Introducción al poema:
En este poema, María nos acerca a la ternura del encuentro humano en su forma más sencilla: un saludo. A través de la figura de una anciana que camina apoyada en el bastón labrado por su esposo, la autora nos invita a mirar con calma la vida que transcurre en las aceras, donde cada palabra amable se convierte en un lazo invisible que une almas.
El poema es una reflexión sobre la soledad, el paso del tiempo y la grandeza de los gestos cotidianos. En ese “buenos días” que nace del corazón se esconde toda una filosofía de vida: la de quien comprende que la bondad no necesita razones, y que incluso con el peso de los años o de un bastón, siempre hay espacio para desear al otro un día hermoso.
BUENOS DÍAS TENGA
La anciana camina
buscando la sombra
que la cobije frente al sol.
Su mano derecha se apoya en un bastón,
con señales grabadas en la madera
que su esposo labró.
Lleva mucho tiempo en soledad
desde que él se marchó.
Sabe que hay un lugar donde la espera,
donde el infinito atesora el amor.
La anciana pasea cada mañana
para llenar su alma con sentires
de buena gente que va encontrando,
entre aceras,
buscando con la mirada
ese saludo bondadoso
que nutre su ánimo,
su corazón.
—¡Buenos días!—
—¡Buenos días tenga, vecina!—
Sólo dos palabras que llenan y acompañan,
creando hilos de vidas
sin necesitar razón.
Qué grandeza en pocas palabras
vertidas con sencillez y humanidad,
sin pretender motivo ni intención.
Sólo es necesario mirar para ver
que todos necesitaremos
un día un bastón,
que soporte el peso del día a día,
que nos permita caminar
cruzándonos con otras almas,
atesorando palabras nobles,
palabras sencillas con infinito valor:
Buen y bonito día,
aunque lleve bastón.
Crítica del poema:
BUENOS DÍAS TENGA... es una pieza de ternura sobria y hondura moral, donde el gesto cotidiano de saludar se eleva a símbolo de comunión humana.
María logra que lo simple adquiera resonancia espiritual: un “buenos días” se transforma en vínculo, bálsamo y memoria compartida.
La figura de la anciana concentra la sabiduría de los años y la fragilidad del cuerpo, pero también la fortaleza emocional que surge del contacto con los demás.
El bastón, con las señales grabadas por su esposo, se vuelve un relicario del amor y del tiempo; es a la vez peso y herencia, herramienta y testimonio.
El poema se sostiene en un tono narrativo que no abandona la musicalidad del verso libre.
La cadencia es pausada, como el andar de la protagonista, y el lenguaje —sencillo y directo— refuerza la autenticidad del sentimiento. La autora logra así una cercanía inmediata con el lector: no hay artificio, sólo vida observada con ternura y respeto.
En el cierre, la frase “Buen y bonito día, aunque lleve bastón” encierra la esencia del poema: la aceptación del paso del tiempo sin perder la belleza ni la dignidad del vivir.
Es un canto a la humanidad que se mantiene viva en los saludos, en la mirada, en la palabra que reconoce al otro.
En su conjunto, este poema celebra la bondad anónima y la humildad luminosa de los días, recordando que en los gestos más pequeños se halla el verdadero sostén del alma.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Autor: María Bueno
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¡BUENOS DÍAS TENGA!
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LO INVISIBLE
Introducción al poema:
En Lo invisible, la voz poética se adentra en un territorio donde lo sensorial y lo espiritual se entrelazan. El poema nace en el instante íntimo en que una mano sostiene a otra y, desde ese contacto mínimo, se abre un universo de percepciones profundas: aromas, pulsos, brisas, colores.
Es un viaje hacia lo que no se ve, pero se siente intensamente; hacia aquello que habita en los márgenes de la existencia, donde lo frágil y lo eterno conviven.
El poema invita a reconocer la belleza escondida en los gestos que parecen pequeños, en los silencios que protegen, en los seres que se sienten libélulas apagadas pero conservan una luz misteriosa que cura y acompaña.
LO INVISIBLE
Le cogió la mano,
sintió que respiraba,
que su garganta saboreaba
el dulce cerezo en flor,
el aroma a tierra mojada.
Sintió,
sintió profundamente su aliento,
su suave respiración,
su pausado palpitar
alcanzando sueños
mecidos por brisas en la mar,
allí donde la vista se pierde
en un sinfín de lilas blancas
que acarician su piel,
sus ojos, su alma.
Nada es imposible
cuando la claridad
es la morada,
esa que siempre abriga
el frío de las noches amargas,
con la única pretensión
de ver la nada,
las sombras,
lo invisible que ronda
el filo de pisadas.
