Categoría: Poemas

  • CON LOS OJITOS DE LA CARA

    CON LOS OJITOS DE LA CARA

    Introducción al poema:

    Este poema rebosa la ironía y el hartazgo  cotidiano (con un toque de humor) de tantas mujeres que han sido testigos del inmovilismo doméstico, de la sobrecarga silenciosa que nadie parece ver.

    Con un tono directo y liberador, la protagonista rompe la rutina impuesta, alza su decisión y declara una rebelión personal: basta de ser invisible, basta de cumplir con lo que se espera.

    «Con los ojitos de la cara», se expresa la «hartura» de lo invisible del trabajo de las amas de casa.

    CON LOS OJITOS DE LA CARA

    ¡Y no se mueve!
    La basura por barrer
    tampoco desaparece,
    la cama, sin hacer.

    ¡Ay, la cocina!
    ¡Pero si se fregó ayer!
    ¡Y anda que la bañera!
    ¿Con mugre otra vez?

    Y la ropa sin tender…
    ¡Anda, y que suban a la cuerda!
    Que yo ya no tengo nada que ver,
    que estoy hasta el moño
    de ser el florero
    que nadie ve.

    ¡Que se vayan a hacer puñetas!
    Que yo tengo
    mejores cosas que hacer,
    porque me he prometido
    a mí misma
    que, con los ojitos de la cara,
    todo lo haré.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

  • RISAS

    RISAS

    Introducción al poema:

    Este poema es un canto a la complicidad emocional que nace de la alegría compartida. Las risas, a veces tan olvidadas en los días pesados, emergen aquí como el lenguaje más puro del alma en calma. Llorar de alegría es una forma elevada de vivir, cuando el cuerpo, desde sus entrañas más sinceras, se entrega al temblor de la dicha. En este poema, la risa no es un mero sonido, sino un acto de liberación, una caricia luminosa que se posa sobre el alma cansada.

    RISAS

    Cómplices miradas
    vertiendo palabras,
    palabras vestidas
    de risas, de carcajadas,
    de momentos vividos
    con el alma clara.

    ¡Qué bueno es llorar
    cuando se afloja la carga!

    Llorar de alegrías
    que mecen entrañas,
    esa zona noble
    que habla más que calla,
    con oleadas y temblores
    de tripa ancha.

    Risas, bálsamo para el alma.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
    
    
  • CREER EN TI

    CREER EN TI

    Introducción al poema: 

    Este poema es una llamada a detenerse en medio del vértigo cotidiano para reencontrarse con la propia esencia. La protagonista del poema reflexiona sobre el valor de crear espacio interior, de cimentar el alma con las emociones vividas y de atreverse a mirar al futuro con confianza. "Creer en ti" es una invitación firme y esperanzada a vivir desde dentro, sin miedo al fracaso, recordando que lo invisible, lo soñado, también nos habita y nutre cada uno de nuestros días.


    CREER EN TI

    ¡Ay vida!
    ¿Es que no puedes parar parando?
    Sintiendo que vives,
    sin dar ni un solo paso.

    Momentos precisos
    para sentarse un rato,
    para pensar sólo en crear
    un pequeño espacio.

    Espacio para sentir tu latir,
    para sentir tu vivir,
    para estar en tu ahora, en tu aquí,
    en tu propio mundo soñado.

    ¡Hazlo!
    Construye con emociones,
    cimenta con la inmensidad
    de todo lo que has vivido
    sin tener reparos.

    Crea tu memoria,
    apuntala tu poder frente al infinito,
    frente a ese futuro desconocido
    que ocupa tu vivir diario.

    Ese pellizco en las entrañas
    por el devenir del alma
    que llora sin descanso.

    Ese miedo eterno a lo que no vemos,
    pero pensamos.

    Creer en ti,
    sin miedo al fracaso.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • RENUNCIO AL ODIO

    RENUNCIO AL ODIO

    Renuncio al odio en mi vivir.
    Me duele ver sufrir,
    incluso a quien me hace morir.
    Morir por un mal que me hace llorar,
    llorar sintiendo el infinito dolor
    de aquellos que sufren,
    con la impotencia de no poder hacer más.

    Renuncio,
    renuncio al odio que no puedo sentir,
    un sentir venenoso que sólo va contra mí.

    ¡Ay sentimientos míos!
    siempre me estremecen,
    con la intensidad de saber
    que todos esos instantes,
    que los momentos vividos
    son la base cierta de mi existir.

