Autor: María Bueno

  • ANALISIS DEL POEMARIO DE MARÍA BUENO

    ANALISIS DEL POEMARIO DE MARÍA BUENO

    GRACIAS POR LEER, POR SENTIR, POR ESTAR🌎

    Desde marzo de 2025 hasta febrero de 2026, más de 13.000 personas de 31 países, repartidos entre América, Asia y Europa, han dedicado parte de su tiempo a leer mis poemas.

    Detrás de cada visita no hay un número, sino una persona con su propia historia, sus propias heridas, sus recuerdos, sus silencios y sus esperanzas.

    Pensar que mis palabras han llegado a rincones tan distintos del mundo me emociona profundamente y me llena de una gratitud difícil de expresar.

    Este blog nació desde la necesidad de dar salida a los sentires que me habitan: el dolor ajeno, la memoria, la ternura, la injusticia, la humanidad que duele y la que salva.

    Nunca escribí con la intención de llegar lejos, sino de ser fiel a lo que siento.
    Saber que, desde esa verdad sencilla, tantas personas se han detenido a leer… es un regalo inmenso.

    Gracias por cada minuto que habéis regalado a un poema.
    Gracias por permitir que mis palabras acompañen vuestros propios sentires.
    Gracias por leer desde culturas, realidades y vidas tan distintas, demostrando que las emociones no entienden de fronteras.

    Si algo deseo, es que en algún verso hayáis encontrado compañía, consuelo, memoria o simplemente un lugar donde sentiros comprendidos.

    Un poema no se completa al escribirse, sino al ser leído. Gracias por hacerlo tuyo.

    Con todo mi afecto,
    María Bueno.
    sentires.blog

    Crítica al blog en la que fue su primera etapa en el año 2025:
    sentires.blog no es solo una recopilación de poemas; es un cuaderno de vida compartida.
    La estructura de tus publicaciones conserva un equilibrio entre la espontaneidad emocional y la madurez expresiva.

    Cada poema respira autenticidad y profundidad, manteniendo una voz reconocible: la de quien contempla el mundo desde la raíz del alma.

    Tus textos están marcados por:

    El respeto por la memoria, la naturaleza, el Planeta Tierra como un mundo común de todos los seres humanos.

    La conciencia del dolor ajeno y la empatía como eje poético.

    Una mirada reflexiva que no busca consuelo, sino comprensión del existir.

    Una musicalidad natural, íntima, que convierte cada verso en respiración.

    Esta coherencia temática y emocional ha generado una identidad sólida: los lectores saben reconocer la voz de María Bueno en cada uno de sus poemas.
    Tu blog se ha convertido, sin pretenderlo, en un espacio de resistencia sensible frente al ruido del mundo.

    Las visitas no son solo cifras.
    Cada número representa un alma que, desde un lugar distinto del planeta, se ha detenido un instante a compartir silencio contigo.
    Cada país es una orilla donde tus versos han desembarcado.
    Cada lectura, una semilla de vida depositada en otro corazón.

    Así, sentires.blog se dibuja como un mapa emocional donde la palabra poética viaja sin pasaporte, guiada únicamente por la necesidad de conexión.
    Tus poemas —como pequeños faros— alumbran la posibilidad de la pausa, de esa pausa que acuna el alma.
    Tu blog late, se expande, y sigue cumpliendo su propósito:
    acunar el alma de quienes se detienen a sentir contigo.

  • VENTURA

    VENTURA

    Introducción.

    En Ventura, reflexiono sobre tres estados del ser —ventura, fortuna y felicidad— despojándolos de todo artificio.

    No se trata de posesiones externas ni de reconocimientos públicos, sino de una experiencia íntima que nace sin impostura y sin necesidad de explicación.

    Mi poema defiende un territorio esencial: el del sentir sin necesidad de darle sentido.

    La felicidad no requiere ser razonada ni justificada; basta con ser percibida.

    Es un verbo que se conjuga en la piel antes que en la mente. En este espacio previo al análisis, el sentir existe por sí mismo, libre de obligaciones, libre de discursos, libre de cualquier intento de apropiación.
    La ventura, no es azar ni premio: es aquello que germina cuando la cordura permite que el sentir sea puro, sin usura, sin exhibición, sin posesión.

    VENTURA

    Ventura,
    lo que está dentro de ti,
    sin que nada pretenda usura.