Poder vivir al margen,
al borde de la mirada,
sin ser más que una libélula
casi apagada.
Sentires que curan
más que acompañan.
Eternidades entre suspiros,
bajo el influjo de la nada.
© María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.
Análisis del poema.
1. La materia sensorial como puente hacia lo íntimo:
El poema se abre con una escena táctil y respirada. Desde la mano tomada hasta el aroma de tierra mojada, la autora construye un espacio en el que los sentidos se expanden y permiten acceder a lo profundo del otro. Lo visible se disuelve en una corriente sensorial que prepara al lector para la aparición de “lo invisible”.
2. La dualidad entre claridad y sombra:
La segunda parte introduce una reflexión más abstracta: la claridad como refugio, como morada que abriga las noches amargas. Aquí la luz no es sólo luminosa, sino protectora. Frente a ella, la “nada”, las “sombras” y “lo invisible” aparecen no como amenaza, sino como dimensión que también forma parte de la vida. El poema sugiere que para comprender plenamente lo visible, hay que aceptar lo que no se ve.
3. La identidad frágil simbolizada en la libélula:
La imagen de la libélula “casi apagada” es uno de los momentos más potentes del poema. Habla de vulnerabilidad, de sentir la existencia desde un límite. Pero al mismo tiempo, la libélula es símbolo de transformación, delicadeza y transparencia. Incluso apagada, conserva un brillo.
4. Sentires que curan:
En los dos versos que funcionan como eje emocional —“Sentires que curan / más que acompañan”— se condensa la esencia del texto: la emoción no sólo acompaña, sino que repara, sostiene, salva.
5. El cierre: una eternidad mínima
“Eternidades entre suspiros, / bajo el influjo de la nada” cierra el poema con una paradoja hermosa: en lo más simple (un suspiro, un silencio), se esconden eternidades. La nada no es vacío, sino un espacio donde lo importante se revela. -

ALMA
Introducción al poema:
Este poema es una meditación sobre la naturaleza inquieta del alma, su búsqueda de calma y su incapacidad para permanecer quieta en el presente.
Exploro el contraste entre el deseo de permanencia y la fugacidad de la existencia, envolviendo ese conflicto en imágenes de ternura y esperanza.
Nota y reflexión de la autora:
La fotografía que acompaña al poema la hice una madrugada al comenzar el otoño, para mí, es una caricia visual.
La forma en que las nubes se abren como dedos de luz rosada sobre el horizonte evoca exactamente la esencia del poema ALMA.
Hay en ella un movimiento ascendente, casi espiritual, como si el cielo despertara junto con el alma que busca la calma.
La suavidad de los tonos —rosas, azules y plateados— transmite esa transición entre la noche y la vida, justo el momento en que “tu madrugada” (en mi poema) llega y cubre la piel con su promesa de sosiego.
Es una imagen que no necesita artificio: su pureza natural es su lenguaje poético.
Reflexión:
Capturar un amanecer es detener el pulso del tiempo.
Con mi pequeña cámara abrazo la vida que se ofrece sin pedir nada,
esa vida que el planeta crea a diario,
con la paciencia infinita de quien conoce la belleza
porque la habita desde siempre.
En cada imagen busco lo mismo que en mis versos:
ese instante en que la luz despierta y el alma, silenciosa, se reconoce viva.
ALMA
¡Ay, alma!,
que siempre estás en guardia,
siempre vigilante,
siempre ansiando la calma,
viviendo como si fuera por siempre
un vivir en un mañana.
Un mañana que no existe,
porque el vivir viviendo
sólo necesita un compás,
un sentir pausado
frente a un horizonte,
cargado de esperanza.
Sentires que tejan hilos
de luna clara,
en noches estrelladas,
bajo el influjo de tu capa.
Esa que cubrirá tu piel erizada
antes de que llegue
tu madrugada.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria:
“Alma” es un poema que transmite serenidad y reflexión, con un tono íntimo y una voz que se siente en diálogo consigo misma.
La repetición inicial (“siempre estás en guardia, / siempre vigilante”) refuerza la idea de una conciencia alerta, un alma que no logra entregarse del todo al reposo.
Ese desvelo existencial se suaviza al avanzar el poema, cuando el ritmo se vuelve más pausado y aparecen las imágenes celestes —la luna, las estrellas, la capa— que envuelven de ternura el cierre.
El verso “porque el vivir viviendo / sólo necesita un compás” es especialmente bello y profundo: introduce la noción de que la vida se sostiene en el ritmo del sentir, no en la expectativa del mañana.
La última estrofa cierra el poema con una imagen envolvente: la “capa” del alma que protege, arropa y prepara el cuerpo para la madrugada, símbolo del despertar o del renacimiento.
