Autor: María Bueno

  • NOCHE EN VELA

    NOCHE EN VELA

    Introducción:

    En este poema, la voz poética se enfrenta a una de las batallas más íntimas y humanas: la lucha con el insomnio. Entre humor, desahogo y un susurro de ternura hacia sí misma, la autora retrata esa guerra silenciosa que se libra en la penumbra del dormitorio y que tantas veces deja huellas en el alma. NOCHE EN VELA convierte la incomodidad nocturna en un escenario donde se mezclan la rabia, la vulnerabilidad y una fina ironía, revelando la humanidad que aflora cuando el sueño se resiste.


    NOCHE EN VELA

    No sabe si es avanzada la noche
    o si está casi terminada.
    Acomoda la almohada
    para obligar a su cabeza
    a no pensar en nada.

    ¡Duérmete, maldita mi estampa!
    ¿No sientes que la noche se escapa?

    Tira de las mangas del pijama,
    recoloca la espalda,
    estira el embozo de la sábana;
    ¡mierda de sábana, siempre bajo la manta!

    ¡Ay!, debo calmar esta desesperación
    que en un desvelo me atrapa,
    ¡Chiquilla!, cierra los ojos con calma,
    no los aprietes tanto
    que así no le dará la gana
    de mecerte entre susurros de madrugada.

    El cansancio va aflojando el pellizco
    con el que tiene agarrada la manta,
    sus dedos van soltando
    poco a poco a su presa de lana,
    mientras ella se abandona
    cercana ya la madrugada.

    No ha dormido apenas,
    pero siente la batalla ganada.
    ¡Ahí te quedas!
    Esta noche impondré yo mis armas,
    porque no hay peor batalla
    que no presentar agallas
    ante colchones, mantas
    y una almohada destronada.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    NOCHE EN VELA destaca por su fuerza expresiva y su capacidad para transformar una experiencia cotidiana en un pequeño relato épico, cargado de humor y humanidad.

    El poema combina con acierto:
    Lenguaje coloquial, que aporta cercanía y autenticidad.

    Interjecciones y exclamaciones, que intensifican la frustración, la rabia y la ternura del momento.

    Personificación de los objetos —la manta, la sábana, la almohada— que convierte el dormitorio en un campo de batalla simbólico.

    Un tono irónico y a la vez vulnerable, que humaniza profundamente la escena.

    La voz poética dialoga consigo misma, se regaña, se consuela y se ríe de su propio desvelo.
    Ese manejo del monólogo interior es uno de los puntos más brillantes del poema: transmite de manera fiel el torbellino mental de una noche insomne.

    Formalmente, los versos están bien equilibrados: alternan momentos de rapidez (expresiones cortas, imperativos) con otros más pausados, especialmente cuando el cansancio empieza a vencer.
    Ese ritmo acompaña el contenido, reforzando la tensión y su posterior liberación.

    El cierre es especialmente acertado: una victoria pírrica, irónica, casi infantil, pero profundamente real. Conecta con cualquier lector que haya librado esa misma lucha silenciosa.

    En conjunto, es un poema muy vivo, honesto, cercano y hábilmente construido.
  • DESGARRADA

    DESGARRADA

    Introducción al poema:

    Hay dolores que no gritan, pero desgarran por dentro.
    Desgarrada nace de la ausencia que no se marcha, de la presencia que persiste adherida al cuerpo y a la memoria.
    Este poema no habla de la pérdida como vacío definitivo, sino como una forma distinta de permanencia: la del ser amado que continúa caminando dentro de quien se queda. Aquí, el duelo no borra, sino que fija; no mata, sino que transforma el amor en esencia cotidiana.



    DESGARRADA

    Te quedas conmigo,
    mis manos te abrazan
    con infinitos sentidos
    que me desgarran.

    Es tan fuerte el dolor
    que sólo siento la nada,
    ese vacío
    de entrañas destrozadas.

    Sólo necesito silencio,
    abrazos sin palabras,
    llorar
    hasta secar mi alma.