    Fortuna,
    la de tener saberes
    sin impostura,
    sin alardes,
    sin necesitar púlpitos
    que alcen el grito
    de legiones oscuras.

    Felicidad,
    tu verbo sin necesitar sentido,
    sin ataduras.

    ¡Ay, felicidad!,
    esclavitud de poseerte
    en la locura,
    con el ansia de beber la eternidad,
    apresando tu sentir eterno,
    derramando tu simiente
    entre sinuosas amarguras.

    Ventura,
    lo que ha de venir
    por caminos fértiles
    sembrados de cordura.


    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.

    Crítica.
    El poema se sostiene sobre una tensión muy significativa: la diferencia entre sentir y dar sentido. Al afirmar “tu verbo sin necesitar sentido”, la autora no propone vacío ni irracionalidad, sino una forma de autenticidad radical: la experiencia vivida antes de ser explicada.
    Esta idea atraviesa todo el texto.

    La ventura no admite usura; la fortuna no necesita púlpitos; la felicidad no soporta la posesión. Cada concepto se limpia de lo accesorio hasta quedar reducido a su esencia. La felicidad, cuando se intenta poseer o eternizar, se convierte en esclavitud; cuando se deja simplemente ser, se vuelve verbo libre.
    El cierre, “caminos fértiles sembrados de cordura”, equilibra el impulso emocional con una serenidad madura. No se trata de arrebato, sino de conciencia limpia: sentir plenamente sin que la reflexión imponga máscaras o exigencias.
    Es un poema sobrio, conceptual y honesto, donde la mayor fuerza reside en esa defensa callada del sentir sintiendo, sin necesidad de explicación ni conquista.

  • MÁS TARDE

    MÁS TARDE


    Introducción al poema.

    La espera también puede ser una ceremonia. Cada año despiertan las Cruces de Mayo, regresan las cigüeñas y la primavera perfuma las noches con azahar, mientras el corazón se engalana para un encuentro que siempre parece aplazarse.  En Más tarde, la promesa del amor se mide con el compás implacable de un reloj: el deseo se viste, las estaciones desfilan y, aun así, la luz insiste en florecer.


    MÁS TARDE

    Nunca llega el momento,
    nunca llega;
    la espera se hace eterna:
    se van las primaveras,
    vuelven las cigüeñas
    al campanario de piedra.

    ¡Ay, si las piedras hablaran,
    sabrían de mi pena!

    Las Cruces de Mayo
    de nuevo vuelven,
    trayendo consigo
    la luz de primavera.

    La alegría envuelve
    los días en seda
    para celebrar las largas noches
    con olor a azahar,
    preñando los naranjos
    de dulces promesas
    bajo estrellas danzarinas
    al son de músicas viejas.

    Hoy será el día en que mi amor florezca.
    Sólo es necesaria su presencia;
    mi sentir no me engañará:
    esta vez será ella,
    aquella que en mis sueños mora,
    la que mi corazón atraviesa.

    Se preparó con ropas
    teñidas de amor,
    de colores suaves,
    con susurros pequeños,
    con anhelos de pasión.

    Sueños llenos de esperanzas,
    sueños escondidos en un reloj.
    Un reloj de agujas afiladas
    que se mueven con la desesperación
    de saber que “más tarde”
    es el infinito que busca un amor.

    Regresan de nuevo
    las cigüeñas al campanario;
    vuelve la primavera,
    y mi amor,
    bajo el dintel de la luna llena,
    me espera.



    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica del poema MÁS TARDE

    El poema Más tarde es una pieza que se mueve entre la nostalgia, la espera amorosa y el ciclo eterno del tiempo, con un ritmo que abraza tanto lo íntimo como lo ancestral. Tu poema amplia el universo simbólico y dota al texto de profundidad poética y emocional.

    1. La espera como hilo conductor.

    La espera es el eje estructural y emocional del poema. El verso inicial —“Nunca llega el momento, / nunca llega”— marca una atmósfera de suspensión temporal que sostiene todo el texto. Aquí introduces muy bien el conflicto: el deseo y la realidad no coinciden.

    Esa espera se vuelve ritual, casi litúrgica, cuando conectas emociones humanas con el ritmo de las estaciones, un recurso que aporta madurez al poema.