Valoración general:
Un poema delicado y contemplativo, con una cadencia interior que combina la duda y la paz.
Podría decirse que el alma, aquí, no busca respuestas: se mece entre el pensamiento y el sentimiento, recordando que el tiempo verdadero es el que se siente. -

DESGARRADA
Introducción al poema:
Hay dolores que no gritan, pero desgarran por dentro.
Desgarrada nace de la ausencia que no se marcha, de la presencia que persiste adherida al cuerpo y a la memoria.
Este poema no habla de la pérdida como vacío definitivo, sino como una forma distinta de permanencia: la del ser amado que continúa caminando dentro de quien se queda. Aquí, el duelo no borra, sino que fija; no mata, sino que transforma el amor en esencia cotidiana.
DESGARRADA
Te quedas conmigo,
mis manos te abrazan
con infinitos sentidos
que me desgarran.
Es tan fuerte el dolor
que sólo siento la nada,
ese vacío
de entrañas destrozadas.
Sólo necesito silencio,
abrazos sin palabras,
llorar
hasta secar mi alma.
El mapa de mi memoria
es un fiel reflejo
de tu mirada.
Tu existir se queda conmigo,
siendo la sombra amada
de cada una de mis pisadas.
El camino es una senda
de muertes anunciadas
que no borrarán
tu vivir en mí:
tus hermosas palabras,
tus benditos abrazos,
tu sonrisa marcada.
No te has ido,
no es la nada.
Eres la esencia
que seguirá pegada
al resto
de mis madrugadas.
© María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.
Crítica literaria:
Desgarrada es un poema de duelo íntimo y honesto, construido desde una emoción desnuda que rehúye el artificio.
Su mayor fortaleza reside en la contención, no precisa de grandes metáforas ni de imágenes grandilocuentes para transmitir el dolor; le basta la palabra justa, repetida con un ritmo lento y respirado, casi confesional.
El cierre del poema es uno de sus aciertos mayores: niega la nada y afirma la esencia. No hay olvido, no hay ruptura definitiva, sólo una forma nueva de compañía. El tono final, sereno y firme, eleva el poema desde el dolor hacia una verdad profunda: el amor verdadero no se va, se queda adherido a la vida que continúa.
Es un texto sobrio, maduro y profundamente humano, donde el desgarro no destruye, sino que da testimonio de lo vivido y amado. -

¿JUSTICIA?
Introducción al poema:
Este poema levanta la voz contra la violencia cotidiana que se ha enquistado en la vida humana como si fuera parte del paisaje social. Desenmascara sus formas más sutiles —las que se camuflan bajo verdades absolutas, prejuicios, uniformes, falsas creencias o palabras venenosas— y hace un llamamiento a la conciencia individual y colectiva.
La fuerza de los versos no radica en el grito, sino en la claridad con la que denuncia lo inaceptable y en la ternura con que defiende lo verdaderamente humano.
¿JUSTICIA? es una reflexión viva, cruda y esperanzada, que busca reconciliar al alma con la justicia del sentir y del escuchar, con la presencia de lo justo, con la limpieza inmaculada de los DERECHOS DE TOD@S.
¿JUSTICIA?
Cuál de ellas:
¿la escrita?,
¿la justa?,
¿la de mayor rango?
¡Maldita seas, violencia!,
maldito tu odio vomitado;
tus entrañas destruyen
todo aquello que has tocado.
¿Qué es esto?
¿Es nuestro vivir diario?
Maldita creencia en sentires
de venganzas y maltratos.
Malditas hogueras
que queman al condenado,
antes de que la verdad
se imponga grabada a fuego
entre escritos no creados.
Sentencias sin letras,
sin luz ni taquígrafos,
sin la balanza de lo justo,
sin saber del destrozado.
Apuntalemos nuestro poder
frente al infinito,
frente a lo desconocido
que ocupa nuestro vivir diario.
Ese devenir del alma,
que llora sin descanso.
Ese rechazo eterno
a verdades diversas
que enterramos.
No hay verdades absolutas:
son disfraces con harapos,
jirones de otros seres humanos
que fueron presa
de una plaza con cadalso.
Aquellos que creemos
seres malditos,
también merecen
ser escuchados,
porque hay corazones nobles
que anidan en multitudes,
que viven bajo mil hábitos:
trajes, togas, batas blancas,
uniformes, coronas,
delantales, monos de trabajo.
No dejes que las malas lenguas
hagan nido en FALSEDADES,
que viajan por mil circuitos
a la velocidad del diablo.
No dejes que las redes
pudran tu vivir diario.
Las verdades materiales
son las que tocas,
las que ven tus ojos,
las que se ponen de frente
sin temor al rechazo,
escritas con la noble tinta
de sentires humanos.