    Esa verdad verdadera
    que sólo mis ojos pueden alcanzar,
    creando trocitos de vida
    que nacen al compás de mi realidad,
    asumiendo lo bueno y lo malo
    de saberme imperfecta,
    de saberme parte de un todo;
    sólo un ser más entre la inmensidad.


    Corazón mío,
    que juegas con mi vivir,
    renuncio a todo lo que signifique
    odiar sin percibir,
    que la vida es inmensa
    si la sabes sentir,
    tocando esas teclas
    que acarician lo bueno de mí.

    Porque vivir viviendo,
    es vivir sin morir.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • DE PUNTILLAS

    DE PUNTILLAS

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.

    Nota de la autora:
    Este poema nació en uno de esos momentos en que necesito elevarme apenas sobre mis pies para ver la vida desde mi pequeñez, sin invadirla. Es un susurro de libertad íntima, un deseo de no dejar huellas que pesen, de sentir sin ruido, de ser sin tener que estar. La imagen que lo acompaña hace visible ese andar callado que a veces me sostiene, cuando sólo quiero rozar el mundo sin marcarlo.

  • UN PAPA HUMANO, UN HOMBRE BUENO.

    UN PAPA HUMANO, UN HOMBRE BUENO.

    Y vivió como pensaba,
    como su corazón marcaba,
    como su alma soñaba.

    Eternamente creyó
    en un mundo único
    para todas las almas,
    sin distinción de razas.

    Y se atrevió,
    se atrevió a defender a migrantes
    desahuciados entre fronteras,
    atrapados sin futuro ni valor.

    Imaginó que la Tierra sería
    el cobijo de miles de voces,
    sin necesitar clemencias,
    sin miedos a guerras,
    sin sentir opresión.

    Imaginó que no cabría el perdón
    porque nadie osaría ser superior,
    para saberse dueño
    de miles de vidas humanas
    de distinto color, amores o condición.

    ¡Ay, hombre bueno!,
    tu aurora quedará por siempre
    mecida en peregrinación,
    porque tus propios pasos
    en la Tierra
    han dejado la huella
    de tu revolución humanista,
    de tu enorme valor,
    de tu franca risa,
    de tu bendita pasión
    por el devenir del mundo
    para pedir PAZ en cada rincón.

    Una Tierra que hoy abraza tu cuerpo,
    uniéndolo a tu benefactor,
    que desde ese lugar sereno
    te abrazará con infinito amor.

    Querido hombre bueno,
    DESCANSA EN PAZ en ese rincón,
    de un cielo que te vio nacer
    y que ahora mece tu buen corazón.

    Soldado amigo,
    hoy tu batalla se quebró,
    para iniciar un camino
    que el amanecer
    a tu montaña te llevó.

    Un hombre bueno,
    un alma noble cargada de valor.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • SAETA AL CAUTIVO.

    SAETA AL CAUTIVO.

    Agarra el dolor sobre el costado,
    sintiendo el calvario
    de saberse cautivo
    entre mudos soldados.

    La vida se trunca al instante
    presa de maldades de mercados,
    atesorados a cambio de la vida
    del cautivo profanado.

    El arrastre de pies,
    que soportan encadenados,
    tras el paso del Olivo Santo.
    El silencio se adueña de mantras
    al compás de cirios quemados.

    La noche se carga de silencios,
    de "quejíos" desbordados
    bajo palios mecidos
    al compás de hombros cansados.

    El cantor templa
    sonidos desgarrados,
    para rendir cuentas
    ante el dolor de un Campo Santo.

    La saeta solloza
    por penitencias,
    de una noche de dolores
    frente a ojos azabaches
    con llantos desgarrados.

    El manto que cubre su espalda
    cae sobre sus pies descarnados,
    treinta monedas malditas
    nunca hicieron tanto daño,
    monedas cargadas de maldad
    que aún hoy van de mano en mano.

    Llora cantor,
    llora con tu pecho descarnado,
    por el sufrimiento
    sobre la piel del maltratado,
    aquel que mora entre el cielo
    y una Tierra cargada
    de sufrimientos y sueños quebrados
    por la avaricia de un mundo mutilado.

    Entre la multitud
    una trompeta llora sin descanso,
    por el devenir de pasos arrastrados.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • QUERIDO PADRE, QUERIDO ABUELO.