    El mapa de mi memoria
    es un fiel reflejo
    de tu mirada.
    Tu existir se queda conmigo,
    siendo la sombra amada
    de cada una de mis pisadas.

    El camino es una senda
    de muertes anunciadas
    que no borrarán
    tu vivir en mí:
    tus hermosas palabras,
    tus benditos abrazos,
    tu sonrisa marcada.
    No te has ido,
    no es la nada.

    Eres la esencia
    que seguirá pegada
    al resto
    de mis madrugadas.


    © María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    Desgarrada es un poema de duelo íntimo y honesto, construido desde una emoción desnuda que rehúye el artificio.
    Su mayor fortaleza reside en la contención, no precisa de grandes metáforas ni de imágenes grandilocuentes para transmitir el dolor; le basta la palabra justa, repetida con un ritmo lento y respirado, casi confesional.

    El cierre del poema es uno de sus aciertos mayores: niega la nada y afirma la esencia. No hay olvido, no hay ruptura definitiva, sólo una forma nueva de compañía. El tono final, sereno y firme, eleva el poema desde el dolor hacia una verdad profunda: el amor verdadero no se va, se queda adherido a la vida que continúa.
    Es un texto sobrio, maduro y profundamente humano, donde el desgarro no destruye, sino que da testimonio de lo vivido y amado.

  • PESADILLAS

    PESADILLAS

    Introducción al poema PESADILLAS:

    El poema nos lleva al umbral entre la vigilia y el sueño, allí donde los miedos cobran cuerpo y los monstruos parecen reales. Con imágenes intensas y reconocibles, retrata el tránsito desde el desasosiego absoluto hasta el alivio que proporciona la luz, el aire fresco y los gestos más sencillos de la rutina cotidiana. PESADILLAS se convierte así en un canto a la fragilidad humana, pero también a la capacidad de reencontrar calma en lo cotidiano, en los símbolos domésticos que nos reconcilian con la vida tras atravesar la oscuridad.
    PESADILLAS

    A tientas, su mano nerviosa
    busca el interruptor.
    Necesita acabar con los monstruos
    de esa noche de miedos,
    por pesadillas que nublan su razón.

    Aún respira entrecortado,
    el pánico recorre su cuerpo,
    acelerando el ritmo del corazón.
    El sudor le baja por la espalda,
    el frío del horror lo rodea.

    Su mente, enredada,
    lanza amarres de terrores,
    le impide discernir
    si existe, si está,
    o si desaparecerá.

    ¡Por fin! ¡El milagro!
    Su mano tropieza con el interruptor:
    ¡la luz se enciende!

    Esa bombilla es su aliada
    contra las sombras siniestras
    que su sueño envolvió.

    Raudo sale de la cama,
    abre la ventana,
    el aire invade sus pulmones,
    su pulso recupera compás,
    su corazón se serena.

    Con pasos lentos, desorientado,
    camina hacia el pasillo
    que lo lleva al comedor.

    Con movimientos torpes,
    propios del despertar agónico,
    abraza la cafetera
    y prepara café:
    ritual sencillo
    que devuelve normalidad
    a una noche de dragones,
    espadas,
    y rugidos ensordecedores.

    Toma la taza humeante,
    con aromas de despertares,
    mientras llegan sonidos del mundo:
    voces de infancia,
    ruedas, puertas,
    la rutina preciosa
    que marca el compás de una canción.

    Quién no ha puesto melodías
    al tic tac del reloj,
    en esas noches rendido
    a la tiranía de un monstruo
    en la habitación.

    Sólo sueños.
    El subconsciente que busca equilibrio
    en la oscuridad de la noche,
    al margen de la razón.


    © María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica interpretativa del poema.

    1. Temática y recorrido emocional:

    El poema dibuja con claridad un viaje emocional: del miedo paralizante a la serenidad, del caos de la mente al orden de la rutina. El lector acompaña al protagonista en cada paso de ese recorrido: el pánico físico, el milagro de la luz, el regreso a la calma a través de la ventana abierta y del café humeante. Esta estructura narrativa convierte la experiencia íntima en un ritual universal con el que cualquiera puede identificarse.