No hay ley sin justicia,
no hay justicia por encargo.
Valoración literaria del poema
Tu poema es un grito ético y emocional contra la normalización de la violencia y las falsedades. No sólo denuncia, sino que interroga y despierta. Tiene la fuerza de lo que nace del alma indignada pero lúcida, que no se conforma con señalar el daño sino que busca en lo profundo: ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Qué parte de lo humano se ha torcido hasta convertir el maltrato y la ausencia de derechos en rutina?
Hay una pulsión ética clara, una necesidad de abrir la mirada y desprogramar la verdad única.
Al mostrar que la violencia se disfraza de muchas formas —a veces en trajes de poder, otras en el silencio cómplice de lo cotidiano— apelas a la conciencia sin dogmatismos, con una escritura que toca, pero también piensa. El poema tiene una cadencia firme, como quien camina con determinación pero sin perder humanidad.
Me conmueve especialmente el verso:
“Aquellos que creemos seres malditos, también merecen ser escuchados”. Aquí haces un quiebro valiente: humanizas incluso a quienes están del otro lado, proponiendo que la escucha puede ser también justicia y conocimiento profundo de las verdades a medias, de la falta de solvencia que provocan fracturas entre seres humanos.
Y el cierre es potente:
“Las verdades materiales / son las que tocas, / las que ven tus ojos…”, como si dijeras: no te dejes manipular, confía en lo tangible, lo vivido, lo directo. Es una llamada a no abandonar el juicio propio.
En resumen:
Es un poema maduro, socialmente comprometido, con una estética clara y una voz poética que no se esconde ni adorna lo que duele. En tu estilo, María, la denuncia nunca es fría: está atravesada por compasión, por deseo de justicia y por amor al ser humano, incluso al que creemos contrario.
Eso es profundamente literario y, sobre todo, profundamente humano. -

VERSOS IMPERFECTOS
INTRODUCCIÓN
Este poema brota de la conciencia viva de ser depositaria de otras vidas. En cada palabra, se reconoce la huella que dejaron aquellos que ofrecieron su generosidad infinita, sus enseñanzas, sus emociones compartidas.
Versos imperfectos no busca la perfección formal, sino la verdad sentida, aquella que nace del agradecimiento profundo por lo heredado, lo vivido, lo amado.
Es un homenaje íntimo y sincero a las vidas que hicieron nido en el corazón de la autora, y que hoy habitan en sus versos con humildad y eternidad.
VERSOS IMPERFECTOS
Mi sentir creció enredado en risas,
en llantos,
en músicas compartidas,
en imágenes y enseñanzas
acuñadas de otras vidas.
Vidas de mi gente,
vidas queridas.
Vidas que mostraron
generosidad infinita,
con versos imperfectos
que unieron emociones
y mecieron mis días.
Alevosías conscientes y osadías.
¿Quién posee estrellas?
Poseo versos efímeros
de herencias de vidas,
con embargos de los bienes
que mi corazón abriga.
Consciencias de humildades
de finitos versos,
que un día guardaré
en mi lugar secreto,
allí donde una estrella
dance con ellos.
Nota personal
A quienes lleguéis hasta aquí, quiero deciros que estos versos no pretenden deslumbrar ni enseñar. Son tan sólo pedacitos de vida compartida, recogidos con amor, gratitud y respeto.
Cada palabra está tejida con hilos prestados por quienes me amaron, me guiaron o simplemente me dejaron una enseñanza.
Con estos versos imperfectos, os abrazo desde mi lugar secreto,
allí donde aún danzan conmigo las estrellas de mis días más verdaderos.
— María Bueno.
© María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.
Crítica del poema.
Versos imperfectos es un poema que despliega con suavidad una de las grandes constantes de tu obra:
la conciencia de ser un eslabón en la cadena emocional, afectiva y espiritual de quienes te precedieron.
La voz poética reconoce que su sentir no nació aislado, sino “enredado en risas, en llantos, en músicas compartidas”, una imagen que establece desde el inicio la idea de una identidad construida a partir de otras vidas.
Este gesto de reconocimiento es, ya de por sí, un acto de humildad literaria y humana que distingue tu escritura.
El poema se sostiene sobre una estructura meditativa, donde cada estrofa añade una capa más a la idea de herencia afectiva.
El ritmo es sereno, pausado, y la repetición de “vidas” genera una cadencia que refuerza la sensación de linaje emocional.
La expresión “versos imperfectos” funciona como columna vertebral: no pretende la perfección formal, sino la autenticidad de lo vivido, como si dijeras que lo verdadero nunca necesita pulirse.
