Autor: María Bueno

  • MERCADEO

    MERCADEO


    Introducción al poema MERCADEO:

    El poema MERCADEO se adentra en la reflexión sobre el verdadero valor de la riqueza, contraponiendo lo material a lo inmaterial.
    Desde una mirada crítica hacia los mercados y las lógicas de poder que convierten la vida en mercancía, la voz poética reivindica los tesoros invisibles: la conciencia, los valores heredados, la memoria colectiva y la dignidad humana.
    En sus versos, late una advertencia contra la superficialidad del consumo y, al mismo tiempo, un canto esperanzador hacia lo esencial, aquello que no puede ser comprado ni vendido.

    MERCADEO

    Siempre me inculcaron
    que la riqueza
    es mucho más que lo atesorado,
    cuando lo que tienes
    son bienes inmateriales,
    sin tiranías de mercados.

    Desde mi conciencia
    más temprana
    sé que solo es mío lo heredado
    por las vivencias de mis gentes,
    que llenan de valores
    un mapa dibujado
    para no perderme
    entre vanidades,
    éxitos o lamentos fracasados.

    Las riquezas materiales
    son suficientes
    si cubren lo necesario,
    porque el resto de necesidades
    nacen de lo soñado,
    y solo precisan alma
    para ser reservado,
    como un tesoro valioso,
    sin vendedores
    que subastan humo
    con la alevosía
    de saber lo necesitado,
    engordando un patrimonio
    rehén de mil mercados.

    Flotillas llenas de grandes humanos,
    sin más interés que despertar
    de ese letargo entre aguas
    de un mar sin propietarios
    que nos está matando.

    Tener conciencia de lo que somos
    es enfrentar la vida paso a paso,
    sabiendo que nada tenemos
    y que nada nos llevamos.

    Aguas bravas
    bajo flotillas cargadas,
    de corazones blancos.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Análisis breve:

    El poema se construye sobre una tensión entre dos mundos: el mercado material, que domina con sus cadenas de humo y necesidad, y el universo inmaterial, donde habita la riqueza auténtica: valores, memoria, conciencia y humanidad.
    La metáfora del mar sin propietarios, cargado de flotillas humanas, evoca un espacio común que debería ser compartido, pero que es amenazado por la avaricia y el egoísmo.

    El tono es reflexivo y crítico, con un trasfondo ético que denuncia la fragilidad de lo material frente a lo eterno del espíritu.
    Al final, la voz lírica deja un mensaje de humildad: la vida se transita con lo esencial, y nada de lo acumulado nos pertenece realmente.
  • DOÑA PAQUITA

    DOÑA PAQUITA

    SU CUADERNO GUARDA SU TIERNA SONRISA
    Introducción al poema:

    Este poema es un homenaje a Doña Paquita, una mujer entrañable cuya vida estuvo marcada por la alegría sencilla, la ternura y una generosidad que iluminaba a todos a su alrededor. Su ausencia deja un vacío profundo, pero también un legado de sonrisas y memorias compartidas. En estas líneas se guarda el eco de su risa, su fuerza cotidiana y la huella imborrable que dejó en quienes tuvimos la fortuna de conocerla.

    Hace pocos días en mi último encuentro con Doña Paquita:

    —¡Buenos días!
    —¿Cómo estás, hija?
    —¡Doña Paquita, qué gusto verla de nuevo!

    —Sí, llegamos hace pocos días de la capital.
    —Había pensado ir a verte, pero no puedo caminar sola, ni siquiera para cruzar la calle y pegar en tu puerta. Ya sabes que me gusta saludarte siempre que vengo.

    —A mí también me encanta verla, tan alegre y con su ánimo y sonrisa eterna, da gusto estar cerca de usted.
    —Me caí hace unos meses y me operaron, ¡pero mira!, me sostengo sin andador ni nada.

    Doña Paquita se levantó del asiento de su pequeño patio, la entrada de su casa de toda la vida. Ese banco podría contar mil historias, tejidas con la ternura y la fuerza del querer de esta mujer, de complexión pequeña pero con una grandeza de alma y coraje que siempre la acompañaron.

    Poema dedicado a Doña Paquita, una gran y buena mujer:

    SU CUADERNO GUARDA SU TIERNA SONRISA

    Cuando el trajín del día bosteza
    y se va retirando al compás
    del ruido de platos y cubiertos
    que chocan cual batalla,
    bajo un chorro de agua
    que les devuelve el brillo,
    a sabiendas de que mañana
    todo volverá a empezar
    entre viandas y buen vino para brindar,
    porque se dice y comenta
    que el gran cumpleaños de Doña Paquita
    habrá que celebrar.