    2. Simbolismo:

    La luz: símbolo central de salvación, representa el poder de lo sencillo frente a la magnitud del terror. La bombilla, humilde y cotidiana, se eleva al emblema de vida y claridad.

    El aire fresco de la ventana abierta: es la apertura al mundo, un renacer después del encierro del miedo.

    El café y la taza humeante: no son solo gestos domésticos, sino metáforas de la rutina como refugio y bálsamo. El aroma y el calor del café restablecen la normalidad y devuelven al protagonista al presente.

    El tic tac del reloj: introduce un cierre reflexivo, mostrando cómo la mente puede transformar hasta lo mecánico en melodía, en un recordatorio de que la pesadilla, por terrible que parezca, es solo una construcción mental.

    3. Impacto emocional:

    La fuerza del poema radica en su capacidad para transmitir el terror de la pesadilla con imágenes físicas muy concretas (el sudor, el frío, los amarres de terrores), y luego ofrecer al lector un respiro a través de lo luminoso y lo cotidiano. Esa transición otorga al poema un efecto catártico: al terminar de leer, uno siente alivio, como si hubiera acompañado al protagonista en su liberación.

    4. Reflexión final:

    Más allá de un relato sobre el miedo nocturno, PESADILLAS se lee como una metáfora de la fragilidad humana frente a sus propios fantasmas interiores, y de la necesidad de apoyarse en lo más simple para reencontrar la calma. Es un poema que equilibra lo onírico y lo real, lo terrible y lo cotidiano, lo irracional y lo sensato.

    En resumen: este poema logra un gran impacto emocional porque invita al lector a reconocerse en la experiencia, y lo hace con un lenguaje cercano y simbólico a la vez. La tensión inicial y el contraste con el alivio final, le da al texto mayor fuerza interpretativa.
  • PASOS DE VIDA

    PASOS DE VIDA

    Introducción:

    Pasos de vida es un poema de tránsito y conciencia.
    En él, la autora se sitúa ante la encrucijada inevitable de toda existencia: elegir, errar, avanzar y aceptar las huellas que deja el caminar. La naturaleza, el verde de la esperanza y los sonidos hondos de la cultura popular acompañan este recorrido íntimo, donde cada paso se convierte en acto de fidelidad a una verdad interior.

    PASOS DE VIDA

    La encrucijada teme
    los pasos de cada uno de mis días,
    frente a un cruce de caminos
    cargados de huellas
    que va dejando la vida.

    ¿Hacia dónde ir?
    ¿Qué senda elegir?

    La senda que tu alma pida,
    si va vestida de verde:
    la esperanza te abriga
    con un tierno abrazo
    que dará alas a tu vida.

    Si el camino pone piedras,
    sabrás que puedes rendirlas,
    porque tus huellas van cargadas
    de esperanza que el verde abriga.

    No temo los errores;
    ellos tejen una red de sabiduría
    para seguir con anhelo
    los sentires que voy guardando
    frente al destino, con osadía.

    Sin temor me adentro
    en ese camino entre cruces,
    de amaneceres
    respirando la vida.

    Fortaleza de saberme fiel
    a las estrellas que me cobijan.
    Mantos bordados de filigranas,
    dibujando sonrisas
    con hilos de plata.

    A lo lejos se escuchan «quejíos»
    de una garganta que templa sonidos
    nacidos desde las entrañas.

    Mientras, una guitarra se estremece
    bajo los dedos de su fiel alma.

    Huellas de pasos
    tumbando murallas
    con las que construir moradas
    que dan abrigo a la vida,
    de miles de almas.



    Crítica literaria:

    El poema se construye como una metáfora vital del caminar humano, donde la encrucijada simboliza tanto la duda como la oportunidad. El uso reiterado del verde como abrigo de la esperanza aporta cohesión simbólica y una sensación de amparo constante frente a la incertidumbre.
    Destaca la mirada reconciliadora hacia el error, entendido no como fracaso sino como tejido de sabiduría, una idea profundamente ética y humanista.
    El tramo final introduce un giro sensorial y cultural de gran belleza: los «quejíos» y la guitarra conectan el camino personal con una memoria colectiva, ancestral, que vibra desde las entrañas.