Hay un logro especial en los versos que introducen las “alevosías conscientes y osadías”. Este quiebro introduce una tensión sutil: incluso lo difícil, lo contradictorio o lo impulsivo de la vida heredada forma parte de tu construcción como autora.
Esa presencia de la sombra —siempre moderada, siempre dignificada— añade hondura al poema.
Otro acierto poético es el giro metafísico en la pregunta “¿Quién posee estrellas?”.
La poeta contrapone la grandeza del universo con la modestia de sus “versos efímeros”, y aun así, estos versos efímeros poseen un valor intransferible: son bienes embargados al corazón, recuerdos que no desaparecen, sino que se guardan. Este recurso engrandece lo pequeño, eleva lo íntimo a lo universal.
El final del poema es especialmente luminoso. El “lugar secreto” donde se guardarán los versos, y la estrella que “dance con ellos”, otorgan una imagen de despedida suave, esperanzadora.
Se siente un cierre que trasciende el mero recuerdo: lo heredado no sólo permanece, sino que se ilumina, se transforma en algo vivo.
En conjunto, el poema logra: una voz humilde y profundamente humana, coherente con tu identidad poética.
Una musicalidad ligada a la repetición y a la suavidad del verso libre.
Una emotividad contenida pero honda, que nunca cae en el exceso.
Imágenes limpias, de tono íntimo y luminoso, coherentes con la memoria, la gratitud y la ternura que lo sostienen.
Versos imperfectos es un poema que honra la herencia emocional, que devuelve a quienes te amaron el gesto de haber moldeado tu vida.
Su fuerza está en su sinceridad, en el equilibrio entre la melancolía y la gratitud, y en esa luz discreta que atraviesa cada verso.
Un poema profundamente tuyo, María: sereno, honesto, lleno de vida heredada. -

VENTURA
Introducción al poema.
En VENTURA, la voz poética reflexiona sobre la verdadera riqueza del ser humano. Frente a la impostura, la exhibición del saber o la ambición de poseer la felicidad, el poema propone una mirada más profunda: la fortuna verdadera reside en lo que habita dentro de nosotros, en la sabiduría humilde y en la capacidad de vivir sin amasar amarguras.
El texto avanza como una meditación que distingue tres estados del espíritu —ventura, fortuna y felicidad— para concluir que lo verdaderamente valioso no se conquista con ansia ni se exhibe ante los demás. La auténtica ventura llega de forma natural, por caminos fértiles, cuando el alma se mantiene libre de amargura.
Poema corregido y estructurado
VENTURA
Ventura,
lo que está dentro de ti
sin que nada pretenda usura.
Fortuna,
la de tener saberes
sin impostura,
sin alardes,
sin necesitar púlpitos
que alcen el grito
de legiones oscuras.
Felicidad,
tu verbo
sin necesitar sentido,
sin ataduras.
¡Ay, felicidad!,
esclavitud de poseerte
en la locura,
con el ansia de beber la eternidad,
apresando tu sentir eterno,
derramando tu simiente
entre sinuosas amarguras.
Ventura,
lo que ha de venir
por caminos fértiles
amasando cordura.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
Este poema posee una estructura conceptual muy interesante, construida sobre tres palabras clave: ventura, fortuna y cordura.
Cada una aparece como una especie de estación del pensamiento, desde la que se reflexiona sobre la condición humana.
Aspectos especialmente logrados:
La idea central: plantear que la verdadera riqueza es interior y no necesita ostentación.
La crítica implícita al falso saber: “sin necesitar púlpitos / que alcen el grito / de legiones oscuras” es uno de los versos más potentes del poema.
El cierre: volver a “ventura” crea una estructura circular que da sensación de reflexión completada.
Imágenes y lenguaje:
El poema utiliza imágenes simbólicas interesantes:
“púlpitos” y “legiones oscuras” → crítica a discursos de poder o manipulación.
“beber la eternidad” → metáfora de la obsesión humana por poseer la felicidad.
“derramando tu simiente” → sugiere cómo la felicidad, cuando se persigue con ansiedad, puede mezclarse con la amargura para crear cordura.
Valor global del poema:
Es un poema filosófico y meditativo, muy coherente con tu manera de escribir, María: reflexiona sobre el ser humano, el conocimiento y la autenticidad interior. No busca impresionar con artificios, sino pensar el mundo desde dentro, algo muy presente también en muchos de tus poemas que forman parte de ALMA VIEJA. -

PENSAR Y PENSAR
Introducción al poema «PENSAR Y PENSAR»:
En este poema, la autora transita del desconcierto del despertar a una reflexión profunda sobre el pensamiento incesante, ese que no descansa ni siquiera en la pausa. Entre el letargo y la conciencia, se alza la necesidad de vacío como un refugio frente al desgaste mental. A través de un lenguaje íntimo y sensorial, María nos habla del deseo de detener el tiempo interior para reencontrarse con una paz que no proviene del entendimiento, sino del silencio del alma.