    Casi cien años cubren
    esas capas de vida
    que guardan el hermoso corazón
    de una anciana que regaló siempre
    su sonrisa a quien se acercaba a su hogar.

    La mañana clara y calurosa
    me deja ver que la puerta de su casa,
    frente a la mía,
    ha quedado cerrada una vez más,
    hasta que Doña Paquita regrese al pueblo
    y encienda la luz sobre su puerta,
    como ejemplo de generosidad,
    para que la claridad siga siendo guía
    de quienes pasan por la calle,
    donde los vecinos aún se saludan
    con afecto y bondad.

    Doña Paquita tiene la virtud
    de hacerse necesitar:
    su cariño y su vida,
    cargada de sabiduría,
    llenaban las páginas de una libreta,
    donde cada noche escribía
    sus sentires y vivencias
    del día a punto de terminar.

    El corazón de la anciana
    se despidió de mí,
    sin que yo advirtiera
    que era la última vez que la abrazaría,
    la última vez que le diría:
    “Doña Paquita, su alegría de vivir
    teje ilusiones en los demás.”

    Su ternura cargada de humanidad
    me respondió:
    “¡Ay, hija!
    Espero que vuelva a verte
    algunos años más.”

    Y así será,
    aunque su corazón se haya apagado
    hace pocas noches,
    aunque la luz de su puerta
    ya no vuelva a encenderse,
    nunca dejará de alumbrar
    la calle que tantas veces cruzó
    para regresar a su pueblo, a su hogar.

    Doña Paquita, su cuaderno guarda
    mil historias por contar.
    Un renglón pequeñito
    guarda mi cariño,
    que ella se lleva consigo
    por siempre jamás.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    El sentido y sentir del poema:

    El poema “Su cuaderno guarda su tierna sonrisa” se construye como un lamento triste lleno de ternura y gratitud hacia la figura de Doña Paquita. La voz poética combina la memoria cotidiana —los platos, el banco del patio, la luz encendida en la puerta— con una dimensión simbólica, que convierte esos pequeños gestos en metáforas de permanencia y legado espiritual.

    La estructura se articula en tres movimientos claros:

    1. La vida activa y los detalles del día a día que retratan a la anciana en su rutina luminosa.

    2. El recuerdo íntimo, donde la poeta evoca las conversaciones, los abrazos y las páginas de la libreta que guardaban su sabiduría.

    3. La despedida, cargada de emoción contenida, donde la ausencia física se transforma en una presencia simbólica que sigue alumbrando la calle y la memoria de los suyos.

    En lo estilístico, destacan la sencillez y naturalidad del lenguaje, que refuerzan la autenticidad del homenaje.

    Los versos, cercanos y directos, transmiten el sentir sincero de una pérdida reciente, sin artificio, con la fuerza de lo vivido.

    El poema, celebra la vida y la huella afectiva de Doña Paquita, convirtiéndose así en un retrato entrañable y universal de una mujer buena y de un ser humano grande.

    Doña Paquita, con todo mi respeto y cariño,
    María Bueno
  • UNA MUJER Y SU CARGA

    UNA MUJER Y SU CARGA

    Introducción al poema «UNA MUJER Y SU CARGA»,:

    Este poema nació del peso que tantas mujeres cargan sin que el mundo lo note. Un peso que no siempre se ve, pero que es constante: el de cuidar, el de resistir, el de dar sin tener.
    Dolores no es solo un nombre: es el rostro de muchas mujeres que, tras una jornada de trabajo duro, todavía encuentran fuerzas para volver a casa con algo que alegre a sus hijos.
    En sus bolsas no hay lujos ni estrenos, pero sí ternura envuelta en trozos de lo que otros desecharon.
    Este poema es para ellas.
    Para las que caminan deprisa, con la mirada baja y los brazos marcados por el esfuerzo.
    Para las que saben que hasta una muñeca manca puede ser un tesoro.
    Y para quienes aprendimos de ellas que la dignidad no necesita adornos: basta con tener el corazón lleno y el alma blanca.

    Honra a las mujeres como Dolores, reales, anónimas, incansables. Y a las niñas que reciben amor en forma de muñecas mancas, pero completas en ternura. Es un canto al ingenio de quien no tiene, pero da, y al alma que se alza con orgullo a pesar de la precariedad.

    UNA MUJER Y SU CARGA

    ¡Cómo pesa esto!

    Dolores casi corría,
    por lo tarde que era,
    para llegar a su casa.
    Su mirada fija en la acera,
    por la que avanzaba.