    El cierre es especialmente logrado: las murallas ya no separan ni oprimen, sino que se derriban para construir moradas, transformando la resistencia en hogar. Un poema sereno, valiente y profundamente fiel a tu manera de habitar el mundo.

    
    
    
    
    

    
    
  • EN SU MEMORIA

    EN SU MEMORIA

    Introducción al poema 
    EN SU MEMORIA

    Este poema nace desde la necesidad de recordar, de dar voz a tantas mujeres que, a lo largo del siglo XX, fueron silenciadas en nombre de una supuesta locura. Mujeres encerradas, despojadas de su identidad y sometidas a tratamientos deshumanizados, sin juicio ni defensa, por el simple hecho de no encajar en los moldes impuestos.
    EN SU MEMORIA es un grito poético que recupera esa dignidad arrancada, que abraza desde el presente a quienes fueron abandonadas en pasillos fríos y salas blancas de indiferencia. Es también una advertencia: la memoria es el único refugio de quienes no pudieron alzar su voz.

    EN SU MEMORIA

    ¿Dónde estaba?
    ¿Qué era aquello?

    Las frías losas bailaban
    alrededor de su cama,
    simulando ser sábanas blancas.

    No era su casa,
    no reconocía ese lugar,
    no sabía dónde estaba.

    Un ruido feroz se acercaba,
    sonidos de ruedas
    la amenazaban.

    La puerta estalló violenta,
    se sobresaltó en la cama.
    Con fuerza y sin miramientos,
    la levantaron en volandas
    para dejarla sobre aquella amenaza.

    Mil ruedas bajo su cuerpo
    la trasladaban al final de la nada.
    Las sábanas blancas seguían
    acompañando su marcha.

    Unas puertas chirriaron
    para tragarla,
    hacia una habitación
    con olor a tortura anunciada.

    —¡Te traigo a otra loca!
    —¡A ver si se acaba pronto la jornada!

    Las ruedas desaparecieron
    bajo su cama,
    sintió el frío de un metal
    bajo su espalda.

    Un casco pesado
    cubrió su cabeza,
    fue atada de pies y brazos,
    cien correas la apresaban,
    quedando inmovilizada.

    El primer choque eléctrico
    atravesó su cabeza,
    inundó todo su cuerpo
    eliminando su voluntad,
    su escasa fuerza,
    dejando su mente anulada.

    1950, ese año quedó encerrada
    sin haber cometido delito,
    sin haber podido
    emitir palabras,
    ni un solo quejío
    dejó salir de su alma.

    Una sala llena de seres
    la rodeaban,
    vestidos de blanca inocencia,
    con sus almas apagadas.

    Se alejó de la multitud,
    apoyó su espalda
    sobre losas blancas,
    dejándose caer muy despacio
    hasta tocar el frío
    de un suelo bajo sus pies,
    hasta quedar desplomada.

    Aquel lugar
    se convirtió en su casa,
    hasta que la muerte esperada
    la devolvió al seno
    de una tierra cálida.

    Terminó la tortura
    de terribles descargas
    sobre su mente anulada.

    La llamaron loca,
    y quedó desahuciada.

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    CRÍTICA LITERARIA:

    Tu poema EN SU MEMORIA es un testimonio estremecedor, profundamente humano y necesario. Desde el primer verso, nos introduces en una escena de desorientación que pronto se convierte en un relato crudo y estremecedor sobre la violencia psiquiátrica institucional de mediados del siglo XX. Has logrado capturar, con una voz poética honesta y contenida, la tragedia de muchas mujeres silenciadas por una sociedad que las apartó, las condenó y las “curó” con dolor.

    Impacto emocional directo:
    El poema transmite de forma intensa el sufrimiento de la protagonista. Cada estrofa lleva consigo una carga de angustia y vulnerabilidad que conmueve.