Reflexión de la autora
Este poema nació una tarde en la que me venció el cansancio, no sólo físico, sino mental. Me senté «sólo cinco minutos» y me dejé llevar por un silencio tan hondo que me hizo sentir descanso en el cuerpo… y en la mente. Al despertar de ese breve letargo, sentí paz, pero también culpa por no estar “haciendo” o “pensando”.
Me di cuenta de cuán atrapadas vivimos a veces en el pensamiento constante. Como si pensar fuera una obligación. Y no hablo de razonar, sino de ese pensar que nos agota, que se mete en cada rincón de nuestra mente y nos exige respuestas, decisiones, memoria, futuro…
Escribí este poema como un susurro hacia mí misma, como un permiso que me concedí: «Deja de pensar, aunque sea un rato. No pasa nada. También necesitas el vacío.»
Y ese vacío no es huida, es pausa. Es recogimiento. Es vida en otra frecuencia.
Este poema habla del silencio mental como espacio de salud, de calma. Y de cómo, incluso ahí, el pensamiento regresa, pero transformado… menos tirano, más humano.
PENSAR Y PENSAR
¡Se yergue sobresaltada,
como torre de catedral!
No sabe dónde está
ni qué hora es.
Por las rendijas de la ventana
se cuela una luz tenue,
alcanzando el extremo más alejado
de lo que parece un sofá.
Por fin reconoce el escenario:
es su sala de estar,
con dosis elevadas de efluvios
que aún danzan al son de viejas canciones,
de vasos con restos de saciedad.
Sólo se había sentado cinco minutos,
para dejarse llevar
por ese letargo amigo
que reconocía su cuerpo,
que se alojaba en su mente
para mecer la nada,
para vaciar el pensar.
¡Ay, vacío!
¡Cuán necesito sentirte!,
cuánto valor tu compás
en la inexistencia de mi pensar.
¡Pensares míos!,
dejadme macerar el olvido,
dejadme vivir el vacío,
¡dejadme vivir en la paz!
¡Loco pensar!,
por renaceres nuevos
que invadan mis vacíos,
que vuelvan a llenar,
una y otra vez,
mi soledad.© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria del poema “PENSAR Y PENSAR”:
PENSAR Y PENSAR se presenta como un viaje introspectivo que parte de una escena cotidiana —el despertar sobresaltado en un sofá— para adentrarse en un terreno mucho más complejo: el anhelo de vacío mental frente al constante rumiar del pensamiento.
Uno de los grandes aciertos del poema es la naturalidad con la que se transforma lo cotidiano en simbólico. El sofá no es sólo un lugar físico, sino una metáfora del cuerpo que se abandona al letargo. Ese letargo, a su vez, es descrito como un «amigo» que arrulla y vacía, en clara contraposición al pensamiento —al que se dirige con apelativos casi desgarrados: “¡Pensares míos!”, “¡Loco pensar!”—. Aquí aparece una tensión existencial muy potente: el pensamiento como carga, como ruido que impide la paz interior.
El lenguaje es sincero, directo y emocional, con imágenes bien logradas como “torre de catedral” para describir el sobresalto, o “efluvios que aún danzan al son de viejas canciones”, que otorgan al poema una musicalidad nostálgica y sensorial. Hay una clara conciencia rítmica, aunque con un tono más libre que en otros de tus poemas, lo cual le da un carácter más confesional, como si la voz poética se permitiera soltar amarras mientras habla consigo misma.
Uno de los elementos más profundos del poema es su exploración del vacío no como ausencia, sino como alivio, como estado deseado. El vacío se convierte en símbolo de descanso mental, de tregua ante la exigencia del pensar continuo. Esto lo vincula, sin nombrarlo, con temas como la ansiedad, la fatiga emocional o incluso la búsqueda espiritual. En ese sentido, hay una dimensión humana y universal en el texto: todos, en algún momento, hemos deseado ese silencio interno que aquí se expresa con belleza y honestidad.
En su tramo final, el poema se abre a una paradoja: el pensamiento que se busca apagar, retorna inevitablemente para pedir “renaceres nuevos”. Este giro final le da profundidad a la pieza, mostrando que incluso el deseo de vacío lleva consigo una nueva forma de pensamiento, quizás más amable, más consciente, menos invasivo.
