Introducción al poema:
ENCUENTROS es un canto a la conexión entre mares y tierras, entre luces y sombras, entre pueblos que, aunque distantes, comparten la misma raíz vital.
El poema convierte los elementos naturales —mariposa, hojas, mar— en símbolos de búsqueda, identidad y deseo de unión.
Todo fluye hacia una idea central:
la necesidad de encontrarnos, reconocernos y abrazarnos como parte de un mismo origen.
ENCUENTROS
Flota como mariposa tímida
sobre hojas mecidas al viento,
empujadas por la brisa de mares,
viajando sobre olas
que buscan aliento.
El alto y soberbio faro
se erige noble
para alumbrar la noche oscura,
sobre encajes de espuma blanca
que cantan bajito,
acunando deseos.
Mares que abrazan tierras
preñadas de vidas,
cargadas de sentimientos
que gritan al horizonte:
—¡Soy nacida de mi tierra madre!,
unida al resto de pueblos
desde donde sentimos la vida,
desde donde compartimos los sueños.
Océanos del mundo,
mares que suplican encuentros,
con la luz de aquel faro
que observa en silencio.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica breve:
Este poema destaca por su gran coherencia simbólica: el mar no es sólo paisaje, es origen, identidad y puente entre pueblos.
El faro funciona como eje luminoso, una presencia silenciosa que guía sin imponer, lo que refuerza la atmósfera de esperanza serena.
La voz poética se expande desde lo delicado (la mariposa) hacia lo universal (océanos del mundo), creando un movimiento de apertura muy logrado. Además, el uso de imágenes sensoriales suaves («encajes de espuma», «cantan bajito») aporta musicalidad y ternura, mientras que el verso exclamativo introduce fuerza identitaria sin romper la armonía del conjunto.
Es un poema de unión, pertenencia y humanidad compartida, dicho con la suavidad de un mar en calma y la firmeza de la tierra.
ENCUENTROS

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