Introducción al poema:
Este poema nació de una sensación profunda de desconcierto corporal, de ese pequeño asombro que sentimos cuando descubrimos que, aun siendo dueñas de nosotras mismas, hay gestos de ternura que nos son imposibles de darnos. Surgió un día en el que imaginé un abrazo propio, jugando con la ternura y el absurdo, con la libertad de escenificar algo abstracto y liberarlo.
En realidad, es un canto a la reconciliación con el propio cuerpo, con el propio yo, al amor propio repartido en muchos trocitos, a la aceptación de nuestra rara y hermosa humanidad física, poniendo acento de humor a lo cotidiano.
BESOS PROPIOS
A santo de qué
no pueden llegar mis labios
a mi mejilla
para comerme a besos yo misma.
A santo de qué
no puedo alcanzar a abrazar
mi cuerpo con mis propias manos.
¡Qué cuerpo tan raro!,
alcanzo mil cosas
sin conseguir yo misma
darme un abrazo.
Poder rodear mi hermosura
en un cálido apretón
que recoja cada centímetro
de mi diámetro.
¡Ay chiquilla!
Has dado por fin con la solución
a tu cuerpo raro,
no es que no puedas llegar,
es que es mejor hacerlo
a trocitos en muchos abrazos.
¿Quién dijo que la cuadratura
del círculo es pertenencia
de enigmas matemáticos?
Es simplemente imaginar muchos mimos,
sin necesidad de reglas ni trazados.
© María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
Crítica literaria de “BESOS PROPIOS”.
BESOS PROPIOS es un poema que transforma una reflexión aparentemente sencilla y cotidiana en una meditación profunda sobre el amor propio, la percepción del cuerpo y la necesidad humana de ternura.
Su gran acierto reside en cómo utiliza una idea casi infantil —la imposibilidad física de abrazarse completamente a uno mismo— para abrir una puerta hacia emociones universales.
El poema posee una voz cercana, cálida y conversacional.
Esa naturalidad hace que el lector entre en él sin esfuerzo, como quien escucha una confidencia dicha en voz baja. La repetición inicial de “A santo de qué” aporta musicalidad y crea un tono entre el desconcierto y la inocencia, muy eficaz para introducir el conflicto emocional del texto.
Uno de los aspectos más valiosos del poema es la humanización del propio cuerpo. El cuerpo aparece como algo extraño, limitado y a la vez profundamente amado.
Esa contradicción le da fuerza al poema: la imposibilidad de abarcarse completamente termina convirtiéndose en una metáfora de la identidad humana, de todo aquello que nunca logramos comprender del todo sobre nosotros mismos.
El giro del poema llega con “¡Ay, chiquilla!”, un verso que introduce una voz interior maternal, sabia y protectora. Esa aparición cambia el tono del texto y aporta consuelo.
A partir de ahí, el poema deja de ser una pregunta para convertirse en una aceptación luminosa: no necesitamos abrazarnos de una sola vez, porque la vida se compone de pequeños gestos, de “muchos abrazos”.
El cierre enlaza lo emocional con lo simbólico mediante la referencia a “la cuadratura del círculo”.
Esa imagen introduce un matiz filosófico y poético muy interesante: aquello que parece imposible no siempre necesita resolverse con lógica, sino con imaginación, ternura y libertad emocional.
En conjunto, BESOS PROPIOS destaca por su sensibilidad, su originalidad conceptual y su capacidad para hablar de la autoestima sin caer en solemnidades.
Es un poema delicado, cercano y profundamente humano, donde la ternura se convierte en una forma de pensamiento.
BESOS PROPIOS

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