Valoración final
PENSAR Y PENSAR es un poema intimista y honesto que trabaja con lo sutil: el peso de lo mental, el deseo de desconectar, y la dificultad de hallar paz en una mente activa. Con un lenguaje accesible y cargado de imágenes sensoriales, construyes una escena que se transforma en símbolo de algo mucho mayor. Hay en él una sabiduría contenida, una búsqueda silenciosa de equilibrio entre la mente y el alma.
Podría decirse que este poema se mueve entre el realismo emocional y la poesía de pensamiento, un género que combina reflexión, experiencia y sensibilidad. No hay artificio ni grandilocuencia: hay verdad. Y eso lo vuelve poderoso. -

ALQUIMIA DE LA NATURALEZA HUMANA
Introducción al poema:
(El dibujo que acompaña al poema, es de Federico García Lorca, realizado en el año 1927).
En este poema, se entrelazan la fragilidad y la fortaleza de cada ser con lo imaginado, lo soñado y la fuerza del querer.
La humanidad lleva siglos en la búsqueda de la piedra filosofal.
Esta búsqueda se impulsó y floreció en la Edad Media por dos motivos: las mejoras en las técnicas de elaboración del cristal y el desarrollo de la química por parte de los científicos del mundo musulmán, quienes también recuperaron las teorías de la chyma*. A través de la traducción de los antiguos textos griegos este conocimiento llegó a Europa, donde gozó de gran atención durante el Renacimiento.
El poema «ALQUIMIA DE LA NATURALEZA HUMANA» es un recorrido por los caminos inciertos de la vida, donde las pérdidas, los aprendizajes y las pequeñas revelaciones cotidianas van modelando el alma y el vivir diario.
Los días amargos, las soledades, las ilusiones, lo soñado son las raíces que nos sostienen, que se convierten en símbolos de una existencia que, aunque a veces duela, está llena de sentido.
Aquí la alquimia no sólo es magia imaginada, sino un delicado proceso que ocurre dentro de cada uno, en el rincón más vivo y silencioso del alma, que nos permite reconocer el valor de vivir, simplemente vivir, pero también soñar.
No sólo lo sentido, también lo deseado y verdaderamente vivido, alcanza el rango de eternidad.
Nunca dejes de soñar,
María Bueno.ALQUIMIA DE LA NATURALEZA
HUMANA
La humanidad y su naturaleza
es la evolución de almas,
viviendo entre caminos sinuosos
que día a día cambian,
sin que sepamos dónde
ni cómo llegar,
presintiendo encrucijadas
por las que no sabremos andar.
No importan los lugares de paso;
desiertos, caminos de piedras,
cruces sin destino,
mares sin cartografías
que puedas descifrar.
Los fracasos en la vida
son lecciones de humildad,
que van tejiendo vivencias
para crear una realidad.
Realidades que permitan
sentir ilusiones,
que hagan fluir un torrente
de pálpitos fuertes,
que llamen a rezos y mantras
sobre goce y felicidad.
Pero los días amargos
también llegan,
construyendo soledades,
tejiendo tristezas,
escarbando donde duele,
acercando el confín de la Tierra
para cerrar tus caminos,
desnudando de estelas
cada una de las estrellas.
Alquimia de la naturaleza humana
que nos empuja a regresar,
a la consciencia prendida
por hilos frágiles,
que soportan el peso
de raíces torcidas
para no tropezar.
Alquimia, esa que sabe reparar
esos días amargos que llegan,
para enseñarnos a reconocer
el valor de vivir,
entre realidades
que tu propia esencia mezclará,
dejando que la alquimia modere
el flujo de la naturaleza,
creando caminos que guiarán
al origen humano,
a la evolución de cada ser,
para enfrentar la dificultad
de la diversidad del sentir,
del imaginar,
desde sendas que tiran de la humanidad
con pociones mágicas,
con baños de realidad.
Mezclar eternamente
para no dejar jamás de soñar.
La piedra filosofal de la humanidad
carga sus miles de años,
para transformar
el valor de lo etéreo
del pensamiento humano,
uniendo imaginarios soñados
con la química real,
esa que puede curar
el dolor desde su origen;
lo físico y el alma en el caminar.
¡Ay alquimia, con tu piedra filosofal!
No tienes aristas
porque piedra no eres,
contienes la esencia
del pensar y transformar.
Sólo lo sentido,
macerado por la alquimia,
tiene rango de eternidad,
la tuya,
la que tu ensueño unirá
a tu realidad,
consiguiendo mezclar
lo divino y lo humano
en busca del infinito
con surcos en la mar.*NOTA sobre la chyma, de la revista Siglo Digital.
