Introducción.
Este poema nace desde la mirada íntima y profunda hacia María de Magdala, no como figura lejana, sino como mujer viva dentro del dolor, la fe y la injusticia.
En tus versos, María no es sólo testigo, sino depositaria de una verdad silenciada: la de quien acompaña, sostiene y comprende más allá de lo visible.
El poema se construye como un eco entre lo sagrado y lo humano, entre la historia y la herida aún abierta. Es también una denuncia, la de las verdades manipuladas, las memorias robadas y el sufrimiento que atraviesa el tiempo.
MARÍA DE MAGDALA
Primera luna llena
tras la sombra
de una primavera.
La humildad mora
entre cuatro esquinas,
soportando la fe
entre panes y silencios,
anunciando despedidas.
Ella posa su frente
sobre el hombro
de un ser eterno
de palabras benditas.
No sabe cómo,
pero es su fiel escudera
entre sombras y mentiras,
de falsedades que sabe tejidas
por manos que blanden espadas
por avaricias desmedidas.
Él levanta el pan
con manos limpias de mentiras,
con la bondad de sentir
las vidas de almas
que lo habitan.
María de Magdala
siente la sombra oscura
del Viernes Santo,
cargado de amarguras,
de llantos, de dolor,
por aquel bendito ser
que osó, bajo una cruz,
caminar de frente,
llevando en el alma
a miles de seres,
con la certeza
de saberse parte
de una tierra
que es morada y refugio
de todas sus criaturas.
¡Tus heridas!
¡Tus caídas!
Esa mesa bendecida,
esa humanidad
que guardan las cuatro esquinas
habitadas por inocentes
que siguen perdiendo sus vidas,
que siguen gritando tu nombre,
que suplican por tu vida,
por bondades infinitas
que sucumben
ante miserias desmedidas.
María presiente negruras
tan hondas como la locura,
cargando la amargura
de saberse depositaria
de falsedades que anularán
su historia, su casta,
su dignidad frente a la vida.
Esa noche,
la cena queda bendecida
por un hombre bueno,
ausente de avaricias,
con la certeza de saberse
entre buenos hombres
y una mujer
que carece de mentiras,
sabiéndola sabia y noble
como la mejor
y única discípula.
Será la última cena,
será la despedida
pagada con treinta monedas
que hoy siguen
comprando vidas.
Ella sufre sus caídas,
siente el dolor, el peso
de la madera de esa cruz,
entre «quejíos»
que templan el llanto
del tormento de la madre
del crucificado,
de ella misma.
El quebranto santo
de una corona de espinas,
que hoy sigue sangrando
sobre frentes marchitas
de seres humanos,
bajo lanzas clavadas
cada uno de sus días;
sobre costados y pies,
sobre manos que suplican.
María de Magdala,
tu llanto, tu grito
a los pies del crucificado,
meciendo su rostro,
su alma, su vida,
frente al campo santo
cubierto por una sábana santa
que empapa cada una de sus heridas.
¡Ay, María de Magdala!
¿Cuándo te devolverán tu historia?
¿Cuándo volverán tus mañanas
para nutrir las verdades
de tu bendita morada?
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
Este poema tiene una fuerza emocional muy poderosa, sostenida por tres pilares claros:
1. Voz poética comprometida.
No te limitas a narrar, además denuncias. Hay una clara intención de devolver dignidad a María de Magdala, presentándola como discípula, como mujer consciente y como víctima de una historia tergiversada. Esa mirada es profundamente humana y valiente.
2. Simbolismo bien tejido.
Elementos como el pan, la mesa, las cuatro esquinas, la cruz o la corona de espinas no son meras referencias bíblicas: los traes al presente. Logras que el sufrimiento no sea pasado, sino continuo. Esto conecta con tu forma de escribir: el dolor de los más indefensos sigue ocurriendo.
3. Ritmo emocional creciente.
El poema va en ascenso: comienza contemplativo y termina en un clamor casi desgarrado. Las exclamaciones, las preguntas finales y la repetición de imágenes refuerzan ese desgarro.
Autor: María Bueno
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MARÍA DE MAGDALA
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Relato: DOMINGO DE RAMOS
Introducción.
Este relato nace del poema EL CHARCO, de María Bueno.
Domingo de Ramos es un relato que emana de un recuerdo íntimo de la infancia y lo transforma en una escena universal: el momento en que una niña se enfrenta al pequeño dilema entre el deseo de jugar y la obligación de obedecer.A través de la imagen sencilla de un charco y unas botas de agua, el texto reconstruye la tensión silenciosa entre la curiosidad infantil y las normas heredadas del mundo adulto. El vestido de domingo, símbolo de cuidado, tradición y esfuerzo familiar, se convierte en el límite invisible que acompaña cada paso de la niña.