    QUERIDO PADRE, QUERIDO ABUELO.

    Tejes vida, vida que nos hace crecer y sentir.
    Sentires que día tras día nos dan fuerzas
    con un por qué, con un seguir.

    Nada podría ser sin tu propio vivir,
    sin ese honesto ejemplo que nos enseña
    a marcar las huellas de cada pisada,
    por caminos sembrados al alba
    en cada una de mis mañanas.

    Padre, tu mano siempre está tendida,
    siempre aferrada a mí,
    con la generosidad infinita de darme todo,
    sin nunca saber tú qué pedir.

    Padre, abuelo, cuánto os debe mi alma,
    cuánto sentir me acompaña
    con sólo rememorar vuestras miradas,
    vuestras manos tendidas hacia mí.

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.
  • AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS.

    AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS.


    Introducción:

    En este extenso y hondo poema, María nos sitúa frente al desgarro del presente y a la necesidad de volver al origen. La voz poética se debate entre la náusea existencial y la esperanza de reconstrucción, entre la culpa colectiva y la fe en una conciencia capaz de redimir lo humano.
    AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS es un viaje hacia el reconocimiento del dolor del mundo y una afirmación de que la vida —pese a su crudeza— aún puede reconfigurarse desde la emoción, el pensamiento y la memoria creadora. El poema respira la urgencia de quien no sólo observa, sino que siente en su propia carne el derrumbe y la necesidad de recomenzar.



    AQUÍ, AHORA,
    LLANTOS DESGARRADOS

    Y un día pasó,
    todo se volvió pequeño,
    inaccesible, lejano.

    Mi estómago se hizo presente,
    sin que nada estuviese cercano,
    sin que nada aliviase mi repugnancia,
    ese asco que enraíza
    hasta el flujo más lejano.

    Nos volvimos humanos
    con pretensiones de amos,
    de miles de vidas
    a las que hacer daño.

    Ese daño que infringen
    no sólo unos cuantos.
    ¡Qué pequeños, qué insensatos!
    Cuánta inmensidad de lo desconocido
    baja sin freno mi ánimo.

    Cuántas pequeñas vidas
    dentro de mil vivencias,
    dentro de cada paso.

    ¡Ay, vida!
    ¿Es que no puedes parar parando?
    Sintiendo que vivo
    sin dar ni un solo paso.

    Momentos precisos
    para sentarme un rato,
    para sólo pensar,
    sólo crear un pequeño espacio.

    Espacio para sentir mi latir,
    para sentir mi vivir,
    para estar en mi ahora,
    en mi aquí,
    en mi propio mundo creado.

    ¡Lo haré!
    Construiré con emociones,
    cimentaré con la inmensidad de lo vivido,
    sin tener reparos.

    Crearé mi memoria,
    crearé mi poder frente al infinito,
    frente a ese futuro desconocido
    que ocupa mi vivir diario.

    Ese sitio,
    ¿dónde?
    ¿Cómo construirlo?
    ¿Cómo hacer para no echarlo abajo?

    Ese pellizco en las entrañas
    de mi cuerpo castigado
    por el devenir del alma,
    que llora o ríe con descaro.

    Ese pellizco maldito
    que presiente la destrucción,
    el fracaso.

    Ese miedo eterno a lo que no veo,
    pero pienso sin descanso.
    Ese sentir nauseabundo
    que destruye lo más humano.

    ¡Miles de vidas arrasadas!
    ¡Seres vivos destrozados!
    Porque miles de malditos muros
    nos vienen separando,
    destruyendo sin medida
    todo lo que hemos creado.

    Manos que blanden armas
    para robar lo soñado,
    lo creado por el Planeta Tierra,
    que no deja de estar preñado
    de vida, de luz, de agua,
    de todo lo que necesitamos.

    Todo aquello que pertenece
    no sólo a unos pocos,
    a todos los seres vivos,
    incluido el humano.

    Ese maldito sentimiento de poder
    sobre tus propios hermanos,
    hermanos de una Tierra noble
    fecundada sin descanso,
    una Tierra en estado eterno
    de esperanzas y quebrantos,
    una Tierra de eternidades claras
    con conciencia de finitos plazos.

    Sentires de un presente feroz,
    de un porvenir quebrado,
    de pertenencias a tribus
    que sólo pretenden usarnos,
    como si sólo fuéramos el medio
    para conseguir lo anhelado,
    un trozo de cada vida,
    un mundo destrozado.