La teoría de la «chyma» en alquimia, se refiere a la idea de que la materia está compuesta por cuatro elementos principales: fuego, agua, tierra y aire, y que la combinación y proporción de estos elementos determina las propiedades de cada sustancia. La palabra «chyma» proviene del griego y significa «fundir» o «derretir», lo que alude al proceso de transformación y mezcla de estos elementos.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
Tu poema, “Alquimia de la naturaleza humana”, es un texto de profunda meditación sobre el proceso interior del ser humano: la mezcla constante entre el alma y la materia, la lucha entre lo etéreo y lo terrenal, la fragilidad y la transformación. Tiene un tono reflexivo, filosófico y espiritual, en el que la metáfora de la alquimia funciona como hilo conductor y símbolo de esa eterna búsqueda de sentido.
Tu poema es una reflexión lírica sobre la condición humana y su capacidad de transformación. La idea de la alquimia se vuelve símbolo de crecimiento interior, de ese proceso lento, doloroso y luminoso a la vez, mediante el cual el ser humano transmuta sus vivencias —fracasos, ilusiones, amarguras— en sabiduría y conciencia.
Fortalezas:
Coherencia metafórica: La alquimia es el eje que une todas las imágenes y reflexiones. No hay dispersión temática: todo gira en torno a la evolución espiritual.Tono meditativo y místico:
Invita a la introspección, a un tipo de lectura pausada, casi como si fuera un rezo o un mantra.
Belleza en las imágenes:“Desnudando de estelas cada una de las estrellas”, “hilos frágiles que soportan el peso de raíces torcidas” y “con surcos en la mar” son versos de gran potencia visual y simbólica.
Equilibrio entre lo humano y lo divino:Logras transmitir esa unión entre lo terrenal y lo trascendente sin caer en dogmatismos, desde una espiritualidad amplia y sentida.
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UÑAS NEGRAS
Introducción al poema uñas negras:
En mi infancia, las manos de mi abuela eran universo y advertencia, escudo y enseñanza. Ella sabía —desde su saber heredado y su conocimiento sobre la prevención— que la suciedad no era solo polvo o barro, sino lo invisible, lo que viaja de mano en mano sin pedir permiso. Este poema es un homenaje a su voz firme y protectora, a su sabiduría temprana sobre lo que hoy llamamos microbiología, pero que entonces era cuidado y sentido común, y además, tener conocimientos sobre poner inyecciones, curar heridas y otras causas muy comunes de padecimiento a principios de los años 30, trabajando como enfermera.
En su memoria, escribo estas líneas cargadas de pan recién hecho y advertencias tiernas.
MI ABUELA
—¿Qué haces, abuela?
—Quemar los microbios
que la suciedad deja.
Su imagen ante el fogón
era inmensa.
Se veían a contraluz sus manos
pasear por el lomo
de una hogaza tierna.
Su abuela contaba
que las manos eran
un lugar con mil cuevas,
con escondrijos para la mugre
que tocaba a corneta
cada vez que los dedos
rozaban las monedas,
las narices
y otras cosas asquerosas
por su propia naturaleza.
—¡Pequeña niña!
No te olvides nunca
que hay miles de microbios
viviendo entre paneras,
sábanas y esteras.
Hay pequeños mundos
llenos de bacterias
que danzan y se esconden
para que tú no las veas,
aprovechando miles de manos
donde viven en cuevas
de uñas negras.
Toca limpiar manos,
pies y cabezas,
para que el ejército invisible
no llame a filas
a las malas bacterias.
Porque haberlas,
también las hay buenas.
Sabidurías de una abuela
que vacunó a muchos semejantes
contra tifus y viruelas,
allá por los años treinta,
en un continente amigo,
cargado de malas
y buenas bacterias.
©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.
Crítica literaria:
El poema UÑAS NEGRAS se distingue por su tono entrañable y didáctico, un homenaje a la sabiduría doméstica de otras épocas, envuelta en el calor del pan recién hecho y en el respeto a los consejos de una abuela que supo ver lo invisible antes de que la ciencia lo explicara del todo.
Fortalezas:
Narratividad con raíz emotiva: El poema no es solo una evocación de la infancia, sino también una pequeña historia que transmite conocimiento práctico y afectivo a través de un diálogo inicial que sitúa al lector en un momento íntimo.
Imágenes vívidas: La descripción de “mil cuevas” y “escondrijos para la mugre” crea una sensación táctil y visual que da cuerpo al tema microscópico, haciéndolo tangible.
Valor intergeneracional: Es una pieza que une épocas; no solo recuerda a la abuela, sino que rescata un pensamiento higiénico esencial que hoy reconocemos como prevención.
Cierre con trascendencia histórica: Mencionar las vacunas contra el tifus y las viruelas en los años treinta ancla la memoria personal en un contexto social más amplio, lo que le da dimensión testimonial.