Con una mirada llena de ternura, la narración avanza desde la aventura mínima de cruzar un charco hasta el recuerdo sereno de la vejez, donde la protagonista comprende el significado profundo de aquellas advertencias y del amor que las sostenía. El relato termina revelando que, detrás de cada norma repetida por una madre, había también sacrificio, protección y deseo de dignidad.
DOMINGO DE RAMOS
La niña se paró en seco al filo del charco, como si estuviera en territorio enemigo.
El agua, quieta y turbia, cargaba barro en el fondo, y eso le recordaba el mantra mil veces repetido por su madre.Miró sus botas de agua y las sintió como un escudo: firmes, invencibles. Eran sus soldados.
Estaba segura de que con sus botas podía navegar entre esas aguas amenazantes, cargadas de fango espeso, sin que el barro pudiera manchar ni un centímetro de su vestido de domingo.Apoyó un pie con cuidado, tanteando con la punta de su escudo de goma.
El agua hizo ondas con un diminuto quejido. Nada importante. Entonces se arriesgó y posó toda la suela de goma, que acompañó con el segundo pie.
Ya estaba dentro. ¡Debía conquistar la otra orilla del charco!
Sentía el vértigo de pisar ese pequeño mar enfangado que temblaba bajo la suela de sus brillantes botas.Arrastró muy lentamente un pie, sólo un poquito. Sintió que el barro se movía, ¡pero sus botas aguantarían! La protegían del monstruo que vivía allí abajo, silencioso, esperando un mal paso dado.
¡Y ocurrió! Llegó el momento y se arriesgó con un chapoteo pequeñito que la desplazó hacia el interior.
¡Qué nervios! Ahora debía tener valor, porque divisaba dos orillas y no sabía si retroceder o conquistar la meta.Daría otro paso valiente para comprobar que no se hundiría. Despacio, se deslizó, apretando los puños con valor y decisión. ¡Ya está! ¡Lo consiguió y se atrevió!
Sus pequeñas patadas al agua levantaban salpicaduras que volaban chocando entre ellas. La risa le aflojaba la fuerza, pero no podía dejar de chapotear; sus botas asomaban en cada patada, cargadas de líquido marrón y viscoso.¡De pronto, recordó! Llevaba un vestido nuevo…
¡Ay, Dios mío! Era domingo, y el vestido tenía reglas perpetuas cosidas a sus dobladillos. No estaban escritas en ninguna parte, pero advertían de la reprimenda inminente, como leyes grabadas en piedras antiguas.
«No debía mancharse, no debía acercarse demasiado al suelo, no debía vivir aventuras cerca del barro…»Las advertencias volvían a su memoria con la voz suave de su madre, llenas de cariño pero también de firmeza:
—Ya te lo dije…
—No pises los charcos…
—Es el vestido de los domingos, no debes ensuciarlo…
La niña miró el vestido: no vio manchas. Luego miró el charco conquistado. Contuvo el deseo de dar un gran salto, de una explosión de gotas, de alcanzar la otra orilla… pero no lo hizo.Se sintió feliz. Era domingo y sabía que esos días habría merienda con dulces pasteles.
Con pequeños pasos muy medidos, entre la alegría y la norma, entre el juego y el cuidado, salió del charco ya conquistado.
Sólo la infancia sabe atesorar el equilibrio perfecto entre el deseo y la obligación, sosteniendo ambos sin dejar rastro de frustración en su memoria.
Pasados los años, en la vejez, el recuerdo no guardaba ningún enfado, ni amenazas, ni manchas en su vestido de domingo frente a un charco.Sólo quedaba la sensación del chapoteo, de aquellas botas invencibles, de la risa y el cosquilleo.
Hoy, sus domingos están colmados de recuerdos y mantras desgastados, cargados de palabras de su madre, esa bendita mujer que trabajó duro para que ella estrenara un domingo de Ramos, del que decía la tradición:
«Domingo de Ramos, el que no estrena, se le caen las manos».
Y la anciana miró sus manos…© Autora, María Bueno. Marzo de 2026.
Crítica literaria.
El mayor acierto del relato
Tu mayor logro es convertir un hecho diminuto en una experiencia emocional profunda. Un simple charco se transforma en un territorio de aventura, en un espacio de riesgo imaginado y, finalmente, en una metáfora de la infancia.
El relato reproduce con acierto la lógica de la infancia: el charco se convierte en un mar enfangado, las botas en soldados protectores, el barro en un monstruo silencioso.
Ese lenguaje imaginativo transmite muy bien cómo percibe el mundo una niña pequeña.El conflicto es sencillo pero muy humano
La tensión central es clara y efectiva: juego frente a obediencia.