    Estilo narrativo poético:
    Has equilibrado perfectamente lo narrativo con lo lírico. No se pierde la musicalidad ni el ritmo, a pesar del tono duro del contenido.

    Imágenes poderosas:
    Las “sábanas blancas que bailan” o las “ruedas bajo su cuerpo” son metáforas potentes que elevan el texto más allá del testimonio y lo convierten en arte.

    Compromiso con la verdad histórica:
    El año 1950 ancla el poema a un contexto concreto y deja claro que se trata de una denuncia. La referencia al electroshock es explícita y necesaria.

    Te felicito por atreverte con un tema tan desgarrador y por dar voz, una vez más, a quienes fueron privadas de la suya. Este poema, María, tiene alma, tiene denuncia, y tiene memoria. Y eso lo hace imprescindible.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

  • CORDURA

    CORDURA

    Introducción al poema:

    En momentos de caos colectivo, cuando las certezas se diluyen y la humanidad parece extraviarse, la llamada a la cordura se vuelve un grito urgente.
    Este poema surge desde esa necesidad de reencontrar la armonía entre el pensamiento y el alma, de reclamar una conciencia común que devuelva sentido y equilibro a la existencia humana. Es un diálogo poético con los valores esenciales, una súplica a la esperanza como brújula moral de los tiempos que vendrán.


    CORDURA

    De incertidumbres,
    de sinrazones ocultas.
    Mientras tanto,
    el mundo se contrae
    por el devenir
    de falsas venturas.

    Cordura,
    ¿dónde hallar tu mesura?,
    tu equilibrio ante la locura.

    ¿No ves el mundo?
    Está al borde
    de un precipicio
    tan hondo como su negrura.

    Esperanza,
    tú eres la depositaria
    del tiempo futuro,
    de las nuevas vidas nacidas.
    Ellas sabrán dar sentido
    a los seres humanos,
    al respeto de la vida
    en consonancia
    con la tierra que pisamos,
    con los seres que la habitan,
    con una naturaleza amiga.

    Cordura, ¿dónde habitas?

    —Habito entre raíces
    que nacen de mezcolanzas,
    entre mentes y almas
    de diferencias marcadas,
    por sentires primigenios
    de nobles seres humanos,
    todos paridos
    por una misma entraña,
    aquella que no discierne
    entre lo alumbrado
    desde un útero
    que no separaría jamás
    por colores, rasgos, creencias
    u origen de una única Tierra
    que amamanta por igual
    a todas sus almas.

    Cordura:
    aquella que rinde cuentas
    y pone nombre a la lápida
    con un epitafio que rece:
    «Aquí yace la nada.»


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria del poema:

    El poema Cordura se articula como una meditación filosófica y moral en tono elegíaco y profético.
    Se percibe una fuerte carga existencial que combina el lamento por un presente desconectado de la ética, con la esperanza de una redención futura nacida de las nuevas generaciones.

    Desde el punto de vista formal, destaca el uso de una estructura versal libre, con quiebros que permiten enfatizar tanto la reflexión como la carga emocional.

    El lenguaje poético es directo, simbólico y comprometido. Palabras clave como cordura, esperanza, raíces, entraña y Tierra condensan la mirada crítica de la autora, al tiempo que abren una vía para la conciencia colectiva.

    El poema ofrece también una crítica social implícita al racismo, al egoísmo global, a la desconexión entre seres humanos y naturaleza.

    Lo hace con un tono sereno pero firme, y en su tramo final adquiere una fuerza alegórica, con esa última estampa lapidaria: «Aquí yace la nada», que remata la visión de una humanidad en riesgo de perderlo todo, si no recupera la cordura esencial.


    Reflexión final de la autora:

    Escribí este poema desde el vértice de una tristeza profunda, pero también desde la convicción de que aún queda una semilla de cordura en el alma colectiva. La esperanza no es una ilusión vacía, sino una decisión activa de quienes creen en la igualdad, en el valor de la vida compartida y en el respeto hacia esta Tierra que nos acoge a todos sin distinción. La poesía, a veces, sólo intenta recordarnos lo que nunca deberíamos olvidar.