    Casi no levantaba la cabeza
    para no desnivelar el ritmo
    que marcaba el peso que cargaba
    en cada uno de sus brazos,
    casi estrangulados por las asas
    de cada bolsa que colgaba
    tal cual pesas bien equilibradas.

    Unos zapatos negros y lustrosos
    asomaron ante su vista,
    sobre aquel «marchapié»
    que sus alpargatas pisaban.

    ¡Señora! ¿Dónde va tan cargada?
    ¿Qué lleva en esas bolsas abultadas?
    Su carrera me obliga a comprobar
    si la carga es digna de no ser sancionada.

    Dolores levantó su cabeza
    para ver quién osaba pararla:
    voy camino de mi casa, señor agente,
    ¿no ve que no puedo con mi alma
    por un día de duro trabajo que aún no acaba?

    Señora, ¡abra las bolsas,
    que seré yo quien compruebe
    qué lleva su carga!

    Señor, llevo trozos de alegría
    a una niña que me espera
    con su alma blanca,
    sin saber que cargo juguetes
    con los que ella soñaba.

    Dolores depositó las bolsas
    sobre la acera para ser registradas:
    una muñeca manca asomó su dulce mirada,
    un trozo de disfraz infantil
    doblado la acompañaba,
    la desinflada pelota quedaba aplastada
    por tacos de colores desgastados
    que un castillo formaban.
    En la otra bolsa el pan se apretaba
    junto a garbanzos ruidosos,
    aceite y una cacerola desconchada.

    ¿Qué es todo esto que guarda?
    Guardo restos de juguetes
    que desecharon niños
    de una familia adinerada,
    con la que trabajo a diario
    limpiando su casa.
    Son trocitos de alegría
    para una niña que me espera,
    no verá el brazo que le falta
    a una muñeca desechada,
    sólo sentirá que quiere cuidarla
    para que aún con un solo brazo
    pueda abrazarla.

    Cargo en mis bolsas esperanzas,
    para que a mi niña no le falte nada.

    El agente se cuadró
    ante aquella mujer agotada.
    Señora, llegue cuanto antes,
    la inmensa carga que lleva
    es pura vida atesorada
    para una pequeña alma,
    gemela de la suya
    y de sus entrañas.

    Dolores siguió su camino
    con su corazón lleno,
    con su alma clara
    y su cabeza, bien alta.


    *Marchapié: 
    Es una expresión que se sigue usando muy al Sur de Andalucía para decir que nos subimos a la acera o al bordillo de la calzada.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    CRÍTICA INDEPENDIENTE DEL POEMA:

    María, tu poema “UNA MUJER Y SU CARGA” tiene una fuerza narrativa y simbólica que lo convierte en algo más que un simple poema: es un retrato social y humano. Te comparto mi crítica:

    Aspectos destacados

    1. Estructura narrativa

    El poema se desarrolla como una pequeña historia, con personajes (Dolores, el agente, la niña) y un conflicto (la carga y la sospecha). Esto le da un aire casi teatral, donde los versos funcionan como escenas que avanzan.

    La tensión narrativa (el agente que detiene a Dolores) está muy bien lograda y desemboca en un final emotivo y esperanzador.

    2. Realismo social

    Refleja con gran sensibilidad la dignidad de las mujeres trabajadoras, que cargan más que bolsas: cargan vida, esperanza y sacrificio.

    El contraste entre lo “desechado” (los restos de juguetes, la muñeca manca, la pelota desinflada) y lo “valioso” (la alegría de la niña, el amor de la madre) es conmovedor y muy eficaz.

    3. Imágenes potentes

    “Casi estrangulados por las asas” transmite físicamente el dolor y el esfuerzo.

    “Cargo en mis bolsas esperanzas” resume poéticamente toda la intención del texto.

    La metáfora final, en la que el agente reconoce que la carga es “pura vida atesorada”, cierra con fuerza y dignidad.

    4. Lengua viva

    El uso del andalucismo “marchapié” enriquece el poema con autenticidad y raíz local.

    El diálogo da dinamismo y aporta oralidad, lo que acerca aún más al lector.

    Valoración final

    Es un poema luminoso dentro de la dureza que refleja. Con un tono costumbrista y humano, transformas una escena cotidiana en un canto a la dignidad de las madres trabajadoras y al valor de lo pequeño. Transmite ternura, sacrificio y justicia poética.

    En esencia, logras que Dolores no sea solo una mujer, sino el símbolo de muchas.
  • SANGRE DERRAMADA

    SANGRE DERRAMADA

    Introducción al poema:

    “Sangre derramada” es un poema de alta dureza emocional que se sumerge en el dolor de la maternidad truncada y en la injusticia que arrebata la vida antes de florecer. La voz poética transmite la angustia de una mujer que, encarcelada tanto física como simbólicamente, carga con la ausencia de un hijo perdido, sin poder ofrecerle ni siquiera el reposo de una tumba real. El texto se convierte en un lamento por las vidas inocentes que la violencia o la represión silencian, y a la vez, en un grito contra la deshumanización y la injusticia.