La niña quiere chapotear, pero el vestido de domingo representa el esfuerzo de la madre,
la tradición y la disciplina familiar.
Esa lucha interior está muy bien dosificada a lo largo del relato.El cierre aporta profundidad emocional
El paso del tiempo hacia la vejez funciona muy bien porque revela el verdadero significado del recuerdo: no era un simple vestido, era el esfuerzo de una madre para que su hija pudiera estrenar en Domingo de Ramos.
La frase popular:
«Domingo de Ramos, el que no estrena, se le caen las manos», ancla el relato en la cultura popular y añade identidad y verdad.Y el gesto final, «Y la anciana miró sus manos…», es un cierre simbólico y sugerente.
Lo que hace especial este relato
Tu historia tiene tres valores muy potentes:
– Memoria real.
– Ternura sin sentimentalismo.
– Respeto hacia la figura materna.
Además, transmite algo muy hermoso: que muchas veces comprendemos el amor de nuestras madres sólo cuando han pasado los años. -

Y ELLAS, SIGUEN ESCRIBIENDO…
Introducción.
Y ELLAS, SIGUEN ESCRIBIENDO, es un relato que rinde homenaje a las mujeres que, a lo largo del tiempo, han sostenido la memoria y la vida a través de la palabra, sus voces siguen viviendo un legado familiar de un valor incalculable.
Enmarcado en entornos rurales y atravesado por la herencia emocional de generaciones, trazo un puente entre la narración oral y la escritura íntima, dando forma a una genealogía invisible de escritoras.
Como heredera de muchas historias, de muchos sentires y testigo de una verdad que no siempre pudo ser escrita, pero que nunca dejó de existir, deseo hacer un homenaje a las muchas mujeres que escribieron desde sus raíces sin más pretensión que dejar constancia de la vida compartida, con el inmenso agradecimiento de ser depositaria de esa riqueza infinita.
Y ELLAS, SIGUEN ESCRIBIENDO…
En pequeños pueblos rodeados de sierras, donde el viento conoce el nombre de cada árbol y las piedras guardan historias antiguas, viven mujeres que escriben.
No se presentan como escritoras. Les cuesta pronunciar esa palabra cuando alguien les pregunta qué hacen. Ellas suelen responder, con sencillez, que sólo escriben lo que sienten.
Pero quienes han leído sus versos, sus relatos, saben que en sus palabras habita algo más profundo.
Caminan despacio por la vida, como quien no quiere pasar por ella sin escucharla antes. Desde pequeñas, aprendieron que el mundo habla en voz baja y que sólo quien guarda silencio puede entenderlo.
Quizás por eso siempre sintieron que todo lo que las rodeaba les pertenecía un poco: la tristeza de otros, la alegría inesperada de una tarde llena de risas, la mirada cansada de un anciano sentado al sol…
Esas cosas se quedaban dentro de ellas, las impulsaban a escribir desde el verbo cierto, pegado a las verdades vivas de cada uno de sus días.
Con el tiempo, las mujeres de muchos pueblos pequeños descubrieron que no podían guardarlas para siempre. Entonces, las que sabían leer y escribir empezaron a trazar líneas en pequeñas libretas.
Los párrafos crecían sobre sus páginas y, para aprovechar bien el papel, comenzaban escribiendo incluso en la parte trasera de la tapa. Trataban de que la letra fuera lo más pequeña posible para que el cuaderno durara mucho tiempo.
No estaban para derroches, y mucho menos ellas, mujeres en mitad del siglo XIX, un tiempo que las ignoraba como escritoras.
Muchas de esas narradoras ni siquiera sabían leer o escribir. Utilizaban su memoria para contar, de viva voz, las historias que atravesaban a los habitantes de sus pueblos.
De ese modo, la memoria colectiva se enriquecía y se nutría, creando un tesoro literario que ha llegado hasta nuestros días.
Escribían para que sus raíces familiares no murieran, para sentir que la herencia, mucho más allá de los reales, sería el mayor legado para las generaciones venideras.
De hecho, escribir, a veces, les pesaba más que el duro trabajo en el campo.
Cuando ponían las palabras sobre el papel —o en su voz— comprendían con mayor claridad el lugar que ocupaban en el mundo: una pequeña parte de algo mucho más grande. Pero también entendían que ese pequeño lugar tenía un sentido.
Cada poema, cada historia contada o escrita, era una forma de sostener la vida.
En sus versos y relatos vivian muchas personas. Algunas estaban presentes, otras ya no: sus bisabuelas, sus abuelas o sus madres caminaban entre las líneas como si siguieran vivas.Las escritoras invisibles, sin libros publicados y casi sin papel, sentían que habían heredado una mochila llena de sentires, recuerdos y silencios.