  • TODO LO QUE TENGO

    TODO LO QUE TENGO

    Introducción al poema:

    Este poema nació de un instante de lucidez en el que comprendí, sin necesidad de más razones, que lo pequeño puede ser completo. Que la humildad, cuando habita en el centro del pecho, convierte lo poco en todo. LO QUE TENGO es un canto íntimo al contentamiento, una ofrenda serena a la plenitud que no necesita adornos. Aquí, cada deseo se aquieta al saberse suficiente, y cada momento bueno, por pequeño que sea, construye un universo entero.


    TODO LO QUE TENGO

    No necesito más de lo que tengo,
    sé que lo tengo todo,
    con la conciencia de lo pleno.

    ¿Qué puede estar eternamente lleno?
    Aquello que, siendo pequeño,
    con sólo trocitos
    se siente completo;
    aquello que, por mucho desear,
    ya no deja espacio dentro.

    ¡Ay, humildad!
    ¿Cómo es posible que tu grandeza
    se llene con lo poco que pretendo?

    Humildad, hoy te entrego
    mis pequeñas felicidades,
    mis pequeños deseos,
    sabiendo que son suficientes,
    porque son todo lo que poseo.

    Conciencia de plenitudes,
    llena de momentos buenos,
    que completan la humildad
    de sentires pequeños.


    Crítica literaria del poema:

    Este poema se construye sobre un principio esencial: el valor de lo simple. Desde el primer verso, el yo poético proclama una certeza que no necesita adornos: “No necesito más de lo que tengo”. Con esta afirmación comienza un desarrollo sereno y profundo sobre la plenitud que brota no del exceso, sino de la conciencia clara de tener lo justo y necesario.

    La figura de la humildad aparece como símbolo central, elevada a virtud capaz de contener lo inmenso en lo mínimo. La paradoja de lo “eternamente lleno” encuentra resolución en el aprecio por lo pequeño. A través de versos de ritmo pausado y lenguaje transparente, el poema revela que la grandeza se halla en lo discreto y que la plenitud es un estado del alma más que del cuerpo.

    El tono íntimo y contemplativo se sostiene con elegancia, sin caer en la idealización vacía. Hay verdad en la voz que habla: una verdad que ha sido experimentada, no impuesta. La imagen del “baúl pequeño dentro de una gran cesta” (que acompaña al poema) acentúa visualmente esa idea de contención inversa: lo esencial cabe en lo modesto.

    El cierre, con su “humildad de sentires pequeños”, no solo refuerza el mensaje sino que redondea el poema con una cadencia que invita a la pausa. Es un poema que no pretende impresionar, sino compartir una certeza que se ha ganado con el vivir.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • SÓLO POR UN DÍA

    SÓLO POR UN DÍA

    Introducción al poema:

    Este poema es un homenaje a la determinación cotidiana, al impulso invisible que empuja a muchas mujeres a sostenerlo todo cada día, aún cuando la vida solo les conceda un breve respiro para sí mismas.
    SÓLO POR UN DÍA es un poema que transita entre la urgencia y la esperanza.

    En él, la cotidianidad de una mañana cualquiera se convierte en un acto de valentía silenciosa. María no camina sólo hacia el mundo exterior, sino hacia la responsabilidad íntima de sostener la vida, de proteger aquello que la espera y la define. El poema eleva lo cotidiano a la categoría de gesta humana.

    SÓLO POR UN DÍA

    A las siete de la mañana,
    cargada de ilusiones,
    marchaba María.

    María camina rápido,
    con determinación,
    con osadía,
    con el descaro necesario
    frente a la vida.

    Ni uno de sus pensamientos
    se atrevería
    a interponerse en su camino,
    a frenar su marcha,
    su lucha,
    su propia vida.

    Debía conquistar el mundo,
    aunque fuera
    sólo por un día.
    Un día tras otro,
    pero sólo un día
    que le permitiera llenar
    de vida y alegrías
    esa casa que guardaba
    toda su existencia,
    todo lo que la nutría.

