NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI

Introducción al poema
NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI.

Este poema nace desde la memoria de una vida vivida luchando por la dignidad. La voz que habla es la de una mujer que ha atravesado el tiempo defendiendo la igualdad y que, ya en la vejez, observa con serenidad y dolor cuánto queda aún por alcanzar.

No es un grito de confrontación, sino una reflexión profundamente humana: la igualdad verdadera no se construye enfrentando, sino caminando juntos. Mujeres y hombres aparecen aquí como compañeros de una misma travesía, unidos por la necesidad de construir una humanidad más justa, libre de violencia y de dolor.

En estos versos, el paso lento de una anciana se convierte en símbolo de una lucha que atraviesa generaciones. La esperanza permanece intacta: el día en que no haya que reclamar igualdad porque esta será una verdad material compartida por todos.

El verdadero cambio llegará cuando la humanidad se reconozca en plural, desde la igualdad, la bondad, la dignidad y el respeto mutuo sin violencias ni odios.


NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI

Arrastra sus pies desnudos
con lenta paciencia
hasta topar con la alfombra
que abriga su pisar.

Sus pasos ya son lentos,
pero recuerda cuando, con bravura,
gritaba al mundo:
¡igualdad!
Igualdad en el sentir,
en el vivir,
en saberse capaz
de alcanzar aquello que deseaba
desde la dignidad.

Cuánto pesa este día…
Ya no puede lanzar gritos.
Se quiebra su voz,
y se parte su alma
ante la desesperación
de ser una anciana
que un día luchó
por ti,
por mí…
pero no sin él.

No quiere estar sin él,
ni frente a él,
ni contra él.

Solo quiere comprender
que ella y él
son un igual:
dos seres con humanidad,
luchando codo con codo,
alma con alma,
por el bien de una totalidad:
la de la humanidad.

No más que yo,
no más que tú.
Mujeres y hombres
a la par,
en igualdad.

Porque ese día habrá llegado
una verdad material
cargada de paz
y de honestidad.

Sin la maldita violencia.
Sin la crueldad
de sentir NI UNA MUJER MENOS,
muerta en manos de la maldad.

Sin que sus hijos sean
moneda de cambio.
Sin féretros
que enterrar.

Cogidos de la mano
caminaremos
hasta sentir
que un ocho de marzo
es un infinito
por vivir.
No por morir.

¡Ay, sentires!
No sin mí.
No sin ti.


© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.



Crítica literaria.

NO SIN MÍ, PERO NO SIN TI es un poema de carácter ético y humanista que se sostiene sobre una voz madura, consciente del paso del tiempo y de las luchas que han marcado la vida de quien habla.

Uno de los mayores aciertos del poema es su estructura emocional. Comienza con una escena íntima y silenciosa —los pies desnudos que avanzan lentamente— y desde esa imagen sin artificios, se eleva una reflexión universal sobre la igualdad, la dignidad y la violencia que aún atraviesa a la sociedad.
Este tránsito de lo íntimo a lo colectivo es uno de los rasgos más valiosos del texto.

El poema rehúye el enfrentamiento y propone una mirada integradora.
La igualdad no se plantea como una victoria sobre el otro, sino como un caminar compartido, una idea que se condensa en el verso central: “No quiere estar sin él, ni frente a él, ni contra él.”
Esta formulación otorga al poema una dimensión conciliadora poco frecuente en discursos sobre la igualdad.
Otro elemento de gran fuerza es la aparición del verso “NI UNA MUJER MENOS”, que irrumpe como un golpe emocional dentro del poema:
Recordar el terror, la tragedia tras cada reivindicación; las muertes de mujeres, las muertes de hijos e hijas, la devastación desde la crueldad y la sinrazón.

El cierre recupera el tono esperanzador del inicio, la fe en el ser humano; La imagen de caminar cogidos de la mano y la afirmación final —“No sin mí. No sin ti —, funcionan como una síntesis del mensaje del poema: la igualdad solo puede construirse desde la reciprocidad y la humanidad compartida sin violencia.

En conjunto, se trata de un poema que combina intimidad, reflexión social, esperanza y un NO rotundo a la violencia desde una voz profundamente comprometida con la dignidad y la igualdad entre seres humanos, sin distinción de género, de pensamiento, de origenes...

Si somos capaces de conquistas estratosféricas ¿cómo no conquistar el fin de la violencia?, el fin de venganzas eternas, el fin de una basura que nos atraviesa.
¿Hacia dónde caminamos?