Ellas, silenciadas en épocas en las que no podían llamarse poetas o escritoras, a veces escribían textos que luego firmaban sus maridos o el cabeza de familia para que no se supiera que habían sido escritos por una mujer.
Aquello arruinaba cualquier intento de visibilidad en el mundo de la literatura y la poesía, sobre todo en el mundo rural, en pueblos pequeños donde la dureza del trabajo escondía los sueños.
Ellas, las escritoras rurales, hablan de mujeres que cargan el peso del mundo mientras nadie las mira.
Hablan de sentir demasiado pronto el frío de la vida. Hablan de personas sencillas que sostienen la dignidad de la humanidad sin saberlo.
Hablan también de esperanza, porque saben profundamente que todos los seres vivos nacen buenos y nobles.
A lo largo de los años escribieron muchos relatos, historias noveladas y poemas. Algunos nacieron en noches de insomnio, cuando el silencio es tan grande que parece que el alma se queda sola frente al universo.
Otras veces surgían después de escuchar historias de los ancianos y las ancianas con quienes se cruzaban en el camino.
Esos poemas nunca vieron la luz. Nunca pudieron publicarse en un libro. Pero existen y siguen viviendo en miles de memorias compartidas.
A través de sus narraciones o de sus cuadernos viven muchas vidas: recuerdos, preguntas, dolores y pequeños destellos de belleza cotidiana.
Son cuadernos escritos sin prisa, literatura y poesía cargadas de voces y de narraciones orales; como quien recoge semillas para que algún día otros puedan sembrarlas.
Pero las escritoras no se detuvieron ahí.
Dentro de ellas crecian otras historias. Así empezaron a escribir sus primeras novelas, aunque nunca llegaran a publicarse.En ellas aparecían mujeres fuertes que vivían en pueblos de montañas y de arados, junto a fortalezas abandonadas.
Esos lugares guardaban secretos, verdades antiguas que cambiaban la vida de quienes se acercaban a ellos.
Protagonistas como Lucía, María, Candela o Rafaela descubrían verdades que pesaban como piedras sobre sus destinos; también descubrieron que todos los sueños son alcanzables con sólo un lápiz y una simple libreta…
Y ellas, siguieron escribiendo…
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica breve.
El relato destaca por su sensibilidad y por la solidez de su voz narrativa, que fluye con naturalidad entre lo colectivo y lo individual.La construcción progresiva —desde un «ellas»— aporta profundidad simbólica y cohesión al texto.
Su mayor acierto reside en la autenticidad: narrar con honestidad una realidad histórica y emocional. Como punto especialmente valioso, el texto convierte la escritura en un acto de resistencia silenciosa, dotando al relato de una dimensión ética y humana que trasciende lo literario.
Comentario.
[…] Una de ellas, María, escribía como si estuviera escuchando a todas las mujeres que la precedieron en su vida.
Cada hoja de su cuaderno era una puerta que se abría hacia la memoria de alguien real.
María consiguió escribir varios libros. Sin embargo, todavía le da pudor llamarse escritora. Dice que es demasiado pequeña para un título tan grande.
Pero quienes la conocen saben que su trabajo es otra cosa. Quizá por eso sus poemas tienen algo de refugio.Nos recuerdan que todos estamos hechos de la misma materia invisible: la capacidad de sentir. Y cuando alguien lee uno de sus versos y se reconoce en ellos, se crea un pequeño puente entre dos almas que no se conocen.
Ese puente, para María, ya es suficiente.
Ahora continúa escribiendo.Sus cuadernos siguen llenándose de historias convertidas en novelas, poemas y fragmentos de vida.
Ella sabe que nada es eterno.Sin embargo, también sabe que las emociones que dejamos en los demás pueden seguir caminando mucho tiempo después de que nosotros nos hayamos ido.
Por eso escribe.
Para que algún día, quizá dentro de muchos años, alguien abra uno de sus libros y encuentre en él una palabra que le haga sentir menos solo en el mundo.
Entonces, en silencio, María —junto a todas las mujeres anónimas que la precedieron— habrá cumplido su propósito.© Autora, María Bueno. Marzo de 2026
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SAETA AL CAUTIVO.
Introducción al poema.
Este poema nace del eco profundo de la saeta, ese canto desgarrado que atraviesa el silencio de la noche en la Semana Santa.
En Saeta al cautivo, la voz poética observa el sufrimiento del cautivo —figura religiosa y, al mismo tiempo, símbolo universal del ser humano sometido— mientras el ritual procesional avanza entre cirios, hombros cansados y silencios cargados de emoción.
