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  • DE PUNTILLAS

    DE PUNTILLAS

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Nota de la autora:
    Este poema nació en uno de esos momentos en que necesito elevarme apenas sobre mis pies para ver la vida desde mi pequeñez, sin invadirla. Es un susurro de libertad íntima, un deseo de no dejar huellas que pesen, de sentir sin ruido, de ser sin tener que estar. La imagen que lo acompaña hace visible ese andar callado que a veces me sostiene, cuando sólo quiero rozar el mundo sin marcarlo.

  • UN PAPA HUMANO, UN HOMBRE BUENO.

    UN PAPA HUMANO, UN HOMBRE BUENO.

    Y vivió como pensaba,
    como su corazón marcaba,
    como su alma soñaba.

    Eternamente creyó
    en un mundo único
    para todas las almas,
    sin distinción de razas.

    Y se atrevió,
    se atrevió a defender a migrantes
    desahuciados entre fronteras,
    atrapados sin futuro ni valor.

    Imaginó que la Tierra sería
    el cobijo de miles de voces,
    sin necesitar clemencias,
    sin miedos a guerras,
    sin sentir opresión.

    Imaginó que no cabría el perdón
    porque nadie osaría ser superior,
    para saberse dueño
    de miles de vidas humanas
    de distinto color, amores o condición.

    ¡Ay, hombre bueno!,
    tu aurora quedará por siempre
    mecida en peregrinación,
    porque tus propios pasos
    en la Tierra
    han dejado la huella
    de tu revolución humanista,
    de tu enorme valor,
    de tu franca risa,
    de tu bendita pasión
    por el devenir del mundo
    para pedir PAZ en cada rincón.

    Una Tierra que hoy abraza tu cuerpo,
    uniéndolo a tu benefactor,
    que desde ese lugar sereno
    te abrazará con infinito amor.

    Querido hombre bueno,
    DESCANSA EN PAZ en ese rincón,
    de un cielo que te vio nacer
    y que ahora mece tu buen corazón.

    Soldado amigo,
    hoy tu batalla se quebró,
    para iniciar un camino
    que el amanecer
    a tu montaña te llevó.

    Un hombre bueno,
    un alma noble cargada de valor.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • SAETA AL CAUTIVO.

    SAETA AL CAUTIVO.

    Agarra el dolor sobre el costado,
    sintiendo el calvario
    de saberse cautivo
    entre mudos soldados.

    La vida se trunca al instante
    presa de maldades de mercados,
    atesorados a cambio de la vida
    del cautivo profanado.

    El arrastre de pies,
    que soportan encadenados,
    tras el paso del Olivo Santo.
    El silencio se adueña de mantras
    al compás de cirios quemados.

    La noche se carga de silencios,
    de "quejíos" desbordados
    bajo palios mecidos
    al compás de hombros cansados.

    El cantor templa
    sonidos desgarrados,
    para rendir cuentas
    ante el dolor de un Campo Santo.

    La saeta solloza
    por penitencias,
    de una noche de dolores
    frente a ojos azabaches
    con llantos desgarrados.

    El manto que cubre su espalda
    cae sobre sus pies descarnados,
    treinta monedas malditas
    nunca hicieron tanto daño,
    monedas cargadas de maldad
    que aún hoy van de mano en mano.

    Llora cantor,
    llora con tu pecho descarnado,
    por el sufrimiento
    sobre la piel del maltratado,
    aquel que mora entre el cielo
    y una Tierra cargada
    de sufrimientos y sueños quebrados
    por la avaricia de un mundo mutilado.

    Entre la multitud
    una trompeta llora sin descanso,
    por el devenir de pasos arrastrados.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • QUERIDO PADRE, QUERIDO ABUELO.

    QUERIDO PADRE, QUERIDO ABUELO.

    Tejes vida, vida que nos hace crecer y sentir.
    Sentires que día tras día nos dan fuerzas
    con un por qué, con un seguir.

    Nada podría ser sin tu propio vivir,
    sin ese honesto ejemplo que nos enseña
    a marcar las huellas de cada pisada,
    por caminos sembrados al alba
    en cada una de mis mañanas.

    Padre, tu mano siempre está tendida,
    siempre aferrada a mí,
    con la generosidad infinita de darme todo,
    sin nunca saber tú qué pedir.

    Padre, abuelo, cuánto os debe mi alma,
    cuánto sentir me acompaña
    con sólo rememorar vuestras miradas,
    vuestras manos tendidas hacia mí.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS.

    AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS.


    Introducción:

    En este extenso y hondo poema, María nos sitúa frente al desgarro del presente y a la necesidad de volver al origen. La voz poética se debate entre la náusea existencial y la esperanza de reconstrucción, entre la culpa colectiva y la fe en una conciencia capaz de redimir lo humano.
    AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS es un viaje hacia el reconocimiento del dolor del mundo y una afirmación de que la vida —pese a su crudeza— aún puede reconfigurarse desde la emoción, el pensamiento y la memoria creadora. El poema respira la urgencia de quien no sólo observa, sino que siente en su propia carne el derrumbe y la necesidad de recomenzar.



    AQUÍ, AHORA,
    LLANTOS DESGARRADOS

    Y un día pasó,
    todo se volvió pequeño,
    inaccesible, lejano.

    Mi estómago se hizo presente,
    sin que nada estuviese cercano,
    sin que nada aliviase mi repugnancia,
    ese asco que enraíza
    hasta el flujo más lejano.

    Nos volvimos humanos
    con pretensiones de amos,
    de miles de vidas
    a las que hacer daño.

    Ese daño que infringen
    no sólo unos cuantos.
    ¡Qué pequeños, qué insensatos!
    Cuánta inmensidad de lo desconocido
    baja sin freno mi ánimo.

    Cuántas pequeñas vidas
    dentro de mil vivencias,
    dentro de cada paso.

    ¡Ay, vida!
    ¿Es que no puedes parar parando?
    Sintiendo que vivo
    sin dar ni un solo paso.

    Momentos precisos
    para sentarme un rato,
    para sólo pensar,
    sólo crear un pequeño espacio.

    Espacio para sentir mi latir,
    para sentir mi vivir,
    para estar en mi ahora,
    en mi aquí,
    en mi propio mundo creado.

    ¡Lo haré!
    Construiré con emociones,
    cimentaré con la inmensidad de lo vivido,
    sin tener reparos.

    Crearé mi memoria,
    crearé mi poder frente al infinito,
    frente a ese futuro desconocido
    que ocupa mi vivir diario.

    Ese sitio,
    ¿dónde?
    ¿Cómo construirlo?
    ¿Cómo hacer para no echarlo abajo?

    Ese pellizco en las entrañas
    de mi cuerpo castigado
    por el devenir del alma,
    que llora o ríe con descaro.

    Ese pellizco maldito
    que presiente la destrucción,
    el fracaso.

    Ese miedo eterno a lo que no veo,
    pero pienso sin descanso.
    Ese sentir nauseabundo
    que destruye lo más humano.

    ¡Miles de vidas arrasadas!
    ¡Seres vivos destrozados!
    Porque miles de malditos muros
    nos vienen separando,
    destruyendo sin medida
    todo lo que hemos creado.

    Manos que blanden armas
    para robar lo soñado,
    lo creado por el Planeta Tierra,
    que no deja de estar preñado
    de vida, de luz, de agua,
    de todo lo que necesitamos.

    Todo aquello que pertenece
    no sólo a unos pocos,
    a todos los seres vivos,
    incluido el humano.

    Ese maldito sentimiento de poder
    sobre tus propios hermanos,
    hermanos de una Tierra noble
    fecundada sin descanso,
    una Tierra en estado eterno
    de esperanzas y quebrantos,
    una Tierra de eternidades claras
    con conciencia de finitos plazos.

    Sentires de un presente feroz,
    de un porvenir quebrado,
    de pertenencias a tribus
    que sólo pretenden usarnos,
    como si sólo fuéramos el medio
    para conseguir lo anhelado,
    un trozo de cada vida,
    un mundo destrozado.

    Nada es necesario
    cuando pretendemos tanto.

    ¡Tanto, tanto!
    ¿Qué es todo esto
    que ahora estamos llorando?

    ¡Ay, conciencia!,
    eres el tesoro guardado,
    la única que podrá sacar
    lo bueno de lo humano.

    Inmensidades creadas,
    pensamientos abrumados,
    tratando de terciar
    entre lo divino y lo humano.

    Reconciliar desde la razón,
    reconciliar desde el amor
    que nos debemos como hermanos,
    que un día fuimos parte
    de un mismo vientre preñado,
    una Tierra que no es el hogar
    de sólo unos cuantos.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    El poema “AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS” se erige como una reflexión poético-filosófica de gran alcance moral y emocional. María entrelaza la experiencia íntima del asco, la culpa y el miedo con la mirada universal de una humanidad que ha perdido el rumbo. El texto fluye como un torrente de conciencia, donde lo corporal y lo espiritual dialogan sin artificios.

