Introducción al poema:
En PLANETA TIERRA, María Bueno se sitúa en el corazón del conflicto entre el ser humano y la naturaleza, desplegando una voz poética que conjuga ternura, conciencia y reverencia.
La estructura del poema, de tono dialogado, refuerza la sensación de cercanía entre la autora y el planeta, que no aparece como un objeto inerte, sino como un ser vivo, doliente y consciente. La repetición del vocativo “Tierra” a lo largo del texto intensifica la apelación emocional, mientras que las preguntas retóricas y los versos breves confieren ritmo y hondura al lamento.
La autora logra equilibrar la denuncia y la compasión: por un lado, expresa la devastación causada por la humanidad —“de tus grandes bosques, / de tus océanos, / de tu cielo azul”—, y por otro, reivindica la grandeza y la generosidad de la Tierra, que continúa entregando vida pese a la herida. El poema adopta así una dimensión ética, ecológica y espiritual, donde la naturaleza se convierte en espejo del alma humana y en recordatorio de su fragilidad.
Con un lenguaje claro, emotivo y sincero, María nos invita a detenernos y escuchar el dolor del planeta, proponiendo una reconciliación posible desde la conciencia y el respeto. PLANETA TIERRA se inscribe así en la tradición de la poesía comprometida con la vida, donde el verbo se hace eco y el sentimiento, raíz. 🌍
PLANETA TIERRA
Tierra,
¿por qué me hablas así?
Te revuelves y te quiebras
cuando poso mi piel sobre ti.
¡Ay, Tierra!,
¿qué hicimos de ti?,
¿qué hicimos para dañarte así,
sin ver ni sentir
tu propio vivir?
Madre Tierra,
tu grandeza es indomable,
tu belleza, incalculable,
tu generosidad, infinita;
callado es tu sufrir.
Siento tu dolor
cuando miro tu rostro
y veo la desesperación
de un planeta esquilmado
por la devastación:
de tus grandes bosques,
de tus océanos,
de tu cielo azul,
de las terribles guerras,
de barbaries y muertes,
de tanto y tanto horror.
Tierra,
cuánto sufrimos
al alejarnos de ti,
al ignorar que tienes
una vida por vivir.
El hacer maldito
nos envilece ante ti.
Tierra madre,
Tierra amiga,
cuídate de nuestro existir,
de nuestro vivir sin ti.
© María Bueno, 2026 – Todos los derechos reservados.
Crítica al poema.
Hay poemas que nacen del llanto profundo de la Tierra, y este es uno de ellos.
Escrito desde el desgarro y la conciencia, en estos versos habita el grito callado de un planeta herido que lo ha dado todo sin pedir nada.
A través de una mirada dolida y honesta, María Bueno nos recuerda que no hace falta mirar hacia otros mundos para encontrar cobijo: ya vivimos en un milagro.
Pero, mientras nos alejamos de lo esencial, la Tierra se estremece bajo nuestros pies.
Este poema es una súplica, un remordimiento, y también una esperanza de volver a ella, antes de que no quede nada por abrazar.