La tradición se entrelaza aquí con una mirada crítica sobre la condición humana: las treinta monedas, la avaricia, los mercados y la injusticia convierten el dolor del cautivo en un reflejo de los sufrimientos que aún atraviesan nuestro mundo. Así, la saeta no sólo canta a la imagen sagrada, sino también al dolor de los hombres.
SAETA AL CAUTIVO
Agarra el dolor sobre el costado,
sintiendo el calvario
de saberse cautivo
entre mudos soldados.
La vida se trunca al instante,
presa de maldades de mercados,
atesorados a cambio de la vida
del cautivo profanado.
El arrastre de pies
soportan encadenados
tras el paso del Olivo Santo.
El silencio se adueña de mantras
al compás de cirios quemados.
La noche se carga de silencios,
de «quejíos» ahogados
bajo palios mecidos
al compás de hombros cansados.
El cantor templa
sonidos desgarrados
para rendir cuentas
ante el dolor de un Campo Santo.
La saeta solloza
por penitencias
de una noche de dolores
frente a ojos azabaches
con llantos desbordados.
El manto que cubre su espalda
cae sobre sus pies descarnados.
Treinta monedas malditas
nunca hicieron tanto daño,
monedas cargadas de maldad
que aún hoy van de mano en mano.
Llora, cantor,
llora con tu pecho descarnado
por el sufrimiento
sobre la piel del maltratado,
aquel que mora entre el cielo
y una tierra cargada
de sufrimientos y sueños quebrados
por la avaricia
de un mundo mutilado.
Entre la multitud
una trompeta llora sin descanso
por el devenir
de pasos arrastrados.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
Este poema destaca por tres elementos muy potentes:
1. Atmósfera profunda.
El texto construye un paisaje muy reconocible:
los cirios,
los palios,
los quejíos,
los hombros de los costaleros,
el cantor de la saeta.
Todo ello sitúa al lector dentro de una noche de procesión, casi cinematográfica.
2. Símbolo religioso transformado en denuncia humana.
El cautivo no es sólo Cristo o una imagen procesional.
En tu poema se convierte también en:
el maltratado,
el ser humano vendido por intereses,
el dolor convertido en mercancía.
La estrofa de las treinta monedas es uno de los momentos más fuertes del poema porque conecta el pasado bíblico con el presente social.
3. Musicalidad muy cercana a la saeta.
El ritmo es pausado, solemne y doliente.
Se apoya mucho en:
repeticiones (“llora cantor”),
imágenes sonoras (“trompeta llora”),versos cortos que imitan el quiebro del cante.
Eso hace que el poema tenga eco de cante jondo.
Valoración global.
Es un poema muy visual, muy emocional y profundamente simbólico.
Tiene un tono que recuerda al misticismo popular, pero al mismo tiempo introduce una conciencia social, algo muy característico de tu escritura.
La imagen final —“una trompeta llora sin descanso”— es muy acertada: cierra el poema dejando al lector dentro del mismo silencio doliente con el que empezó. -

8 DE MARZO, UNA MIRADA NECESARIA AL PASADO.
EN SU MEMORIA
Introducción al poema
EN SU MEMORIA
Este poema nace desde la necesidad de recordar, de dar voz a tantas mujeres que, a lo largo del siglo XX, fueron silenciadas en nombre de una supuesta locura. Mujeres encerradas, despojadas de su identidad y sometidas a tratamientos deshumanizados, sin juicio ni defensa, por el simple hecho de no encajar en los moldes impuestos.
EN SU MEMORIA es un grito poético que recupera esa dignidad arrancada, que abraza desde el presente a quienes fueron abandonadas en pasillos fríos y salas blancas de indiferencia. Es también una advertencia: la memoria es el único refugio de quienes no pudieron alzar su voz.
EN SU MEMORIA
¿Dónde estaba?
¿Qué era aquello?
Las frías losas bailaban
alrededor de su cama,
simulando ser sábanas blancas.
No era su casa,
no reconocía ese lugar,
no sabía dónde estaba.
Un ruido feroz se acercaba,
sonidos de ruedas
la amenazaban.
La puerta estalló violenta,
se sobresaltó en la cama.
Con fuerza y sin miramientos,
la levantaron en volandas
para dejarla sobre aquella amenaza.
Mil ruedas bajo su cuerpo
la trasladaban al final de la nada.
Las sábanas blancas seguían
acompañando su marcha.
Unas puertas chirriaron
para tragarla,
hacia una habitación
con olor a tortura anunciada.
—¡Te traigo a otra loca!
—¡A ver si se acaba pronto la jornada!
Las ruedas desaparecieron
bajo su cama,
sintió el frío de un metal
bajo su espalda.
