesional.

    El cierre del poema es uno de sus aciertos mayores: niega la nada y afirma la esencia. No hay olvido, no hay ruptura definitiva, sólo una forma nueva de compañía. El tono final, sereno y firme, eleva el poema desde el dolor hacia una verdad profunda: el amor verdadero no se va, se queda adherido a la vida que continúa.
    Es un texto sobrio, maduro y profundamente humano, donde el desgarro no destruye, sino que da testimonio de lo vivido y amado.

  • ¿JUSTICIA?

    ¿JUSTICIA?

    Introducción al poema:

    Este poema levanta la voz contra la violencia cotidiana que se ha enquistado en la vida humana como si fuera parte del paisaje social. Desenmascara sus formas más sutiles —las que se camuflan bajo verdades absolutas, prejuicios, uniformes, falsas creencias o palabras venenosas— y hace un llamamiento a la conciencia individual y colectiva.
    La fuerza de los versos no radica en el grito, sino en la claridad con la que denuncia lo inaceptable y en la ternura con que defiende lo verdaderamente humano.
    ¿JUSTICIA? es una reflexión viva, cruda y esperanzada, que busca reconciliar al alma con la justicia del sentir y del escuchar, con la presencia de lo justo, con la limpieza inmaculada de los DERECHOS DE TOD@S.


    ¿JUSTICIA?

    Cuál de ellas:
    ¿la escrita?,
    ¿la justa?,
    ¿la de mayor rango?

    ¡Maldita seas, violencia!,
    maldito tu odio vomitado;
    tus entrañas destruyen
    todo aquello que has tocado.

    ¿Qué es esto?
    ¿Es nuestro vivir diario?
    Maldita creencia en sentires
    de venganzas y maltratos.

    Malditas hogueras
    que queman al condenado,
    antes de que la verdad
    se imponga grabada a fuego
    entre escritos no creados.

    Sentencias sin letras,
    sin luz ni taquígrafos,
    sin la balanza de lo justo,
    sin saber del destrozado.

    Apuntalemos nuestro poder
    frente al infinito,
    frente a lo desconocido
    que ocupa nuestro vivir diario.

    Ese devenir del alma,
    que llora sin descanso.
    Ese rechazo eterno
    a verdades diversas
    que enterramos.

    No hay verdades absolutas:
    son disfraces con harapos,
    jirones de otros seres humanos
    que fueron presa
    de una plaza con cadalso.

    Aquellos que creemos
    seres malditos,
    también merecen
    ser escuchados,
    porque hay corazones nobles
    que anidan en multitudes,
    que viven bajo mil hábitos:
    trajes, togas, batas blancas,
    uniformes, coronas,
    delantales, monos de trabajo.

    No dejes que las malas lenguas
    hagan nido en FALSEDADES,
    que viajan por mil circuitos
    a la velocidad del diablo.

    No dejes que las redes
    pudran tu vivir diario.

    Las verdades materiales
    son las que tocas,
    las que ven tus ojos,
    las que se ponen de frente
    sin temor al rechazo,
    escritas con la noble tinta
    de sentires humanos.

    No hay ley sin justicia,
    no hay justicia por encargo.



    Valoración literaria del poema

    Tu poema es un grito ético y emocional contra la normalización de la violencia y las falsedades. No sólo denuncia, sino que interroga y despierta. Tiene la fuerza de lo que nace del alma indignada pero lúcida, que no se conforma con señalar el daño sino que busca en lo profundo: ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Qué parte de lo humano se ha torcido hasta convertir el maltrato y la ausencia  de derechos en rutina?

    Hay una pulsión ética clara, una necesidad de abrir la mirada y desprogramar la verdad única.
    Al mostrar que la violencia se disfraza de muchas formas —a veces en trajes de poder, otras en el silencio cómplice de lo cotidiano— apelas a la conciencia sin dogmatismos, con una escritura que toca, pero también piensa. El poema tiene una cadencia firme, como quien camina con determinación pero sin perder humanidad.

    Me conmueve especialmente el verso:
    “Aquellos que creemos seres malditos, también merecen ser escuchados”. Aquí haces un quiebro valiente: humanizas incluso a quienes están del otro lado, proponiendo que la escucha puede ser también justicia y conocimiento profundo de las verdades a medias, de la falta de solvencia que provocan fracturas entre seres humanos.