    SANGRE DERRAMADA

    Ella abrazó su vientre
    sabiendo que vivía,
    sabiendo que la sentencia
    merodeaba escondida
    como alma maldita.

    Mecía los ojos del alma
    el nacer de aquella vida,
    que sólo clamaba
    por el abrigo de un abrazo,
    de nanas inventadas.

    Siente el latir
    de un pequeño corazón
    dentro de sus entrañas.

    ¡Ay, mujer!
    Llora tu dolor
    en esa celda encerrada.

    No hay llaves que liberen
    el infinito camino que trazas,
    que atrapará tu vida
    hasta tu última madrugada.

    Sabes que siempre vivirás
    sintiendo que meces la nada,
    que tus brazos abarcarán
    el sueño de pañales
    y falsas mortajas.

    No tienes dónde honrar
    tu trozo de vida robada;
    todo fue destruido,
    sin rastro de esa vida alumbrada.

    Eres tú, esa madre olvidada,
    desaparecida sin voz ni palabras,
    sin poder decir frente a tu hijo parido:
    “Eres el horizonte de mis mañanas”.

    No hay lágrimas que verter
    sobre una tumba inventada.

    No quedan esperanzas
    cuando cuerpos inocentes
    reposan sin vida
    sobre tierras encharcadas
    con su propia sangre derramada.

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    Crítica breve independiente:

    El poema logra conmover profundamente, pues la imagen de la maternidad rota, atravesada por la violencia y el olvido, se presenta con fuerza lírica y carga simbólica. El ritmo está bien marcado en su cadencia de lamento y plegaria. Destaca la tensión entre lo íntimo (el vientre, el abrazo, los pañales) y lo universal (la sangre derramada como símbolo de todas las vidas inocentes truncadas). 
    la fuerza de los versos finales, tienen un cierre estremecedor.
    
    
  • LAS IMAGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

    LAS IMAGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

    Introducción al poema:

    Este poema nace del impacto emocional de presenciar, aunque sea a través de una pantalla, el horror de la guerra y la violencia. La voz poética denuncia con crudeza la distancia absurda entre la comodidad del hogar y la brutalidad que se despliega ante nuestros ojos, sin filtros ni misericordia. “Las imágenes pueden herir su sensibilidad” —esa advertencia tantas veces repetida— se transforma aquí en ironía amarga: lo que hiere no son las imágenes, sino la realidad de un mundo consumido por la avaricia, el poder y la inhumanidad.
    Se tapa los ojos
    con la intensidad de un miedo
    que atrapa todo su ser,
    como si en cualquier momento
    fuera a perecer.

    LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD

    Se esconde tras sus brazos
    sin poder entender nada
    de lo que no quiere ver.

    ¡Dios mío, esa barbarie
    de cuerpos destrozados!
    ¡Esa normalidad frente al horror
    de seres mutilados,
    frente a la atrocidad
    de niños y adultos abandonados!

    Frente a una pantalla,
    un sofá es mudo testigo de la sinrazón,
    sin límite de sufrimiento y horror,
    sin piedades, sin compasión.

    "Las imágenes pueden herir su sensibilidad..."

    ¡No, las imágenes no hieren!,
    matan el corazón,
    atraviesan el alma
    dejando grabado a fuego
    una única reflexión:
    la Tierra está agotada
    por la voracidad de avaricias,
    por conquistas de un todo
    que doblegue la razón.

    Mientras tanto,
    una pantalla de televisión
    sigue su discurrir
    frente a un sofá vacío,
    por la desaparición
    y la inhumana devastación
    de las almas que se cobijaban
    dentro de un corazón.

    Estas imágenes deben herir su corazón...

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    Crítica breve

    Es un poema directo, valiente, que no se oculta tras metáforas suaves: muestra el horror tal como lo percibe el alma sensible de quien lo contempla. Tiene fuerza en su denuncia y honestidad en su sentir.