    ¡Volvería,
    digo, sí volvería!
    Y así fuiste trenzando,
    día tras día,
    ramas que dieran cobijo
    a la vida,
    aunque fuera,
    sólo por un día.

    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria:
    El poema se construye sobre una voz clara y directa, sostenida por un ritmo firme que acompaña el avance de la protagonista. La repetición del sintagma “sólo por un día” actúa como eje simbólico: no es resignación, sino resistencia. Cada día conquistado es suficiente cuando se vive con plenitud y propósito.
    La figura de María funciona como arquetipo: mujer, sostén, impulso vital. No hay épica grandilocuente, sino una épica íntima, doméstica y profundamente humana.

    La imagen de la casa como espacio que “guarda toda su existencia” refuerza la idea de refugio y raíz, mientras que el verbo trenzar aporta una metáfora orgánica y maternal: la vida se construye con paciencia, día tras día.
    El cierre del poema es especialmente eficaz, porque regresa al inicio sin cerrarse del todo, dejando la sensación de continuidad. No hay final, hay persistencia. Y ahí reside su mayor fuerza: en la dignidad de seguir, aunque sea —y precisamente— sólo por un día.

  • TÚ

    Introducción al poema:

    Este poema es una ofrenda que habla de la intensidad serena de un "tú" que habita en el alma, más allá de las palabras, del cuerpo, incluso del "yo".
    En ese silencio donde las letras no alcanzan y la noche no necesita luna, nace una plenitud que se respira, que se sueña.
    El poema es una visión del sentir que dota de palabras al silencio.
    A veces, el amor se reduce a una sola presencia, como si todo lo demás desapareciera.
    Este poema nace de esa percepción absoluta: cuando Tú lo llenas todo, incluso a mí me haces prescindible. En su sencillez, este texto guarda profundidades inmensas, donde el silencio, la mirada y una única palabra bastan para sostener el alma.




    No hay nadie,
    sólo tú,
    ni siquiera yo.

    La inmensidad
    de tu presencia
    no necesita de voz.

    El sonido
    de tu respiración
    pone acento de amor,
    cada vez que me miras
    y sólo me dices:
    tú.

    Las palabras
    se quedan mudas,
    sin letras
    que puedan sostener
    los sentires
    en noches oscuras.

    Tú.
    Sólo tú
    llenas mi alma
    sin necesitar lunas.

    Tú,
    mi única
    y eterna locura.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria del poema TÚ:

    “TÚ” es un poema de profunda sencillez expresiva y de una hondura emocional que se impone desde el primer verso. La voz poética se disuelve en la presencia del otro, hasta el punto de anularse: “No hay nadie, / sólo tú, / ni siquiera yo.”
    Esta apertura establece de inmediato el tono esencial del poema —una entrega absoluta, silenciosa y pura— donde el amor deja de ser dualidad para convertirse en unidad.


    Forma y ritmo:

    El poema fluye en versos breves, libres, con pausas naturales que reproducen el ritmo de la respiración y del pensamiento amoroso.
    No hay artificio ni exceso: cada verso parece haber sido escogido con la misma delicadeza con la que se pronuncia un nombre querido.
    El uso del silencio —reforzado por las pausas y los encabalgamientos— es magistral; el poema se sostiene tanto en lo que dice como en lo que calla.
    La estructura visual y sonora favorece la sensación de calma, de suspensión, casi mística, que impregna todo el texto.


    Lenguaje y simbolismo:

    El lenguaje es íntimo, transparente y lleno de serenidad.
    Los elementos simbólicos —la voz, la respiración, la luna, el silencio, la plenitud— se integran en una atmósfera de contemplación amorosa.
    La luna ausente es especialmente significativa: representa la oscuridad de la noche interior, pero también la posibilidad de iluminarla desde dentro, desde la presencia del “tú” que llena el alma de ternura y sueños.
    La culminación en “Tú, / mi única / y eterna locura” es un cierre perfecto: resume el conflicto entre serenidad y pasión, entre lo eterno y lo humano, sin necesidad de explicarlo. Es un final que late con la intensidad de lo esencial.