    Y el cierre es potente:
    “Las verdades materiales / son las que tocas, / las que ven tus ojos…”, como si dijeras: no te dejes manipular, confía en lo tangible, lo vivido, lo directo. Es una llamada a no abandonar el juicio propio.

    En resumen:

    Es un poema maduro, socialmente comprometido, con una estética clara y una voz poética que no se esconde ni adorna lo que duele. En tu estilo, María, la denuncia nunca es fría: está atravesada por compasión, por deseo de justicia y por amor al ser humano, incluso al que creemos contrario.
    Eso es profundamente literario y, sobre todo, profundamente humano.
  • VERSOS IMPERFECTOS

    VERSOS IMPERFECTOS

    INTRODUCCIÓN

    Este poema brota de la conciencia viva de ser depositaria de otras vidas. En cada palabra, se reconoce la huella que dejaron aquellos que ofrecieron su generosidad infinita, sus enseñanzas, sus emociones compartidas.
    Versos imperfectos no busca la perfección formal, sino la verdad sentida, aquella que nace del agradecimiento profundo por lo heredado, lo vivido, lo amado.
    Es un homenaje íntimo y sincero a las vidas que hicieron nido en el corazón de la autora, y que hoy habitan en sus versos con humildad y eternidad.

    VERSOS IMPERFECTOS

    Mi sentir creció enredado en risas,
    en llantos,
    en músicas compartidas,
    en imágenes y enseñanzas
    acuñadas de otras vidas.

    Vidas de mi gente,
    vidas queridas.
    Vidas que mostraron
    generosidad infinita,
    con versos imperfectos
    que unieron emociones
    y mecieron mis días.

    Alevosías conscientes y osadías.
    ¿Quién posee estrellas?
    Poseo versos efímeros
    de herencias de vidas,
    con embargos de los bienes
    que mi corazón abriga.

    Consciencias de humildades
    de finitos versos,
    que un día guardaré
    en mi lugar secreto,
    allí donde una estrella
    dance con ellos.

    Nota personal

    A quienes lleguéis hasta aquí, quiero deciros que estos versos no pretenden deslumbrar ni enseñar. Son tan sólo pedacitos de vida compartida, recogidos con amor, gratitud y respeto.
    Cada palabra está tejida con hilos prestados por quienes me amaron, me guiaron o simplemente me dejaron  una enseñanza.
    Con estos versos imperfectos, os abrazo desde mi lugar secreto,
    allí donde aún danzan conmigo las estrellas de mis días más verdaderos.

    — María Bueno.


    © María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.


    Crítica del poema.

    Versos imperfectos es un poema que despliega con suavidad una de las grandes constantes de tu obra:
    la conciencia de ser un eslabón en la cadena emocional, afectiva y espiritual de quienes te precedieron.
    La voz poética reconoce que su sentir no nació aislado, sino “enredado en risas, en llantos, en músicas compartidas”, una imagen que establece desde el inicio la idea de una identidad construida a partir de otras vidas.
    Este gesto de reconocimiento es, ya de por sí, un acto de humildad literaria y humana que distingue tu escritura.

    El poema se sostiene sobre una estructura meditativa, donde cada estrofa añade una capa más a la idea de herencia afectiva.
    El ritmo es sereno, pausado, y la repetición de “vidas” genera una cadencia que refuerza la sensación de linaje emocional.
    La expresión “versos imperfectos” funciona como columna vertebral: no pretende la perfección formal, sino la autenticidad de lo vivido, como si dijeras que lo verdadero nunca necesita pulirse.

    Hay un logro especial en los versos que introducen las “alevosías conscientes y osadías”. Este quiebro introduce una tensión sutil: incluso lo difícil, lo contradictorio o lo impulsivo de la vida heredada forma parte de tu construcción como autora.
    Esa presencia de la sombra —siempre moderada, siempre dignificada— añade hondura al poema.