    Fortaleza: El contraste entre el sofá, la pantalla y la barbarie es muy poderoso; subraya la anestesia del mundo moderno ante el sufrimiento.
    En esencia, es un grito humano contra la indiferencia, un poema que incomoda para despertar conciencias —y eso es, en sí, un acto de profunda valentía poética.
  • TEJADO DE LATÓN

    TEJADO DE LATÓN

    Introducción al poema

    TEJADO DE LATÓN:

    En Tejado de Latón, la autora nos transporta a la infancia vulnerable, a una noche inhóspita que cae con la furia de la lluvia y el peso del miedo. El poema evoca la crudeza de la pobreza —un techo frágil, un frío que se cuela sin permiso, sombras que juegan con la imaginación de unos niños asustados— y la fuerza amorosa de una madre que, con su voz, transforma el temor en cobijo. A través de versos cargados de imágenes sensoriales y emoción íntima, María Bueno nos muestra la dignidad que habita incluso en los entornos más humildes, y el poder invencible de una madre que, con ternura y fantasía, levanta fortalezas invisibles para proteger a los suyos. Un homenaje lleno de ternura a esa figura materna que, en medio de la adversidad, se vuelve faro y refugio.

    TEJADO DE LATÓN

    La lluvia cae a plomo,
    el fin del mundo,
    sin luna ni estrellas.
    Por momentos,
    toda la barraca suena.

    El frío traspasa la manta
    con descaro y soberbia;
    se sabe poderoso,
    por encima de la débil presencia
    de unos niños
    que duermen y tiritan
    al son de una noche negra.

    La luz del candil alumbra
    las sombras siniestras
    que se acercan a la cama,
    sin pies ni cabezas.

    —¡Hay un monstruo en mi cabecera!
    —No, es solo la ropa
    que colgué en ella,
    convertida en sombras
    cuando la noche llega.

    La voz de mi madre
    aleja mis miedos
    allende fronteras:

    «Cierra los ojos,
    piensa en moradas
    de paredes fuertes,
    con luces brillantes
    y mantas gruesas,
    que calienten los huesos
    que el frío atraviesa».

    Sentires de niños,
    con almas llenas
    de tiernas palabras,
    de voces eternas,
    que vivirán muy dentro,
    pegadas a ella.

    Mi madre,
    un ser invencible,
    un titán cargadito de estrellas.

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    Crítica literaria de TEJADO DE LATÓN:

    El poema Tejado de Latón es un viaje sensorial y emocional a un tiempo de vulnerabilidad y ternura, donde la crudeza de la realidad se entrelaza con la fortaleza del amor materno. La primera parte del poema destaca por su atmósfera: la lluvia “a plomo”, el frío que “traspasa la manta”, el candil que proyecta “sombras siniestras”. Todo esto crea un escenario visual y sonoro muy potente, donde el miedo infantil cobra vida. La elección del título es acertada: el latón sugiere un material frío, humilde, que no aísla, sino que amplifica el sonido de la lluvia, reforzando la sensación de precariedad.

    Narrativamente, el poema progresa con equilibrio: inicia con el miedo, transita hacia la revelación inocente (el “monstruo” no es más que ropa colgada) y concluye en un homenaje a la madre. Este arco le otorga unidad y sentido, convirtiendo una escena de miedo en una declaración de amor y gratitud. La voz materna que apacigua, no solo calma el temor inmediato, sino que siembra en el niño la capacidad de imaginar refugios seguros, un acto de amor que trasciende el momento.

    Desde el punto de vista estilístico, se combinan versos de ritmo pausado con otros de carga emocional intensa, generando una musicalidad libre, pero coherente. La imagen final —la madre como “un titán cargadito de estrellas”— es poderosa, simbólica y emotiva: transforma a la madre en figura cósmica, invencible, portadora de luz en medio de la oscuridad.

    En suma, Tejado de Latón es un poema íntimo, honesto y lleno de imágenes vívidas, capaz de conectar con la memoria de la infancia, la fragilidad ante el miedo y el valor inmenso del amor materno. Su fuerza reside en cómo convierte una escena doméstica, humilde y fría en una oda cálida a la protección y el afecto.

  • INTENSO DOLOR

    INTENSO DOLOR

    Introducción al poema:

    “Intenso dolor” es un grito poético que surge del desconcierto y la herida profunda que dejan la violencia, la injusticia y la deshumanización. A través de imágenes de asco, vacío y desgarro, la voz lírica denuncia la separación entre los seres humanos y la Tierra, su madre fecunda y generosa. El poema se eleva finalmente en un llamado a la conciencia, a la reconciliación y al amor fraterno, recordando que la pertenencia a la vida no puede fragmentarse en muros ni ambiciones. Es una súplica para que la humanidad recupere lo esencial de sí misma.


    INTENSO DOLOR

    Y un día pasó,
    todo se volvió pequeño,
    inaccesible, lejano.

    Mi estómago se hizo presente
    sin que nada estuviese cercano,
    sin que nada aliviase mi repugnancia,
    ese asco que enraíza
    hasta el flujo más lejano.