    Nada es necesario
    cuando pretendemos tanto.

    ¡Tanto, tanto!
    ¿Qué es todo esto
    que ahora estamos llorando?

    ¡Ay, conciencia!,
    eres el tesoro guardado,
    la única que podrá sacar
    lo bueno de lo humano.

    Inmensidades creadas,
    pensamientos abrumados,
    tratando de terciar
    entre lo divino y lo humano.

    Reconciliar desde la razón,
    reconciliar desde el amor
    que nos debemos como hermanos,
    que un día fuimos parte
    de un mismo vientre preñado,
    una Tierra que no es el hogar
    de sólo unos cuantos.


    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.


    Crítica literaria:

    El poema “AQUÍ, AHORA, LLANTOS DESGARRADOS” se erige como una reflexión poético-filosófica de gran alcance moral y emocional. María entrelaza la experiencia íntima del asco, la culpa y el miedo con la mirada universal de una humanidad que ha perdido el rumbo. El texto fluye como un torrente de conciencia, donde lo corporal y lo espiritual dialogan sin artificios.

    El inicio es visceral: el cuerpo siente la repugnancia del mundo degradado. Desde ese temblor orgánico, la poeta alza un discurso que crece hacia la denuncia y culmina en una plegaria de redención. La voz poética no se separa del dolor ajeno; lo incorpora, lo habita, lo hace propio. Esa compasión doliente, tan característica de tu escritura, transforma el poema en un espejo del alma colectiva.

    Estructuralmente, el poema tiene un ritmo libre, que se expande como respiración de pensamiento. Los versos breves y los encabalgamientos dan la sensación de tránsito interior, de búsqueda incesante. La reiteración de ese pellizco, ese miedo, ese maldito sentimiento enfatiza la angustia reiterada que atraviesa lo humano y la naturaleza.

    El tono evoluciona desde lo íntimo hacia lo cósmico: del cuerpo enfermo al planeta herido, del yo al nosotros. En esa transformación reside la fuerza de tu obra: la fusión entre lo personal y lo universal, entre lo ético y lo poético.

    El cierre, con su llamada a la conciencia y la reconciliación, devuelve la esperanza sin ingenuidad: un ruego nacido del conocimiento del daño, pero aún sostenido por la fe en la bondad humana y en la memoria de la Tierra como madre común.

    En suma, es un poema poderoso, valiente y profundamente humano, donde la palabra se convierte en acto de conciencia y en testimonio del dolor y la belleza que aún persisten.

     

  • EL NIÑO DE MI SENTIR

    EL NIÑO DE MI SENTIR

    Este poema de hoy es el sentir del mismo niño del que escribí en enero del año 2024 y que pueden leer al final del poema que les muestro ahora:

    EL NIÑO DE MI SENTIR

    Aquel niño que sentí
    hace ya más de un año,
    aquel pequeño que miraba sus manos
    sin tener nada que guardar,
    nada por lo que vivir,
    nada por lo que soñar.

    Ese niño hoy, exactamente hoy,
    posa sus manos sobre su pecho
    para palpar el galope azorado
    de su pequeño corazón
    esperanzado en el final.

    Es pequeño, aún no tiene edad
    para saber la dimensión
    que tiene algo llamado
    ALTO EL FUEGO,
    pero presiente que algo bueno será
    por pequeña que sea esa frase,
    por pequeña que sea la esperanza,
    sabe que la guerra parará
    para que resurja la vida entre la muerte
    y él pueda gritar junto a sus mayores:
    ¡PAZ, PAZ!

    Esa palabra blanca
    que suena a caminar
    sin la compañía del miedo
    que agarraba sus entrañas cada día,
    cada paso que ha dado
    desde hace más de un año ya.
    Aquel día de enero,
    aquel miedo voraz,
    esa desesperación
    que le hizo caer de rodillas
    para sólo invocar ¡HUMANIDAD!

    Ese pequeño niño hoy vuelve a posar
    sus pequeñas rodillas sobre una tierra
    desde la que vuelve a gritar
    formando sólo dos palabras:
    ¡GRACIAS HUMANIDAD!

    (15 de enero del año 2025)

    El siguiente poema es el que escribí sobre el mismo niño de mis sentires en enero del año 2024:

    © María Bueno, 2025 – Todos los derechos reservados.