Introducción al poema:
Hay dolores que no gritan, pero desgarran por dentro.
Desgarrada nace de la ausencia que no se marcha, de la presencia que persiste adherida al cuerpo y a la memoria.
Este poema no habla de la pérdida como vacío definitivo, sino como una forma distinta de permanencia: la del ser amado que continúa caminando dentro de quien se queda. Aquí, el duelo no borra, sino que fija; no mata, sino que transforma el amor en esencia cotidiana.
DESGARRADA
Te quedas conmigo,
mis manos te abrazan
con infinitos sentidos
que me desgarran.
Es tan fuerte el dolor
que sólo siento la nada,
ese vacío
de entrañas destrozadas.
Sólo necesito silencio,
abrazos sin palabras,
llorar
hasta secar mi alma.
El mapa de mi memoria
es un fiel reflejo
de tu mirada.
Tu existir se queda conmigo,
siendo la sombra amada
de cada una de mis pisadas.
El camino es una senda
de muertes anunciadas
que no borrarán
tu vivir en mí:
tus hermosas palabras,
tus benditos abrazos,
tu sonrisa marcada.
No te has ido,
no es la nada.
Eres la esencia
que seguirá pegada
al resto
de mis madrugadas.
© María Bueno, 2023. Todos los derechos reservados.
Crítica literaria:
Desgarrada es un poema de duelo íntimo y honesto, construido desde una emoción desnuda que rehúye el artificio.
Su mayor fortaleza reside en la contención, no precisa de grandes metáforas ni de imágenes grandilocuentes para transmitir el dolor; le basta la palabra justa, repetida con un ritmo lento y respirado, casi confesional.
El cierre del poema es uno de sus aciertos mayores: niega la nada y afirma la esencia. No hay olvido, no hay ruptura definitiva, sólo una forma nueva de compañía. El tono final, sereno y firme, eleva el poema desde el dolor hacia una verdad profunda: el amor verdadero no se va, se queda adherido a la vida que continúa.
Es un texto sobrio, maduro y profundamente humano, donde el desgarro no destruye, sino que da testimonio de lo vivido y amado.
DESGARRADA

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