PASÓ

Introducción al poema:

Este poema inaugura un recorrido lírico donde el paso del tiempo y sus heridas se funden con la resistencia de la esperanza.
Con una voz serena pero firme, la autora describe el quiebre de un mundo conocido —el instante en que “todo se volvió pequeño”—, para después, desde las ruinas emocionales y colectivas, encontrar los brotes de vida que aún germinan en medio del dolor.
Es un canto al renacer humano, incluso cuando todo parece perdido.


PASÓ

Y un día pasó,
todo se volvió pequeño,
inaccesible, lejano.

Cuántas pequeñas vidas
dentro de mil vivencias,
de herencias y recuerdos
hechas pedazos.

Hermanos de una Tierra
fecundada sin descanso,
una Tierra en estado eterno
de esperanzas y quebrantos,
una Tierra de eternidades claras
con conciencia
de finitos plazos.

Sentires de un presente feroz,
de un porvenir quebrado,
que no destruiría su creer
en la bondad del ser humano.

Empezó a caminar
cargada de brotes pequeños,
brotes de VIDA,
que iban preñando
cada uno de sus pasos.


© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


Valoración literaria del poema

1. Tono y voz poética.
La voz del poema es reflexiva, profunda y comprometida con lo humano. No se refugia en la nostalgia, sino que explora el dolor del cambio, la pérdida y el desarraigo con una mirada consciente y madura. La expresión “Y un día pasó” funciona como detonante emocional, casi como un suspiro contenido que abre paso a todo lo que ha sido quebrado.

2. Imágenes y símbolos
El poema se sostiene en una fuerza simbólica poderosa. La Tierra fecundada sin descanso, el presente feroz, el porvenir quebrado y, sobre todo, los brotes pequeños que representan vida nueva, son imágenes que articulan una poética de la resistencia. La metáfora de los “brotes” que “preñan cada uno de sus pasos” es especialmente bella y significativa: sugiere que, incluso en medio del dolor, cada acto de caminar puede ser generador de futuro.

3. Estructura y ritmo.
La estructura libre de versos breves permite un fluir meditativo. Hay una cadencia serena, como si los versos caminaran con la misma delicadeza con la que lo hace la figura simbólica que “empieza a caminar”. El equilibrio entre afirmaciones universales y destellos íntimos logra un buen balance emocional.

4. Mensaje y fondo.
El poema habla de un quiebre —posiblemente social, emocional, espiritual o histórico— pero no se detiene en la herida, sino que escarba en ella para encontrar la raíz de lo viviente. La fe en la bondad del ser humano no es ingenua, sino elegida como acto de resistencia.

En resumen

Es un poema reflexivo, simbólico y esperanzador. Habla del dolor sin recrearse en él y apuesta por lo pequeño como semilla de lo inmenso. Tiene una fuerza lírica serena, casi filosófica, que recuerda que aún tras las pérdidas, algo siempre empieza a germinar.