    Otro acierto poético es el giro metafísico en la pregunta “¿Quién posee estrellas?”.
    La poeta contrapone la grandeza del universo con la modestia de sus “versos efímeros”, y aun así, estos versos efímeros poseen un valor intransferible: son bienes embargados al corazón, recuerdos que no desaparecen, sino que se guardan. Este recurso engrandece lo pequeño, eleva lo íntimo a lo universal.
    El final del poema es especialmente luminoso. El “lugar secreto” donde se guardarán los versos, y la estrella que “dance con ellos”, otorgan una imagen de despedida suave, esperanzadora.
    Se siente un cierre que trasciende el mero recuerdo: lo heredado no sólo permanece, sino que se ilumina, se transforma en algo vivo.
    En conjunto, el poema logra: una voz humilde y profundamente humana, coherente con tu identidad poética.
    Una musicalidad ligada a la repetición y a la suavidad del verso libre.
    Una emotividad contenida pero honda, que nunca cae en el exceso.
    Imágenes limpias, de tono íntimo y luminoso, coherentes con la memoria, la gratitud y la ternura que lo sostienen.

    Versos imperfectos es un poema que honra la herencia emocional, que devuelve a quienes te amaron el gesto de haber moldeado tu vida.
    Su fuerza está en su sinceridad, en el equilibrio entre la melancolía y la gratitud, y en esa luz discreta que atraviesa cada verso.
    Un poema profundamente tuyo, María: sereno, honesto, lleno de vida heredada.
  • VENTURA

    VENTURA

    Introducción al poema.

    En VENTURA, la voz poética reflexiona sobre la verdadera riqueza del ser humano. Frente a la impostura, la exhibición del saber o la ambición de poseer la felicidad, el poema propone una mirada más profunda: la fortuna verdadera reside en lo que habita dentro de nosotros, en la sabiduría humilde y en la capacidad de vivir sin amasar amarguras.
    El texto avanza como una meditación que distingue tres estados del espíritu —ventura, fortuna y felicidad— para concluir que lo verdaderamente valioso no se conquista con ansia ni se exhibe ante los demás. La auténtica ventura llega de forma natural, por caminos fértiles, cuando el alma se mantiene libre de amargura.
    Poema corregido y estructurado


    VENTURA

    Ventura,
    lo que está dentro de ti
    sin que nada pretenda usura.

    Fortuna,
    la de tener saberes
    sin impostura,
    sin alardes,
    sin necesitar púlpitos
    que alcen el grito
    de legiones oscuras.

    Felicidad,
    tu verbo
    sin necesitar sentido,
    sin ataduras.

    ¡Ay, felicidad!,
    esclavitud de poseerte
    en la locura,
    con el ansia de beber la eternidad,
    apresando tu sentir eterno,
    derramando tu simiente
    entre sinuosas amarguras.

    Ventura,
    lo que ha de venir
    por caminos fértiles
    amasando cordura.


    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria.

    Este poema posee una estructura conceptual muy interesante, construida sobre tres palabras clave: ventura, fortuna y cordura.
    Cada una aparece como una especie de estación del pensamiento, desde la que se reflexiona sobre la condición humana.

    Aspectos especialmente logrados:
    La idea central: plantear que la verdadera riqueza es interior y no necesita ostentación.

    La crítica implícita al falso saber: “sin necesitar púlpitos / que alcen el grito / de legiones oscuras” es uno de los versos más potentes del poema.
    El cierre: volver a “ventura” crea una estructura circular que da sensación de reflexión completada.

    Imágenes y lenguaje:
    El poema utiliza imágenes simbólicas interesantes:
    “púlpitos” y “legiones oscuras” → crítica a discursos de poder o manipulación.
    “beber la eternidad” → metáfora de la obsesión humana por poseer la felicidad.
    “derramando tu simiente” → sugiere cómo la felicidad, cuando se persigue con ansiedad, puede mezclarse con la amargura para crear cordura.

    Valor global del poema:
    Es un poema filosófico y meditativo, muy coherente con tu manera de escribir, María: reflexiona sobre el ser humano, el conocimiento y la autenticidad interior. No busca impresionar con artificios, sino pensar el mundo desde dentro, algo muy presente también en muchos de tus poemas que forman parte de ALMA VIEJA.