    Nos volvimos humanos
    cuando lo que pretendemos
    es hacernos daño.
    Ese daño que infligen
    no sólo unos,
    también muchos cuantos.

    Qué pequeños, qué insensatos,
    cuánta inmensidad de lo desconocido
    baja sin freno mi ánimo.
    Cuántas pequeñas vidas
    dentro de nuestros años,
    dentro de mil vivencias,
    dentro de cada paso.

    Ese sentir nauseabundo
    que destruye lo más humano.
    Miles de vidas arrasadas,
    seres vivos destrozados,
    porque miles de malditos muros
    nos vienen separando,
    destruyendo sin medida
    todo lo que hemos creado.

    Manos que blanden armas
    para robar lo soñado,
    lo creado por tu vientre
    que no deja de estar preñado
    de vida, luz, agua…,
    todo lo que necesitamos.
    Todo aquello que pertenece
    no sólo a unos pocos,
    sino a todos los seres,
    incluido el humano.

    Ese maldito sentimiento de poder
    sobre tus propios hermanos,
    hermanos de una Tierra noble
    fecundada sin descanso,
    una Tierra en estado eterno
    de esperanzas y quebrantos,
    una Tierra de eternidades claras
    con conciencia de finitos plazos.

    Sentires de un presente feroz,
    de un porvenir quebrado,
    de pertenencias a tribus
    que sólo pretenden usarnos,
    como si sólo fuéramos el medio
    para conseguir lo anhelado:
    un trozo de cada vida,
    un mundo destrozado.

    Nada es necesario
    cuando pretendemos tanto.
    ¡Tanto, tanto!
    ¿Qué es todo esto
    que ahora estamos llorando?

    ¡Ay, conciencia!,
    eres el tesoro guardado,
    la única que podrá rescatar,
    dentro de lo destrozado,
    las almas perdidas
    que lloran sin descanso.

    Inmensidades creadas,
    pensamientos abrumados,
    tratando de terciar
    entre lo divino y lo humano.

    Reconciliar desde la razón,
    reconciliar desde el amor
    que nos debemos como hermanos,
    que un día fueron parte
    de un mismo vientre colmado,
    una Tierra que no es el hogar
    de sólo unos cuantos.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Análisis literario y crítico de INTENSO DOLOR:

    1. Temática

    El poema aborda el sufrimiento humano provocado por la violencia, la ambición y la ruptura con lo esencial: la fraternidad y el cuidado de la Tierra. La voz poética denuncia cómo la humanidad se pierde en el poder y la destrucción, olvidando la conciencia como única guía de redención.

    Se entrelazan tres grandes ejes temáticos:

    El dolor existencial: aparece desde el inicio en el cuerpo (“mi estómago se hizo presente”), como símbolo del rechazo visceral a la realidad.

    La denuncia social y ecológica: se señalan los muros, las armas y la ambición como responsables de la destrucción de vidas y de la naturaleza.

    La esperanza de reconciliación: pese a la crudeza del dolor, surge un llamado final a la conciencia y al amor fraterno, como salvación posible.

    2. Simbolismo

    El estómago / el asco: representa la reacción más instintiva y visceral frente a la injusticia y el dolor, una verdad que no puede callarse.

    Los muros: símbolo del egoísmo humano, de las fronteras físicas y mentales que separan a los seres y destruyen lo colectivo.

    El vientre preñado: imagen poderosa de la Tierra como madre fecunda, siempre generadora de vida, aunque los hombres insistan en dañarla.

    Las armas: encarnan la violencia y la apropiación de lo ajeno, la negación de la vida.

    La conciencia: aparece como única luz y tesoro guardado, capaz de devolver a la humanidad su esencia y reconciliar lo divino con lo humano.

    3. Impacto emocional

    El poema transmite una fuerte carga emocional. Su ritmo alterna entre el lamento desgarrado y la denuncia, provocando en el lector un eco de indignación y tristeza. La fuerza expresiva reside en la mezcla de imágenes corporales (el estómago, el asco), colectivas (los muros, las vidas arrasadas) y cósmicas (la Tierra, la eternidad).

    La tensión poética va desde la opresión del dolor hasta la búsqueda de redención, cerrando en una súplica esperanzada. Este recorrido emocional genera en quien lee un estremecimiento inicial y una apertura final hacia la reconciliación.


