PASOS DE VIDA

Introducción:

Pasos de vida es un poema de tránsito y conciencia.
En él, la autora se sitúa ante la encrucijada inevitable de toda existencia: elegir, errar, avanzar y aceptar las huellas que deja el caminar. La naturaleza, el verde de la esperanza y los sonidos hondos de la cultura popular acompañan este recorrido íntimo, donde cada paso se convierte en acto de fidelidad a una verdad interior.

PASOS DE VIDA

La encrucijada teme
los pasos de cada uno de mis días,
frente a un cruce de caminos
cargados de huellas
que va dejando la vida.

¿Hacia dónde ir?
¿Qué senda elegir?

La senda que tu alma pida,
si va vestida de verde:
la esperanza te abriga
con un tierno abrazo
que dará alas a tu vida.

Si el camino pone piedras,
sabrás que puedes rendirlas,
porque tus huellas van cargadas
de esperanza que el verde abriga.

No temo los errores;
ellos tejen una red de sabiduría
para seguir con anhelo
los sentires que voy guardando
frente al destino, con osadía.

Sin temor me adentro
en ese camino entre cruces,
de amaneceres
respirando la vida.

Fortaleza de saberme fiel
a las estrellas que me cobijan.
Mantos bordados de filigranas,
dibujando sonrisas
con hilos de plata.

A lo lejos se escuchan «quejíos»
de una garganta que templa sonidos
nacidos desde las entrañas.

Mientras, una guitarra se estremece
bajo los dedos de su fiel alma.

Huellas de pasos
tumbando murallas
con las que construir moradas
que dan abrigo a la vida,
de miles de almas.



Crítica literaria:

El poema se construye como una metáfora vital del caminar humano, donde la encrucijada simboliza tanto la duda como la oportunidad. El uso reiterado del verde como abrigo de la esperanza aporta cohesión simbólica y una sensación de amparo constante frente a la incertidumbre.
Destaca la mirada reconciliadora hacia el error, entendido no como fracaso sino como tejido de sabiduría, una idea profundamente ética y humanista.
El tramo final introduce un giro sensorial y cultural de gran belleza: los «quejíos» y la guitarra conectan el camino personal con una memoria colectiva, ancestral, que vibra desde las entrañas.

El cierre es especialmente logrado: las murallas ya no separan ni oprimen, sino que se derriban para construir moradas, transformando la resistencia en hogar. Un poema sereno, valiente y profundamente fiel a tu manera de habitar el mundo.