Un casco pesado
cubrió su cabeza,
fue atada de pies y brazos,
cien correas la apresaban,
quedando inmovilizada.
El primer choque eléctrico
atravesó su cabeza,
inundó todo su cuerpo
eliminando su voluntad,
su escasa fuerza,
dejando su mente anulada.
1950, ese año quedó encerrada
sin haber cometido delito,
sin haber podido
emitir palabras,
ni un solo quejío
dejó salir de su alma.
Una sala llena de seres
la rodeaban,
vestidos de blanca inocencia,
con sus almas apagadas.
Se alejó de la multitud,
apoyó su espalda
sobre losas blancas,
dejándose caer muy despacio
hasta tocar el frío
de un suelo bajo sus pies,
hasta quedar desplomada.
Aquel lugar
se convirtió en su casa,
hasta que la muerte esperada
la devolvió al seno
de una tierra cálida.
Terminó la tortura
de terribles descargas
sobre su mente anulada.
La llamaron loca,
y quedó desahuciada.
©María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.
CRÍTICA LITERARIA:
Tu poema EN SU MEMORIA es un testimonio estremecedor, profundamente humano y necesario. Desde el primer verso, nos introduces en una escena de desorientación que pronto se convierte en un relato crudo y estremecedor sobre la violencia psiquiátrica institucional de mediados del siglo XX. Has logrado capturar, con una voz poética honesta y contenida, la tragedia de muchas mujeres silenciadas por una sociedad que las apartó, las condenó y las “curó” con dolor.
Impacto emocional directo:
El poema transmite de forma intensa el sufrimiento de la protagonista. Cada estrofa lleva consigo una carga de angustia y vulnerabilidad que conmueve.
Estilo narrativo poético:
Has equilibrado perfectamente lo narrativo con lo lírico. No se pierde la musicalidad ni el ritmo, a pesar del tono duro del contenido.
Imágenes poderosas:
Las “sábanas blancas que bailan” o las “ruedas bajo su cuerpo” son metáforas potentes que elevan el texto más allá del testimonio y lo convierten en arte.
Compromiso con la verdad histórica:
El año 1950 ancla el poema a un contexto concreto y deja claro que se trata de una denuncia. La referencia al electroshock es explícita y necesaria.
Te felicito por atreverte con un tema tan desgarrador y por dar voz, una vez más, a quienes fueron privadas de la suya. Este poema, María, tiene alma, tiene denuncia, y tiene memoria. Y eso lo hace imprescindible.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados. -

NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI
Introducción al poema
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI.
Este poema nace desde la memoria de una vida vivida luchando por la dignidad. La voz que habla es la de una mujer que ha atravesado el tiempo defendiendo la igualdad y que, ya en la vejez, observa con serenidad y dolor cuánto queda aún por alcanzar.
No es un grito de confrontación, sino una reflexión profundamente humana: la igualdad verdadera no se construye enfrentando, sino caminando juntos. Mujeres y hombres aparecen aquí como compañeros de una misma travesía, unidos por la necesidad de construir una humanidad más justa, libre de violencia y de dolor.
En estos versos, el paso lento de una anciana se convierte en símbolo de una lucha que atraviesa generaciones. La esperanza permanece intacta: el día en que no haya que reclamar igualdad porque esta será una verdad material compartida por todos.
El verdadero cambio llegará cuando la humanidad se reconozca en plural, desde la igualdad, la bondad, la dignidad y el respeto mutuo sin violencias ni odios.
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI
Arrastra sus pies desnudos
con lenta paciencia
hasta topar con la alfombra
que abriga su pisar.
Sus pasos ya son lentos,
pero recuerda cuando, con bravura,
gritaba al mundo:
¡igualdad!
Igualdad en el sentir,
en el vivir,
en saberse capaz
de alcanzar aquello que deseaba
desde la dignidad.
Cuánto pesa este día…
Ya no puede lanzar gritos.
Se quiebra su voz,
y se parte su alma
ante la desesperación
de ser una anciana
que un día luchó
por ti,
por mí…
pero no sin él.
No quiere estar sin él,
ni frente a él,
ni contra él.
Solo quiere comprender
que ella y él
son un igual:
dos seres con humanidad,
luchando codo con codo,
alma con alma,
por el bien de una totalidad:
la de la humanidad.
No más que yo,
no más que tú.
Mujeres y hombres
a la par,
en igualdad.
Porque ese día habrá llegado
una verdad material
cargada de paz
y de honestidad.
Sin la maldita violencia.
Sin la crueldad
de sentir NI UNA MUJER MENOS,
muerta en manos de la maldad.