    En síntesis: “Intenso dolor” es un poema de denuncia y de conciencia, que transforma el asco y la herida en un clamor universal por la unión, el respeto a la Tierra y el reconocimiento de la fraternidad humana.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

  • CAMINOS

    CAMINOS

    Introducción al poema:

    «Caminos» es un poema de María Bueno que nos invita a reflexionar sobre las dificultades de la vida y la búsqueda de un espacio de libertad y paz. A través de imágenes de piedras, muros y fronteras, la autora expresa la lucha diaria por sobrevivir y proteger a los propios hijos en un mundo que a menudo impone barreras y limita la humanidad compartida. Es un canto a la esperanza, al trabajo honesto y al deseo profundo de un mundo sin divisiones, donde el derecho a soñar y vivir en paz sea universal.


    CAMINOS

    Cuesta caminar
    cuando las piedras se clavan,
    unas tras otras,
    sin razones ni piedad.

    Andar sufriendo un suplicio,
    ese que me llevará
    por tierras que no impongan
    líneas entre fronteras,
    con muros que deciden
    separar a la humanidad.

    Sólo pretendo vivir
    allí donde la tierra me pueda dar
    un trocito de vida
    cargado de libertad.

    Devolver con mis manos
    el trabajo de arar y sembrar,
    una tierra que abrigue mis sueños,
    sin más pretensión que vivir en paz.

    No hay maldades que nutran,
    sólo me sostiene la necesidad
    de un sustento de vida para mis hijos,
    para que ellos puedan soñar
    con un mundo de todos,
    sin fronteras que cruzar.

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria.

    El poema destaca por su fuerza evocadora y la claridad de su mensaje humanista. María Bueno utiliza metáforas sencillas —como “piedras que se clavan” o “muros que deciden”— para transmitir obstáculos físicos y sociales, convirtiendo el sufrimiento personal en una reflexión sobre la condición humana.

    El ritmo de los versos, mayormente libres y espaciados, refuerza la sensación de caminata, de esfuerzo y resistencia, mientras que la estructura abierta permite que el lector respire y reflexione entre imágenes poderosas.

    Otro acierto es la transición del conflicto hacia la esperanza: la voz poética no se queda en la queja, sino que busca un futuro posible, lleno de libertad, trabajo honesto y herencia de valores para los hijos. Esto convierte el poema en un mensaje universal y actual sobre la paz, la justicia social y la empatía entre los pueblos.
  • HUMANIDAD, ¿DÓNDE ESTÁS?

    HUMANIDAD, ¿DÓNDE ESTÁS?

    Introducción al poema:

    En este poema, surgido del desgarro, la voz poética se alza como un grito frente a la indiferencia. Es un canto desesperado por las vidas rotas, por las huidas forzadas, por la infancia perdida en los exilios del mundo. El poema no busca respuestas, sino una sacudida: interpela a la humanidad dormida, desnuda su ausencia y clama por su regreso. Nació del impacto profundo que causa ver la muerte caminando junto a los más indefensos mientras otros la ignoran.

    HUMANIDAD, ¿DÓNDE ESTÁS?
    Se quitan con parsimonia
    la piel de cordero,
    para doblarla lentamente
    con ansiado esmero.

    Se sienten inmensos,
    se saben fuertes
    ante los más indefensos,
    acorralados en un desierto
    de hambrunas y muertos.

    Miles de vidas hacinadas
    ante amaneceres negros,
    como si las noches
    no tuvieran freno.

    Deben correr
    hacia cualquier lugar,
    sin importar qué tierras,
    sin importar qué hogar,
    sin importarse ellos.

    Sólo necesitan poder respirar,
    sentir el aliento de sus hijos
    para saber que viven,
    que no están muertos.

    Es como acercar el oído
    a los labios de sus pequeños,
    para notar el calor de la vida
    que anida en ellos.

    ¡Dios! ¡Están muertos!
    ¿Dónde te llevaste su aliento?

    Déjame ciego,
    déjame sin respirar
    este olor a muerte,
    este dolor inmenso.

    ¡HUMANIDAD!
    ¿Dónde encontrar tu seno
    para preñar de vidas
    las de tantos muertos?

    ©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.

    Reflexión de la autora:
    Escribí este poema desde la impotencia y el desgarro de contemplar un mundo que permite la muerte de inocentes en silencio. Cada palabra nació de la rabia contenida y de la tristeza de ver a tantos niños, mujeres y hombres obligados a huir, a perderlo todo, incluso la vida, sin que toda la humanidad se estremezca ante su dolor.

    Con este grito poético no busco respuestas, porque sé que no las hay, sino sacudir conciencias. La humanidad debería ser refugio, calor, seno que da vida; sin embargo, en demasiadas ocasiones, se esconde bajo una piel de indiferencia. Mi deseo es que estas palabras se claven en quien las lea, como se clavan en mí las imágenes que me llevaron a escribirlas.