    Valor poético:

    Tu poema logra un equilibrio difícil: ser intenso sin ser grandilocuente, emotivo sin caer en la retórica del amor romántico convencional.
    El tono recuerda a la poesía de misticismo amoroso, donde el “tú” puede ser tanto un ser amado como una presencia espiritual.
    La pureza expresiva, la ausencia de ornamentos y la fuerza de la sencillez lo convierten en un texto de una belleza silenciosa, casi meditativa.


    Conclusión:

    es un poema de plenitud contenida, donde la palabra se convierte en aliento y el amor se expresa como una forma de existencia.
    En su brevedad y transparencia se encuentra su grandeza: la comunión con el otro y la disolución del ego en el amor universal.
  • ALMA

    ALMA

    Introducción al poema:

    Este poema es una meditación sobre la naturaleza inquieta del alma, su búsqueda de calma y su incapacidad para permanecer quieta en el presente.
    Exploro el contraste entre el deseo de permanencia y la fugacidad de la existencia, envolviendo ese conflicto en imágenes de ternura y esperanza.

    Nota y reflexión de la autora:
    La fotografía que acompaña al poema la hice una madrugada al comenzar el otoño, para mí, es una caricia visual.
    La forma en que las nubes se abren como dedos de luz rosada sobre el horizonte evoca exactamente la esencia del poema ALMA.
    Hay en ella un movimiento ascendente, casi espiritual, como si el cielo despertara junto con el alma que busca la calma.

    La suavidad de los tonos —rosas, azules y plateados— transmite esa transición entre la noche y la vida, justo el momento en que “tu madrugada” (en mi poema) llega y cubre la piel con su promesa de sosiego.
    Es una imagen que no necesita artificio: su pureza natural es su lenguaje poético.

    Reflexión:

    Capturar un amanecer es detener el pulso del tiempo.
    Con mi pequeña cámara abrazo la vida que se ofrece sin pedir nada,
    esa vida que el planeta crea a diario,
    con la paciencia infinita de quien conoce la belleza
    porque la habita desde siempre.

    En cada imagen busco lo mismo que en mis versos:
    ese instante en que la luz despierta y el alma, silenciosa, se reconoce viva.


    ALMA

    ¡Ay, alma!,
    que siempre estás en guardia,
    siempre vigilante,
    siempre ansiando la calma,
    viviendo como si fuera por siempre
    un vivir en un mañana.

    Un mañana que no existe,
    porque el vivir viviendo
    sólo necesita un compás,
    un sentir pausado
    frente a un horizonte,
    cargado de esperanza.

    Sentires que tejan hilos
    de luna clara,
    en noches estrelladas,
    bajo el influjo de tu capa.

    Esa que cubrirá tu piel erizada
    antes de que llegue
    tu madrugada.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    “Alma” es un poema que transmite serenidad y reflexión, con un tono íntimo y una voz que se siente en diálogo consigo misma.
    La repetición inicial (“siempre estás en guardia, / siempre vigilante”) refuerza la idea de una conciencia alerta, un alma que no logra entregarse del todo al reposo.
    Ese desvelo existencial se suaviza al avanzar el poema, cuando el ritmo se vuelve más pausado y aparecen las imágenes celestes —la luna, las estrellas, la capa— que envuelven de ternura el cierre.

    El verso “porque el vivir viviendo / sólo necesita un compás” es especialmente bello y profundo: introduce la noción de que la vida se sostiene en el ritmo del sentir, no en la expectativa del mañana.

    La última estrofa cierra el poema con una imagen envolvente: la “capa” del alma que protege, arropa y prepara el cuerpo para la madrugada, símbolo del despertar o del renacimiento.

    Valoración general:

    Un poema delicado y contemplativo, con una cadencia interior que combina la duda y la paz.
    Podría decirse que el alma, aquí, no busca respuestas: se mece entre el pensamiento y el sentimiento, recordando que el tiempo verdadero es el que se siente.