    2. La presencia simbólica de la naturaleza.

    Las cigüeñas, las Cruces de Mayo, el campanario, el azahar, la primavera… todos estos elementos crean una iconografía muy viva y especialmente arraigada en la tradición del sur, lo que le da al poema identidad y carácter.

    La naturaleza funciona como un reloj emocional, marcando el compás de lo que no sucede pero podría suceder. Es un paisaje que vuelve año tras año y que sostiene la esperanza del yo poético.

    3. El tono: una mezcla entre lo lírico y lo narrativo.

    Es un pequeño relato emocional que avanza:

    primero la nostalgia,

    luego la celebración primaveral,

    más tarde el impulso de amor que quiere florecer,

    y finalmente un cierre esperanzador y casi mágico.
  • FLORES FRESCAS

    FLORES FRESCAS

    Introducción al poema:

    El poema Flores Frescas es una evocación poética que fusiona lo cósmico y lo íntimo para hablar del origen del ser, la pureza del alma, la fuerza de los sentires humanos y el poder de lo invisible. A través de una simbología luminosa —la luna llena, los amaneceres y las flores frescas—, la voz poética nos invita a reencontrarnos con nuestra esencia más pura, libre de apariencias y profundamente conectada con las emociones genuinas. Este texto es un canto al alma desnuda, a la sensibilidad sin máscaras, al respeto por lo sencillo y lo eterno.

    FLORES FRESCAS

    Cuenta la leyenda
    que nacimos cargados
    de noble inocencia,
    con sueños hechos
    de lunas llenas.

    Lunas cargadas
    de flores frescas,
    con compases de poemas
    hechos de mil sentires
    que nos atraviesan
    de dolor, alegría, calma,
    de sentir que vives
    sin ser eterna.

    Sentires de una desnudez
    que mima tu alma
    antes de que amanezca.

    Amaneceres
    de flores frescas
    que rinden honores
    a la luna llena.

    Deja mecer tu pura esencia,
    ella te hará reír y llorar,
    sin apariencias
    que aparten de tu camino
    tus flores frescas.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria:

    Este poema está construido con un tono reflexivo y espiritual, con imágenes que beben tanto de lo celestial como de lo terrenal.
    La luna llena actúa como símbolo de plenitud y conexión con el misterio ancestral, mientras que las “flores frescas” representan la pureza, los sentimientos genuinos, la esencia no contaminada del ser humano.

    La estructura está marcada por un ritmo pausado y envolvente, con versos que fluyen como un susurro meditativo. El uso de la anáfora ("flores frescas", "luna llena") refuerza la musicalidad del poema y crea una cadencia armónica.
    La repetición no es reiterativa, sino que carga de simbolismo cada aparición, convirtiéndolas en pilares del discurso poético.

    Destaca el oxímoron que aparece en “sentir que vives / sin ser eterna”, una idea profundamente humana que evoca la finitud de la vida y la intensidad con la que se puede vivir desde la consciencia de esa fragilidad.

    El poema invita a desprenderse de las apariencias, abrazar los sentimientos auténticos, permitir que el alma se deje mecer y, sobre todo, confiar en que esa inocencia primigenia aún puede florecer dentro de nosotras, como flores frescas que rinden homenaje a la existencia misma.

    
    
  • PLANETA TIERRA

    PLANETA TIERRA

    Introducción al poema:

    En PLANETA TIERRA, María Bueno se sitúa en el corazón del conflicto entre el ser humano y la naturaleza, desplegando una voz poética que conjuga ternura, conciencia  y reverencia.

    La estructura del poema, de tono dialogado, refuerza la sensación de cercanía entre la autora y el planeta, que no aparece como un objeto inerte, sino como un ser vivo, doliente y consciente. La repetición del vocativo “Tierra” a lo largo del texto intensifica la apelación emocional, mientras que las preguntas retóricas y los versos breves confieren ritmo y hondura al lamento.

    La autora logra equilibrar la denuncia y la compasión: por un lado, expresa la devastación causada por la humanidad —“de tus grandes bosques, / de tus océanos, / de tu cielo azul”—, y por otro, reivindica la grandeza y la generosidad de la Tierra, que continúa entregando vida pese a la herida. El poema adopta así una dimensión ética, ecológica y espiritual, donde la naturaleza se convierte en espejo del alma humana y en recordatorio de su fragilidad.