    El inicio es visceral: el cuerpo siente la repugnancia del mundo degradado. Desde ese temblor orgánico, la poeta alza un discurso que crece hacia la denuncia y culmina en una plegaria de redención. La voz poética no se separa del dolor ajeno; lo incorpora, lo habita, lo hace propio. Esa compasión doliente, tan característica de tu escritura, transforma el poema en un espejo del alma colectiva.

    Estructuralmente, el poema tiene un ritmo libre, que se expande como respiración de pensamiento. Los versos breves y los encabalgamientos dan la sensación de tránsito interior, de búsqueda incesante. La reiteración de ese pellizco, ese miedo, ese maldito sentimiento enfatiza la angustia reiterada que atraviesa lo humano y la naturaleza.

    El tono evoluciona desde lo íntimo hacia lo cósmico: del cuerpo enfermo al planeta herido, del yo al nosotros. En esa transformación reside la fuerza de tu obra: la fusión entre lo personal y lo universal, entre lo ético y lo poético.

    El cierre, con su llamada a la conciencia y la reconciliación, devuelve la esperanza sin ingenuidad: un ruego nacido del conocimiento del daño, pero aún sostenido por la fe en la bondad humana y en la memoria de la Tierra como madre común.

    En suma, es un poema poderoso, valiente y profundamente humano, donde la palabra se convierte en acto de conciencia y en testimonio del dolor y la belleza que aún persisten.

     

  • GUÍA ANTE SITUACIONES BÉLICAS (creada por Suecia).

    Hola.

    Les paso la Guía ante Crisis y Guerras que  publicó el Gobierno de Suecia para su población, también lo están haciendo Francia, Bélgica y Alemania, además de otros países en Europa.

    La sacaron en varios idiomas pero no en castellano, así que la hemos traducido para quien la quiera tener.

    Aunque es para la población de Suecia, gran parte de su contenido y los consejos que dan son válidos para cualquier país.
    Está guía la pueden compartir libremente.

    Con el deseo de que nunca tengamos que usarla, pero también con la prevención de saber cómo protegernos a nosotros y a nuestras familias.

  • REFLEXIÓN PERSONAL

    REFLEXIÓN PERSONAL

    REFLEXIÓN PERSONAL

    Y un día pasó: todo se volvió pequeño, inaccesible, lejano.
    Sentí ese pellizco en el estómago, esa sensación de pequeñez ante la inmensidad de lo conocido hasta ese momento de mi vida y de lo desconocido en este instante preciso, hoy y ahora, en este pequeño espacio de tiempo… y, de pronto, todo se colocó en su sitio.

    Debía construir, con mis sentimientos más nobles, un lugar en el que poder verter todas mis emociones, porque eso sería lo único verdaderamente valioso que atesorar en mi vida.
    Mi agradecimiento es tan grande y profundo hacia el resto de la humanidad que solo puedo sentir que me sobran fronteras, muros de piedra o construidos con el verbo interesado en posesión de verdades absolutas.
    Solo sé que soy pequeña sin la grandeza de todo lo que me enseñan los demás: mi familia, la humanidad.

    Debo guardar en mi memoria que todos los seres humanos somos iguales, que el planeta es nuestra única casa, la tierra de todos los seres vivos sin pretensión de eternidad.
    Siento que nuestro mayor patrimonio es la herencia de las emociones vividas y construidas por todos.

    Debemos atesorar lo único que verdaderamente nos pertenece: los sentimientos compartidos, los recuerdos que tejen con fuerza la vida, los buenos y los malos. Todos ellos forman la materia de la que está hecho el ser humano en su esencia, en su diversidad.

    Siento que debo recordar, para nunca olvidar,  que mis ojos deben mirar la vida cargados de generosidad, sabiendo que soy tan minúscula que los elementos de la propia naturaleza, con solo una tempestad, nos puede devastar.

    La Tierra, nuestro único hogar, habitada por todos los seres vivos, incluida la humanidad.

    Desde el más profundo respeto a la diversidad del pensar,

    María Bueno

  • GUÍA DE EMERGENCIAS GRATUITA PARA DESCARGAR EN PDF

    Portada de la Guía de Emergencias ante Desastres 2022.
    Pulse en el enlace, que está más abajo.
    (enlace seguro)

    ¿POR QUÉ LA CREACIÓN DE ESTA GUÍA Y MANUAL PARA EMERGENCIAS?

