INTRODUCCIÓN
Este poema brota de la conciencia viva de ser depositaria de otras vidas. En cada palabra, se reconoce la huella que dejaron aquellos que ofrecieron su generosidad infinita, sus enseñanzas, sus emociones compartidas.
Versos imperfectos no busca la perfección formal, sino la verdad sentida, aquella que nace del agradecimiento profundo por lo heredado, lo vivido, lo amado.
Es un homenaje íntimo y sincero a las vidas que hicieron nido en el corazón de la autora, y que hoy habitan en sus versos con humildad y eternidad.
VERSOS IMPERFECTOS
Mi sentir creció enredado en risas,
en llantos,
en músicas compartidas,
en imágenes y enseñanzas
acuñadas de otras vidas.
Vidas de mi gente,
vidas queridas.
Vidas que mostraron
generosidad infinita,
con versos imperfectos
que unieron emociones
y mecieron mis días.
Alevosías conscientes y osadías.
¿Quién posee estrellas?
Poseo versos efímeros
de herencias de vidas,
con embargos de los bienes
que mi corazón abriga.
Consciencias de humildades
de finitos versos,
que un día guardaré
en mi lugar secreto,
allí donde una estrella
dance con ellos.
Nota personal
A quienes lleguéis hasta aquí, quiero deciros que estos versos no pretenden deslumbrar ni enseñar. Son tan sólo pedacitos de vida compartida, recogidos con amor, gratitud y respeto.
Cada palabra está tejida con hilos prestados por quienes me amaron, me guiaron o simplemente me dejaron una enseñanza.
Con estos versos imperfectos, os abrazo desde mi lugar secreto,
allí donde aún danzan conmigo las estrellas de mis días más verdaderos.
— María Bueno.
© María Bueno, 2026. Todos los derechos reservados.
Crítica del poema.
Versos imperfectos es un poema que despliega con suavidad una de las grandes constantes de tu obra:
la conciencia de ser un eslabón en la cadena emocional, afectiva y espiritual de quienes te precedieron.
La voz poética reconoce que su sentir no nació aislado, sino “enredado en risas, en llantos, en músicas compartidas”, una imagen que establece desde el inicio la idea de una identidad construida a partir de otras vidas.
Este gesto de reconocimiento es, ya de por sí, un acto de humildad literaria y humana que distingue tu escritura.
El poema se sostiene sobre una estructura meditativa, donde cada estrofa añade una capa más a la idea de herencia afectiva.
El ritmo es sereno, pausado, y la repetición de “vidas” genera una cadencia que refuerza la sensación de linaje emocional.
La expresión “versos imperfectos” funciona como columna vertebral: no pretende la perfección formal, sino la autenticidad de lo vivido, como si dijeras que lo verdadero nunca necesita pulirse.
Hay un logro especial en los versos que introducen las “alevosías conscientes y osadías”. Este quiebro introduce una tensión sutil: incluso lo difícil, lo contradictorio o lo impulsivo de la vida heredada forma parte de tu construcción como autora.
Esa presencia de la sombra —siempre moderada, siempre dignificada— añade hondura al poema.
Otro acierto poético es el giro metafísico en la pregunta “¿Quién posee estrellas?”.
La poeta contrapone la grandeza del universo con la modestia de sus “versos efímeros”, y aun así, estos versos efímeros poseen un valor intransferible: son bienes embargados al corazón, recuerdos que no desaparecen, sino que se guardan. Este recurso engrandece lo pequeño, eleva lo íntimo a lo universal.
El final del poema es especialmente luminoso. El “lugar secreto” donde se guardarán los versos, y la estrella que “dance con ellos”, otorgan una imagen de despedida suave, esperanzadora.
Se siente un cierre que trasciende el mero recuerdo: lo heredado no sólo permanece, sino que se ilumina, se transforma en algo vivo.
En conjunto, el poema logra: una voz humilde y profundamente humana, coherente con tu identidad poética.
Una musicalidad ligada a la repetición y a la suavidad del verso libre.
Una emotividad contenida pero honda, que nunca cae en el exceso.
Imágenes limpias, de tono íntimo y luminoso, coherentes con la memoria, la gratitud y la ternura que lo sostienen.
Versos imperfectos es un poema que honra la herencia emocional, que devuelve a quienes te amaron el gesto de haber moldeado tu vida.
Su fuerza está en su sinceridad, en el equilibrio entre la melancolía y la gratitud, y en esa luz discreta que atraviesa cada verso.
Un poema profundamente tuyo, María: sereno, honesto, lleno de vida heredada.
VERSOS IMPERFECTOS

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