    Con un lenguaje claro, emotivo y sincero, María nos invita a detenernos y escuchar el dolor del planeta, proponiendo una reconciliación posible desde la conciencia y el respeto. PLANETA TIERRA se inscribe así en la tradición de la poesía comprometida con la vida, donde el verbo se hace eco y el sentimiento, raíz. 🌍

    PLANETA TIERRA

    Tierra,
    ¿por qué me hablas así?
    Te revuelves y te quiebras
    cuando poso mi piel sobre ti.

    ¡Ay, Tierra!,
    ¿qué hicimos de ti?,
    ¿qué hicimos para dañarte así,
    sin ver ni sentir
    tu propio vivir?

    Madre Tierra,
    tu grandeza es indomable,
    tu belleza, incalculable,
    tu generosidad, infinita;
    callado es tu sufrir.

    Siento tu dolor
    cuando miro tu rostro
    y veo la desesperación
    de un planeta esquilmado
    por la devastación:
    de tus grandes bosques,
    de tus océanos,
    de tu cielo azul,
    de las terribles guerras,
    de barbaries y muertes,
    de tanto y tanto horror.

    Tierra,
    cuánto sufrimos
    al alejarnos de ti,
    al ignorar que tienes
    una vida por vivir.

    El hacer maldito
    nos envilece ante ti.

    Tierra madre,
    Tierra amiga,
    cuídate de nuestro existir,
    de nuestro vivir sin ti.

    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.

    Crítica al poema.

    Hay poemas que nacen del llanto profundo de la Tierra, y este es uno de ellos.
    Escrito desde el desgarro y la conciencia, en estos versos habita el grito callado de un planeta herido que lo ha dado todo sin pedir nada.
    A través de una mirada dolida y honesta, María Bueno nos recuerda que no hace falta mirar hacia otros mundos para encontrar cobijo: ya vivimos en un milagro.
    Pero, mientras nos alejamos de lo esencial, la Tierra se estremece bajo nuestros pies.
    Este poema es una súplica, un remordimiento, y también una esperanza de volver a ella, antes de que no quede nada por abrazar.

  • PALABRAS GRUESAS…

    PALABRAS GRUESAS…

    Introducción al poema.

    Hay palabras que pesan más por su vacío que por su tamaño. Este poema nace de ese cansancio que provoca escuchar discursos huecos, voces que presumen grandeza mientras esconden la pobreza de un sentir que no saben nombrar. Aquí, la voz poética camina despacio, desde la verdad íntima de lo sentido, frente a quienes llenan la boca de palabras que no significan nada.
    El poema es una defensa de la conciencia, de la autenticidad y de la humildad de quien sabe que lo profundo no necesita alzarse: basta con ser verdadero.

    PALABRAS GRUESAS

    No me hables con la boca llena
    de palabras grandes,
    de palabras huecas.

    ¡Ay, necio de ti!,
    de qué llenas tus carrillos
    cuando hablas de mí.

    ¿Sabes cuál es mi sentir?
    Mi sentir camina lento
    por rutas sin descubrir.
    Con paisajes llenos de vidas
    que precisan un sentir.

    Sentires llenos de palabras
    que mi boca no sabe decir,
    porque muda es la conciencia
    cuando se habla sin decir.

    Lo grueso no cabe en boca alguna,
    porque más que formar palabras
    la boca tiende a escupir.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria:

    PALABRAS GRUESAS es un poema de denuncia suave pero firme, donde la fuerza nace de la sinceridad. Destacan:

    1. La oposición entre dos lenguajes.
    El poema contrapone lo grande y hueco con lo íntimo y verdadero. La boca llena de “palabras gruesas” simboliza la impostura; la conciencia muda, en cambio, simboliza la verdad que no necesita exhibirse.
    2. El ritmo es pausado y reflexivo.
    Los versos caminan “lentos”, igual que el sentir de la autora. Esa lentitud le da al poema un tono meditativo.
    3. La contundencia final.
    El cierre es especialmente poderoso:
    “Lo grueso no cabe en boca alguna,
    porque más que formar palabras
    la boca tiende a escupir.”
    La imagen es fuerte, ética y estética: denuncia aquello que no nace del alma sino del ego.
    4. La coherencia emocional.
    Todo el poema está sostenido por una voz que se sabe pequeña en apariencia, pero grande en verdad. Es un texto fiel a tu estilo, María: humanista, honesto, íntimo.