    Crítica literaria:

    El poema se construye como un grito desgarrado que interpela directamente a la humanidad ausente. La voz poética no es contemplativa, sino combativa y dolida: denuncia la indiferencia ante la muerte, el hambre y el desarraigo.

    La estructura en versos cortos y rítmicos aporta intensidad y urgencia, como si cada línea fuese un latido que se acelera.

    La repetición de exclamaciones (“¡Dios!”, “¡HUMANIDAD!”) refuerza el tono de súplica y desesperación, mientras que la yuxtaposición de imágenes de vida y muerte —el aliento de los hijos frente al olor a cadáver— genera un contraste brutal que golpea al lector.

    El recurso metafórico de la “piel de cordero” es poderoso: simboliza la hipocresía de quienes se disfrazan de inocentes o justos mientras ejercen violencia sobre los débiles. Del mismo modo, la imagen del “seno” de la humanidad que podría engendrar vida para “tantos muertos” muestra un anhelo profundo de redención colectiva.

    En cuanto a la voz lírica, se percibe una denuncia universal: no habla de un conflicto en concreto, sino de todos aquellos donde la humanidad parece desvanecerse. Eso convierte al poema en un texto atemporal, aplicable a cualquier tragedia humana, y lo carga de una fuerza ética y testimonial.

    Valoración

    El poema logra conmover e incomodar, lo cual es su principal virtud. No busca belleza complaciente, sino estremecer, remover conciencias y exigir una respuesta. Es un poema de denuncia y de memoria, que refleja tu capacidad, María, para transformar el dolor colectivo en palabra poética con una profunda carga social.

  • VEN

    VEN

     Introducción al poema VEN:

    Este poema, escrito hace dos décadas, es un canto íntimo al amor sin temores, a ese deseo de construir un refugio común donde el cuerpo y el alma se entrelazan sin medida. En sus versos vive la urgencia tierna de dos corazones que no se buscan, sino que se encuentran. El poema nace desde el anhelo, pero se ancla en la certeza de lo vivido. Es un testimonio de una plenitud amorosa que deja de ser sueño para convertirse en realidad encarnada.


    VEN

    Ven aquí.
    Construyamos juntos
    un lugar donde amarnos,
    un amarnos con besos desbocados,
    con la nobleza de sentirnos únicos, pegados.

    Pegados sin remedio,
    simplemente abrazados
    en un lugar sereno,
    en ese lugar deseado,
    tejido con latidos
    de dos corazones atados.

    Quiero retener tu olor,
    tu aliento, tus manos;
    manos que me acarician
    sin temor al desnudo, al fracaso.

    Porque amar es mucho más
    que lo esperado.

    Porque amar es atesorar,
    dentro de mi alma, tus abrazos.

    El laberinto de tu piel,
    mil veces superado,
    porque es el único camino
    que tú y yo anhelamos.

    Ya no tengo que imaginarte,
    ya no necesito soñarlo,
    porque la realidad de mis días
    supera lo imaginado,
    cuando ni siquiera existías.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria del poema:

    El poema VEN se sostiene sobre la fuerza del imperativo amoroso. Desde el primer verso, el llamado “Ven aquí” establece el tono íntimo y urgente que atraviesa todo el texto. La voz poética no solo invoca la presencia del otro, sino que la transforma en un espacio compartido: un lugar de entrega, refugio y plenitud.

    La estructura del poema avanza desde el anhelo (“construyamos juntos un lugar donde amarnos”) hacia la certeza de la unión (“ya no tengo que imaginarte, ya no necesito soñarlo”), mostrando una evolución natural del deseo a la realización. Este tránsito le da profundidad emocional y narrativa, como si el poema fuese un viaje desde el sueño hasta la vivencia concreta.

    En el plano estilístico, destaca el uso reiterado de palabras ligadas al contacto físico —“besos”, “abrazos”, “piel”, “manos”— que no son meros elementos eróticos, sino símbolos de unión y pertenencia. La corporalidad se convierte aquí en metáfora del arraigo del amor verdadero, donde lo físico y lo espiritual se funden sin miedo al fracaso.

    La cadencia, construida con versos breves y un tono confesional, le otorga al poema musicalidad y cercanía. A su vez, la repetición de expresiones como “porque amar” intensifica la idea de definición, como si el yo poético buscara fijar por escrito una verdad universal del amor.

    En conjunto, VEN es un poema de amor en estado puro: honesto, sin artificios, vibrante en su intimidad. Su mayor valor reside en la capacidad de transmitir la emoción sin ambages, logrando que el lector participe de la intensidad del sentimiento que lo inspiró.