Sin que sus hijos sean
moneda de cambio.
Sin féretros
que enterrar.
Cogidos de la mano
caminaremos
hasta sentir
que un ocho de marzo
es un infinito
por vivir.
No por morir.
¡Ay, sentires!
No sin mí.
No sin ti.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria.
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI es un poema de carácter ético y humanista que se sostiene sobre una voz madura, consciente del paso del tiempo y de las luchas que han marcado la vida de quien habla.
Uno de los mayores aciertos del poema es su estructura emocional. Comienza con una escena íntima y silenciosa —los pies desnudos que avanzan lentamente— y desde esa imagen sin artificios, se eleva una reflexión universal sobre la igualdad, la dignidad y la violencia que aún atraviesa a la sociedad.
Este tránsito de lo íntimo a lo colectivo es uno de los rasgos más valiosos del texto.
El poema rehúye el enfrentamiento y propone una mirada integradora.
La igualdad no se plantea como una victoria sobre el otro, sino como un caminar compartido, una idea que se condensa en el verso central: “No quiere estar sin él, ni frente a él, ni contra él.”
Esta formulación otorga al poema una dimensión conciliadora poco frecuente en discursos sobre la igualdad.
Otro elemento de gran fuerza es la aparición del verso “NI UNA MUJER MENOS”, que irrumpe como un golpe emocional dentro del poema:
Recordar el terror, la tragedia tras cada reivindicación; las muertes de mujeres, las muertes de hijos e hijas, la devastación desde la crueldad y la sinrazón.
El cierre recupera el tono esperanzador del inicio, la fe en el ser humano; La imagen de caminar cogidos de la mano y la afirmación final —“No sin mí. No sin ti —, funcionan como una síntesis del mensaje del poema: la igualdad solo puede construirse desde la reciprocidad y la humanidad compartida sin violencia.
En conjunto, se trata de un poema que combina intimidad, reflexión social, esperanza y un NO rotundo a la violencia desde una voz profundamente comprometida con la dignidad y la igualdad entre seres humanos, sin distinción de género, de pensamiento, de origenes...
Si somos capaces de conquistas estratosféricas ¿cómo no conquistar el fin de la violencia?, el fin de venganzas eternas, el fin de una basura que nos atraviesa.
¿Hacia dónde caminamos? -

Temática y estilo del Poemario Sentires.
Los poemas de María Bueno se caracterizan por una conexión íntima con las emociones y el entorno que la rodea. Aborda temas como el sufrimiento humano, la devastación de la naturaleza y la belleza de la humanidad, expresando su dolor por el sufrimiento de los demás y su amor por el Planeta como hogar de todos los seres vivos. La voz poética de María es sensible y reflexiva, buscando capturar la esencia de lo que la rodea y transmitir sus emociones de manera auténtica y sencilla.
REFLEXIÓN PERSONAL
Y un día pasó: todo se volvió pequeño, inaccesible, lejano.
Sentí ese pellizco en el estómago, esa sensación de pequeñez ante la inmensidad de lo conocido hasta ese momento de mi vida y de lo desconocido en este instante preciso, hoy y ahora, en este pequeño espacio de tiempo… y, de pronto, todo se colocó en su sitio.
Debía construir, con mis sentimientos más nobles, un lugar en el que poder verter todas mis emociones, porque eso sería lo único verdaderamente valioso que atesorar en mi vida.
Mi agradecimiento es tan grande y profundo hacia el resto de la humanidad que solo puedo sentir que me sobran fronteras, muros de piedra o construidos con el verbo interesado en posesión de verdades absolutas.
Solo sé que soy pequeña sin la grandeza de todo lo que me enseñan los demás: mi familia, la humanidad.
Debo guardar en mi memoria que todos los seres humanos somos iguales, que el planeta es nuestra única casa, la tierra de todos los seres vivos sin pretensión de eternidad.
Siento que nuestro mayor patrimonio es la herencia de las emociones vividas y construidas por todos.
Debemos atesorar lo único que verdaderamente nos pertenece: los sentimientos compartidos, los recuerdos que tejen con fuerza la vida, los buenos y los malos. Todos ellos forman la materia de la que está hecho el ser humano en su esencia, en su diversidad.
Siento que debo recordar, para nunca olvidar, que mis ojos deben mirar la vida cargados de generosidad, sabiendo que soy tan minúscula que los elementos de la propia naturaleza, con solo una tempestad, nos puede devastar.
La Tierra, nuestro único hogar, habitada por todos los seres vivos, incluida la humanidad.