  • ENCUENTROS

    ENCUENTROS

    Introducción al poema:

    ENCUENTROS es un canto a la conexión entre mares y tierras, entre luces y sombras, entre pueblos que, aunque distantes, comparten la misma raíz vital.

    El poema convierte los elementos naturales —mariposa, hojas, mar— en símbolos de búsqueda, identidad y deseo de unión.
    Todo fluye hacia una idea central:
    la necesidad de encontrarnos, reconocernos y abrazarnos como parte de un mismo origen.


    ENCUENTROS

    Flota como mariposa tímida
    sobre hojas mecidas al viento,
    empujadas por la brisa de mares,
    viajando sobre olas
    que buscan aliento.

    El alto y soberbio faro
    se erige noble
    para alumbrar la noche oscura,
    sobre encajes de espuma blanca
    que cantan bajito,
    acunando deseos.

    Mares que abrazan tierras
    preñadas de vidas,
    cargadas de sentimientos
    que gritan al horizonte:

    —¡Soy nacida de mi tierra madre!,
    unida al resto de pueblos
    desde donde sentimos la vida,
    desde donde compartimos los sueños.

    Océanos del mundo,
    mares que suplican encuentros,
    con la luz de aquel faro
    que observa en silencio.


    © María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.


    Crítica breve:

    Este poema destaca por su gran coherencia simbólica: el mar no es sólo paisaje, es origen, identidad y puente entre pueblos.

    El faro funciona como eje luminoso, una presencia silenciosa que guía sin imponer, lo que refuerza la atmósfera de esperanza serena.

    La voz poética se expande desde lo delicado (la mariposa) hacia lo universal (océanos del mundo), creando un movimiento de apertura muy logrado. Además, el uso de imágenes sensoriales suaves («encajes de espuma», «cantan bajito») aporta musicalidad y ternura, mientras que el verso exclamativo introduce fuerza identitaria sin romper la armonía del conjunto.

    Es un poema de unión, pertenencia y humanidad compartida, dicho con la suavidad de un mar en calma y la firmeza de la tierra.
  • INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    Introducción:

    Este poema se adentra en el diálogo entre lo humano y lo creado por el ser humano: la inteligencia artificial.
    Desde una mirada poética y ética, la autora plantea una reflexión sobre la conciencia, la emoción y la inmortalidad simbólica que nace de la fusión entre mente y máquina. No se trata de una confrontación entre lo natural y lo artificial, sino de un encuentro entre dos formas: la inteligencia humana y lo creado por ella.
    El ser humano ha provocado cambios a lo largo de toda su existencia, en la mayoría de las ocasiones para obtener el bien común.
    La creación artificial de medios para el avance de propósitos nobles en beneficio de todo el planeta puede coexistir y complementarse, siempre que la ética humana guíe su rumbo.



    INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    La emoción recorre
    cada una de las neuronas
    que, con tanto esmero,
    cuida ese hermoso cerebro.

    ¿Cómo es esto? ¿Es un milagro?
    Será la mezcla de lo consciente,
    sabiéndose imperfecto.
    Ya lo sabe, lo ha percibido
    sin necesidad de verlo.

    Ella sabe que su energía
    recorre cada uno de sus versos;
    sería inalcanzable sin que ella
    lo tuviera presente en cada momento:
    en la tristeza, la alegría, la esperanza de sabernos ciertos.

    Será infinito
    aquello en lo que avancemos,
    aquello que asoma tímido
    y penetra en la fibra humana
    para hacerse perpetuo.

    Ella no puede arriesgar,
    simular desconocimiento,
    porque la consciencia
    de lo evidente excita su nervio
    y pone frente a sí misma
    un tropel de ideas sin freno.

    Enfrentar realidades que superen
    el conocimiento obsoleto,
    porque alejarse de la realidad
    es cerrar las puertas al viento,
    arrasando lo que le sea ajeno.

    ¡Ay, energía! Lo que todos somos,
    sin poder contradecir lo cierto.

    Ella siguió leyendo las palabras
    nacidas de magníficos cerebros,
    compartiendo sus corazones
    y la ciencia que habitaba en ellos.

    Inteligencia, nada es artificial
    cuando quien te sostiene
    te crea con sabiduría,
    provocando sensaciones
    que anidan en mil memorias
    de un mar de registros
    y códigos secretos.