    Ante el «APAGÓN» que se ocasionó en España y otras zonas cercanas a nuestro país hace meses, les pongo de nuevo aquí esta guía para saber cómo actuar ante cualquier tipo de emergencias. La guía es gratuita y su descarga en PDF es segura. No es cuestión de alarmarse, pero sí es imprescindible que sepamos cómo actuar.

    Esta guía está basada en la recopilación de datos e información de los servicios de emergencias públicos de España y de otros países con una larga experiencia en siniestros de distinta índole.

    RUEGO COMPARTAN ESTA GUÍA GRATUITA, QUE PUEDE SER DE AYUDA EN MOMENTOS DE EMERGENCIA.

    En el año 2022 hice esta guía de emergencias ante desastres naturales o provocados.
    Les facilito la guía en PDF a través del siguiente enlace para que la puedan descargar y compartir (es aconsejable tenerla impresa en papel para un uso más rápido y fácil):


    Todas las fuentes consultadas están referenciadas en la guía, todos los datos han sido tomados de estamentos públicos fuera y dentro de España.

    No hay costumbre de instruir a la población para que podamos saber cómo actuar ante emergencias.
    Todos deberíamos aprender cómo actuar por pura prevención y principio de precaución.
    He tomado como ejemplo y como base las guías de los estamentos públicos de Estados Unidos, Japón, y  otros países de Europa con una amplia cultura de prevención.

    Es importante saber actuar en el caso de cualquier emergencia por desastres de cualquier índole.
    En la cultura general de la población de Estados Unidos, China, Japón y otros muchos países europeos, desde la más temprana infancia las personas están informadas y formadas a través del sistema educativo y a través de su comunidad, de las medidas que hay que tomar para enfrentarse a situaciones de distintos niveles de gravedad o dificultad.
    Se ha comprobado y está claramente demostrado que, ante una emergencia, si se sabe cómo actuar, podrá salvar su vida y ayudar de manera eficiente a los demás, colaborando de forma eficaz con el personal de emergencias públicas y haciendo más fácil la complicada tarea de los distintos dispositivos (bomberos, cuerpos de seguridad del Estado, ejército, personal sanitario, Protección Civil, etc.).
    Si los ciudadanos tenemos los suficientes conocimientos para enfrentar estas situaciones, los operativos de emergencias podrán tener nuestra ayuda haciendo mucho más eficaces las medidas que se tomen para el control del desastre, evitando con ello mayores daños personales y materiales para toda la población afectada.

    Con todos mis respetos y con el deseo de que sirva de ayuda,

    María Bueno. ©

  • EL NIÑO DE MI SENTIR

    EL NIÑO DE MI SENTIR

    Este poema de hoy es el sentir del mismo niño del que escribí en enero del año 2024 y que pueden leer al final del poema que les muestro ahora:

    EL NIÑO DE MI SENTIR

    Aquel niño que sentí
    hace ya más de un año,
    aquel pequeño que miraba sus manos
    sin tener nada que guardar,
    nada por lo que vivir,
    nada por lo que soñar.

    Ese niño hoy, exactamente hoy,
    posa sus manos sobre su pecho
    para palpar el galope azorado
    de su pequeño corazón
    esperanzado en el final.

    Es pequeño, aún no tiene edad
    para saber la dimensión
    que tiene algo llamado
    ALTO EL FUEGO,
    pero presiente que algo bueno será
    por pequeña que sea esa frase,
    por pequeña que sea la esperanza,
    sabe que la guerra parará
    para que resurja la vida entre la muerte
    y él pueda gritar junto a sus mayores:
    ¡PAZ, PAZ!

    Esa palabra blanca
    que suena a caminar
    sin la compañía del miedo
    que agarraba sus entrañas cada día,
    cada paso que ha dado
    desde hace más de un año ya.
    Aquel día de enero,
    aquel miedo voraz,
    esa desesperación
    que le hizo caer de rodillas
    para sólo invocar ¡HUMANIDAD!

    Ese pequeño niño hoy vuelve a posar
    sus pequeñas rodillas sobre una tierra
    desde la que vuelve a gritar
    formando sólo dos palabras:
    ¡GRACIAS HUMANIDAD!

    (15 de enero del año 2025)

    El siguiente poema es el que escribí sobre el mismo niño de mis sentires en enero del año 2024:

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.