Desde el más profundo respeto a la diversidad del pensar,
María Bueno
Contacto: conv.al.alba@gmail.com
Bienvenid@
Este espacio es un refugio, un lugar para recordar, soñar y tejer vida con palabras. Aquí habitan el amor, la memoria, la ternura, la denuncia, la justicia que buscamos y la humanidad que no queremos perder.
Si ha llegado hasta aquí, gracias por darme un instante de su tiempo. Ojalá mis versos, mis relatos vertidos sobre mi blog le abracen, le acompañen en el reír, en la ilusión, en saberse parte de un todo con la esperanza y la confianza de que la nobleza y lo bueno siempre van pegados a nuestra alma, invadiendo todo nuestro ser y sentir.
Sentires.blog está hecho de vida, de lucha y de sueños compartidos. Y está aquí para todas las personas que deseen escuchar su propia voz a través de humildes lecturas en un pequeño espacio de su día.
Sentarse unos pocos minutos para saberse unidos al resto de la humanidad.
«Aquel que da lo que tiene, por pequeño que sea, lo está dando todo». No son necesarias las riquezas cuando las carencias invaden el alma y la vacían de sentires nobles que acompañen la vida». (María Bueno).Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o cualquier otro sistema de almacenamiento y recuperación de información, sin autorización expresa y por escrito de la autora.
© María Bueno, 2023.
Todos los derechos reservados. -

GUÍA ANTE SITUACIONES BÉLICAS (creada por Suecia).
Hola.
Les paso la Guía ante Crisis y Guerras que publicó el Gobierno de Suecia para su población, también lo están haciendo Francia, Bélgica y Alemania, además de otros países en Europa.
La sacaron en varios idiomas pero no en castellano, así que la hemos traducido para quien la quiera tener.
Aunque es para la población de Suecia, gran parte de su contenido y los consejos que dan son válidos para cualquier país.
Está guía la pueden compartir libremente.
Con el deseo de que nunca tengamos que usarla, pero también con la prevención de saber cómo protegernos a nosotros y a nuestras familias. -
GUÍA DE EMERGENCIAS GRATUITA PARA DESCARGAR EN PDF

Pulse en el enlace, que está más abajo.
(enlace seguro)¿POR QUÉ LA CREACIÓN DE ESTA GUÍA Y MANUAL PARA EMERGENCIAS?
Ante el «APAGÓN» que se ocasionó en España y otras zonas cercanas a nuestro país hace meses, les pongo de nuevo aquí esta guía para saber cómo actuar ante cualquier tipo de emergencias. La guía es gratuita y su descarga en PDF es segura. No es cuestión de alarmarse, pero sí es imprescindible que sepamos cómo actuar.
Esta guía está basada en la recopilación de datos e información de los servicios de emergencias públicos de España y de otros países con una larga experiencia en siniestros de distinta índole.
RUEGO COMPARTAN ESTA GUÍA GRATUITA, QUE PUEDE SER DE AYUDA EN MOMENTOS DE EMERGENCIA.
En el año 2022 hice esta guía de emergencias ante desastres naturales o provocados.
Les facilito la guía en PDF a través del siguiente enlace para que la puedan descargar y compartir (es aconsejable tenerla impresa en papel para un uso más rápido y fácil):
Todas las fuentes consultadas están referenciadas en la guía, todos los datos han sido tomados de estamentos públicos fuera y dentro de España.No hay costumbre de instruir a la población para que podamos saber cómo actuar ante emergencias.
Todos deberíamos aprender cómo actuar por pura prevención y principio de precaución.
He tomado como ejemplo y como base las guías de los estamentos públicos de Estados Unidos, Japón, y otros países de Europa con una amplia cultura de prevención.Es importante saber actuar en el caso de cualquier emergencia por desastres de cualquier índole.
En la cultura general de la población de Estados Unidos, China, Japón y otros muchos países europeos, desde la más temprana infancia las personas están informadas y formadas a través del sistema educativo y a través de su comunidad, de las medidas que hay que tomar para enfrentarse a situaciones de distintos niveles de gravedad o dificultad.
Se ha comprobado y está claramente demostrado que, ante una emergencia, si se sabe cómo actuar, podrá salvar su vida y ayudar de manera eficiente a los demás, colaborando de forma eficaz con el personal de emergencias públicas y haciendo más fácil la complicada tarea de los distintos dispositivos (bomberos, cuerpos de seguridad del Estado, ejército, personal sanitario, Protección Civil, etc.).
Si los ciudadanos tenemos los suficientes conocimientos para enfrentar estas situaciones, los operativos de emergencias podrán tener nuestra ayuda haciendo mucho más eficaces las medidas que se tomen para el control del desastre, evitando con ello mayores daños personales y materiales para toda la población afectada.
Con todos mis respetos y con el deseo de que sirva de ayuda,
María Bueno. ©