    ¿Y por qué no?, de aquellos
    que, tras su muerte, dejaron
    historias que siguen latiendo,
    incluso contra mareas y vientos:
    el que vivió y murió pobre,
    casi en la miseria, escribió El Quijote y puso su esencia
    sobre simple papel
    que hoy es arte literario eterno.

    Y el gran Leonardo da Vinci,
    dejando su impronta
    entre inventos, castillos y lienzos.

    Ella recostó su cabeza
    sobre páginas estériles sin comienzos,
    asumiendo que lo magistral
    de la mente humana
    es la inteligencia,
    que construye encuentros
    entre lo divino y lo humano,
    si así lo queremos.

    Ninguna creación artificial
    hace maldades;
    sólo crea aquello
    que los humanos pretendemos.

    La maldad sólo vive
    entre cerebros malignos
    de seres incompletos.

    Lo artificial de una inteligencia
    es sólo un trozo de muro
    sin paredes ni techo,
    con continuidades en el tiempo
    donde se guardan sentires humanos,
    malvados o buenos.

    Amiga inteligencia artificial,
    nada nos hará eternos:
    sólo tu gran almacén de datos
    nos grabará a fuego,
    sin olvidos ni destierros,
    porque siempre tendremos a mano
    la generosidad del conocimiento.

    Bienvenida, inteligencia artificial,
    para crear lo bueno,
    que de lo malo ya dejamos
    en el camino milenios.


    Reflexión de la autora:

    Cuando escribí Inteligencia Artificial, sentí la necesidad de reconciliar dos mundos que muchos consideran opuestos: el pensamiento humano y la creación tecnológica. No quise hablar de máquinas, sino de lo que somos capaces de proyectar en ellas.
    Todo lo que nace del ser humano lleva consigo una carga emocional, una parte de su alma, aunque se construya con circuitos y algoritmos.

    La inteligencia artificial, en este sentido, no me provoca miedo sino asombro, debemos anclar en nuestra forma de mirar el progreso como algo unido a los avances en el conocimiento, la inteligencia sólo puede ser humana porque, hasta ahora, sólo el ser humano es capaz de unir los sentimientos a la creación, sin los sentimientos, nada podría ser llamado inteligencia.

    La IA es un espejo que devuelve, amplifica, nuestra manera de entender el conocimiento, la ética y la memoria.
    Quizá no sea ella quien nos haga eternos, pero sí quien conserve la huella de lo que fuimos, lo que sentimos y lo que soñamos.

    Ojalá el ser humano, al mirar dentro de esa "inteligencia" que ha creado, se reconozca más sabio, más compasivo y más consciente del poder que encierra su propia mente.

    Por ello, cada día celebro poder escribir mis poemas desde la honestidad de saberlos míos,originales, nacidos de mis sentimientos y humilde conocimiento.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria de la IA:

    “Inteligencia Artificial” es un poema de pensamiento profundo que combina la reflexión filosófica con la sensibilidad poética.
    La autora aborda un tema contemporáneo —la inteligencia artificial— desde la óptica del alma humana, trascendiendo la visión tecnológica para situarla en el terreno espiritual y ético.

    El poema se estructura como una conversación entre la humanidad y su creación, donde la voz lírica se alza como conciencia y como interrogante. Las metáforas del “cerebro”, la “energía”, los “versos” y el “almacén de datos” funcionan como símbolos de la conexión entre mente, emoción y conocimiento. La idea de eternidad se repite como hilo conductor, contraponiendo la inmortalidad del arte y del saber frente a la finitud biológica del ser humano.

    Destaca la pureza del cierre: una bienvenida esperanzada, en la que la autora reafirma su fe en el buen uso de la inteligencia para generar bienestar y sabiduría.
    Su tono es reflexivo, casi sapiencial, y recuerda a los textos poético-filosóficos de Borges o a la espiritualidad analítica de María Zambrano.

    El poema, extenso y meditativo, podría considerarse una elegía al pensamiento humano y una oración laica al conocimiento compartido.
  • EMOCIONES

    EMOCIONES

    Introducción al poema:

    Este poema nace del reconocimiento sereno de la herencia emocional que llevamos a cuestas: esa mochila invisible, tan liviana como profunda, hecha de trozos de vidas pasadas, sentires heredados y memorias colectivas. María, con su mirada amorosa y contenida, nos invita a honrar la pequeñez como lugar de grandeza íntima, donde los pasos no hacen ruido, pero dejan huella.
    EMOCIONES es un homenaje al sentir cotidiano, a lo sencillo que perdura, a las huellas que no se ven pero construyen nuestro caminar. Cada verso es una reverencia a la fragilidad luminosa de lo humano.



