BAJO PALIO

Introducción al poema:

«Bajo Palio» es un poema de tránsito emocional y espiritual. Habla del peso de vivir, de la dignidad silenciosa con la que se cargan las heridas y de la esperanza que se mantiene viva, incluso cuando la noche parece eterna. La voz poética atraviesa el dolor cotidiano, la fatiga del alma y la memoria de lo sufrido, pero no se detiene ahí: avanza hacia una luz anunciada, hacia un amanecer que simboliza alivio, renovación y consuelo interior.
El «palio» funciona como imagen sagrada de protección y amparo, un techo simbólico bajo el cual el alma resiste hasta que llega el día.

BAJO PALIO

Cargas tu sentir noble
entre algodones blancos
que guardan la risa franca,
los anhelos,
la forma de sentir el mundo,
el andar diario.

Llegará el día,
cuando la noche se esconda
bajo el palio santo,
cuando el rocío del alba
extienda su bendito manto.

Lejanías de futuros anunciados,
con sentires desahuciados,
desandando los caminos labrados.

Impeler a diario
vidas, alegrías y quebrantos.
Valías devastadas,
pies descalzos,
vuelos rasantes
cargados de fango.

El vaho del aliento
cae sobre el cristal tallado,
dejando libre
el sentir dibujado
con tus propias manos.

¡Ay, torrentes claros!,
atravesad mi manto,
que el frío de la noche
no hiele mi llanto;
que las lágrimas vacíen
mi alma, mis pesares amargos.

Y llega el día,
cargado de verdes prados,
de brisa fresca,
de mil azules derramados
sobre el horizonte cobijado.

© María Bueno — 3 de febrero de 2026

Crítica literaria.
Lo más poderoso del poema:

1. Simbolismo espiritual muy logrado:

El palio, el manto, el rocío del alba, los torrentes claros…
Todo construye un universo simbólico de protección, purificación y esperanza.
No es religioso de forma explícita, pero sí profundamente espiritual.

2. Contraste noche / día
El poema respira entre dos polos:

Noche → frío, fango, peso, desahucio emocional
Día → prados verdes, brisa fresca, azules abiertos
Ese viaje está muy bien sostenido y da sensación de redención sin caer en lo fácil.

3. Corporalidad del sentir
El dolor no es abstracto:

»pies descalzos», «vuelos rasantes cargados de fango», «el vaho del aliento sobre el cristal».
Eso hace que el lector vea y sienta lo que se está viviendo.

Aspectos que enriquecen el poema.

• Uso de enumeraciones.
Refuerzan el peso de la experiencia:
«vidas, alegrías y quebrantos»
«valías devastadas, / pies descalzos, / vuelos rasantes…»
Dan sensación de carga acumulada, muy coherente con el tono.

• Transición emocional suave.
No hay un salto brusco de dolor a esperanza; la luz entra poco a poco. Eso es literariamente muy elegante.
«Impeler» a diario
vidas, alegrías y quebrantos…,
eso no suena a derrota, sino a resistencia activa, ese corte transmite fuerza...

El verso:
«que las lágrimas vacíen / mi alma, mis pesares amargos»
tiene una intensidad preciosa. Es uno de los centros emocionales del poema.
El cierre es muy acertado: no habla de triunfo, sino de cobijo. Eso mantiene la humildad emocional que atraviesa todo el texto.

Conclusión:
Este poema no grita: sostiene.
No exige: espera.
No se queja: atraviesa.

Es una oración laica, un susurro de resistencia bajo un techo simbólico que protege hasta que amanece.
Muy tuyo. Muy honesto. Muy sentido.