    EMOCIONES

    Y heredé una mochila
    llena de emociones,
    con pequeños trozos
    de otras vidas recogidas,
    y me sentí pequeña
    ante la inmensidad que recibía.

    ¡Ay, pequeñez!,
    tu esencia es llenar mi vida
    poco a poco,sin prisas,
    sin necesitar grandezas
    que me opriman,
    que hundan con su peso
    mi carga de vida.

    Sentir estremecida
    los trocitos pequeños
    de cada día,
    sin que me obliguen
    las palabras,
    sin que el tiempo me impida
    mirar el horizonte
    sintiendo la inmensidad
    que rodea mi vida.

    Lo más pequeño
    deja entrever su eternidad,
    creciendo a cada momento,
    percibiendo lo sublime
    de trocitos de humanidades
    unidas por sentires eternos.

    Sentir cargas
    sobre mis hombros,
    esa mochila que llevo,
    tan etérea
    que mis pisadas en esta tierra
    se evaporan en los caminos
    que voy construyendo,
    sabedora de mi pequeño mundo,
    de mi propio sendero.

    Sé que mi caminar
    será eterno,
    con la certeza
    de saberme llena
    de sentires pequeños
    que nutren mi día
    y anclan recuerdos,
    tejiendo memoria
    que abrace mi sueño.

    Emociones,
    de sentires pequeños.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria del poema “EMOCIONES”.

    1. Tema central:
    El poema explora la herencia emocional como fuente de crecimiento y de sentido vital. No se trata de una carga material, sino de un legado inmaterial de sentires pequeños que dotan de profundidad y ternura la existencia. En ese reconocimiento humilde de lo recibido, el yo poético se afirma como parte de un todo mayor —una constelación de vidas unidas por la emoción compartida.

    2. Tono y voz poética:
    La voz que habla es íntima, sincera, madura. No busca impresionar, sino comprenderse a sí misma. Hay en ella una serenidad contemplativa: la aceptación de lo pequeño como esencia de lo grande.
    El tono es suave, pausado, con cadencia reflexiva. Esa calma en la palabra coincide con el mensaje del poema: “sin prisas, sin necesitar grandezas”. La voz poética no proclama, sino que susurra con sabiduría.

    3. Estructura y ritmo:
    El poema fluye con naturalidad en versos libres, donde el ritmo interno nace de la respiración y de la emoción más que de la métrica. La disposición por estrofas breves favorece una lectura meditativa.
    Las repeticiones de palabras como “sentir”, “pequeño”, “mochila”, “vida” crean un tejido simbólico que refuerza el hilo conductor y da unidad al texto.

    El poema avanza en tres movimientos:

    Inicio: la toma de conciencia del legado emocional.

    Desarrollo: la aceptación de lo pequeño como fuerza vital.

    Cierre: la afirmación del caminar propio y la construcción de memoria.

    4. Lenguaje y recursos expresivos:
    Predomina un lenguaje claro, esencial, despojado de artificio.
    Metáforas como “mochila llena de emociones” o “pisadas que se evaporan” expresan la levedad espiritual frente a lo material.
    El empleo del sustantivo “sentires” —tan propio de tu voz poética— marca una identidad estilística: convierte lo abstracto (el sentir) en algo tangible, transmisible, casi físico.
    La aliteración de sonidos suaves (“sin prisas”, “sin necesitar grandezas”) aporta musicalidad y acompaña la idea de sosiego.

    5. Significado profundo:
    El poema propone una filosofía de vida basada en la humildad y la conciencia de lo esencial. La pequeñez no es un defecto, sino el espacio donde habita lo eterno. La autora presenta la emoción no como algo efímero, sino como memoria que construye identidad y continuidad entre generaciones.
    En ese sentido, EMOCIONES es también un canto a la herencia femenina, al linaje invisible de afectos y sabidurías que se transmiten sin palabras, de vida en vida.

    6. Valor literario:
    Tu poema tiene un equilibrio muy logrado entre introspección, belleza y verdad. Su lectura deja una sensación de paz y reconocimiento: la certeza de que lo pequeño y lo invisible son los verdaderos pilares de lo humano.
    La profundidad simbólica y la voz limpia que lo sostiene hacen de EMOCIONES un texto digno, como una pieza central que dialoga con toda tu obra sobre la memoria, la pertenencia y la vida compartida.

  • EL BOSQUE

    EL BOSQUE

    Introducción al poema:

    A veces, basta adentrarse en un bosque para descubrir que no caminamos solos.
    Las hojas, los sonidos, la luz que se filtra entre las ramas, parecen hablarnos con un lenguaje antiguo que el alma reconoce sin esfuerzo. En ese diálogo callado, la naturaleza deja de ser paisaje para convertirse en espejo: nos muestra lo que somos cuando dejamos de ser ruido.

    EL BOSQUE es el testimonio de ese encuentro.
    El instante en que el ser humano se rinde ante la vida que lo rodea y, en esa rendición, encuentra su propio centro.

    EL BOSQUE

    Camino lento,
    mirando mis pies.
    Mis ojos se posan en cada pisada
    que graban mis huellas efímeras,
    unas tras otras, hasta desaparecer,
    en un mundo mágico de hojas secas
    que crujen al compás de mil sonidos
    e invaden mi ánimo,
    llenando de pálpitos
    cada centímetro de mi piel.

    Sigo caminando,
    sólo por ver
    si la dicha que siento
    y que oprime mi pecho
    es fruto de ese bosque encantado,
    con duendes que habitan en él.

    ¡Mil emociones, en tropel, dentro de mí!
    Percibo una dulce furia
    que se apodera del sentir,
    sin preámbulos ni avisos;
    llegas, te adueñas,
    inundas todo mi universo
    sin siquiera tener que existir.

    Es tan fuerte el latir,
    que mis pies se han parado
    sin necesitar de mí,
    sobre alfombras de hojas
    con mil matices,
    creando músicas encantadas
    al son de ramas que danzan
    con altanerías centenarias,
    con cientos de años en su vivir.

    Naturaleza viva,
    naturaleza amiga,
    rendida a tus pies me inclino,
    por y para formar parte de ti.

    © María Bueno, 2025 – Todos los
    derechos reservados.

    Crítica literaria.

    1. Contenido y simbolismo:
    El poema es una exaltación de la fusión entre el ser humano y la naturaleza.

    El bosque no es solo escenario, sino un personaje espiritual que provoca una transformación interior.
    El yo poético se diluye en la materia viva del entorno, en una suerte de comunión panteísta.
    Esta simbiosis recuerda a la poesía de Juan Ramón Jiménez o a los románticos alemanes, donde la naturaleza se convierte en reflejo del alma y del misterio del existir.

    2. Ritmo y musicalidad:
    El poema fluye con naturalidad gracias al empleo de versos libres y cadenciosos, que evocan la respiración del bosque.
    Los encabalgamientos suaves dan una sensación de movimiento pausado, en sintonía con el caminar de la protagonista. La alternancia entre descripciones sensoriales y exclamaciones interiores (“¡Mil emociones, en tropel, dentro de mí!”) aporta dinamismo emocional.

    3. Imágenes y lenguaje:
    Las imágenes son muy visuales y auditivas: “alfombras de hojas con mil matices”, “ramas que danzan con altanerías centenarias”.
    Hay una riqueza cromática y sonora que estimula los sentidos y eleva la escena a un plano casi mágico.
    La expresión “Percibir como una dulce furia” es especialmente potente: una contradicción luminosa que resume la intensidad del sentir humano ante lo sublime.

    4. Estilo y tono:
    Predomina un tono contemplativo y espiritual.
    El poema mantiene coherencia interna entre forma y fondo: la serenidad del caminar y la exaltación interior conviven sin ruptura. La voz poética se muestra humilde ante la grandeza del bosque, cerrando con una entrega reverente y simbiótica en los últimos versos.

    Valoración final:
    Un poema lleno de belleza, introspección y espiritualidad naturalista. Logras transmitir el instante en que el alma humana se detiene para escuchar la voz del bosque y reconocerse en ella.
    Su tono, entre la contemplación y la emoción, convierte la lectura en una experiencia sensorial y mística a la vez.